Desde el comienzo de la guerra entre Ucrania y Rusia, tras la invasión unilateral del régimen de Vladimir Putin el 24 de febrero de 2022, hasta el pasado mes de diciembre de 2023, la Unión Europea ha entregado a Ucrania ayuda económica en torno a 88 mil millones de euros, de los que 28.000 millones lo han sido en concepto de asistencia militar.
Der igual modo, unos 40.000 soldados ucranianos han sido entrenados en academias europeas de países miembros de la OTAN, entre ellos España.
A pesar de la ingente ayuda de Estados Unidos -ahora paralizada en el Congreso por la oposición del Partido Republicano– y de sus socios en la Unión Europea, Ucrania urge, a día de hoy, alcanzar el millón de proyectiles de artillería de cara al próximo mes de marzo, una cifra que ya había sido comprometida por la UE.
Con todo, en su último encuentro, en materia de asistencia a Ucrania, el alto representante de la UE, Josep Borrell, transmitió al presidente ucraniano que el apoyo financiero y militar al país sigue siendo una prioridad para los Estados miembros.
En el origen, la caída del comunismo
La guerra ruso-ucraniana es un conflicto político y militar que tiene sus raíces en la disolución de la Unión Soviética en 1991, cuando Ucrania se convirtió en un estado independiente. Sin embargo, el enfrentamiento se intensificó en 2014, después de que el presidente prorruso Víctor Yanukóvich suspendiera la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea y fuera derrocado por las protestas del Euromaidán en Kiev.
Rusia aprovechó la situación para anexionarse la península de Crimea mediante un referéndum ilegal y apoyar a los rebeldes separatistas del Donbás, una región oriental de Ucrania donde se habla mayoritariamente ruso. Desde entonces, se han sucedido varios intentos de negociación y acuerdos de paz, pero ninguno ha logrado poner fin a la violencia.
La situación se agravó en febrero de 2022, cuando el presidente ruso Vladimir Putin ordenó una invasión a gran escala de Ucrania, alegando que era una operación de defensa propia ante la amenaza de la OTAN y la Unión Europea, que apoyan la soberanía e integridad territorial de Ucrania.
El ataque ruso ha causado miles de muertos y heridos, así como el desplazamiento de millones de personas. Las tropas rusas han bombardeado varias ciudades ucranianas, incluida la capital, Kiev, y han avanzado hacia el oeste del país.
La comunidad internacional ha condenado la agresión rusa y ha impuesto sanciones económicas y diplomáticas a Moscú. También ha enviado ayuda humanitaria y militar a Ucrania, que resiste el asedio con el apoyo de sus aliados. La guerra entre Ucrania y Rusia es un conflicto que pone en riesgo la estabilidad y la seguridad de Europa y del mundo.
La guerra en Ucrania, que comenzó con la invasión rusa el 24 de febrero de 2022, ha causado un enorme sufrimiento humano y una gran cantidad de víctimas, tanto civiles como militares. La mayoría de las víctimas se concentran en las regiones de Donetsk y Lugansk, donde se han librado los principales combates entre las fuerzas ucranianas y las apoyadas por Rusia.
Por razones propagandísticas, ninguno de los dos países ofrece un número, ni siquiera aproximado, de víctimas, tanto civiles como militares, pero se trata de decenas de miles. El que tanto Ucrania como Rusia enfrenten estas semanas nuevas movilizaciones para engrosar sus filas da la medida de la necesidad de ambos bandos por igualar la situación inicial, cubriendo la ingente cifra de bajas que se ha producido desde que estalló esta guerra en el corazón de Europa.
Una trágica crisis humanitaria
La guerra en Ucrania también ha provocado una grave crisis humanitaria y migratoria. Se calcula que entre 15 y 30 millones de personas abandonaron sus hogares desde que comenzó el conflicto. La ONU registró 7,8 millones de refugiados de Ucrania en toda Europa, incluida Rusia.
La situación sigue siendo muy tensa y peligrosa, aunque hay algunos signos de que tanto Rusia como Ucrania podrían estar dispuestos a reanudar las negociaciones para buscar una solución pacífica, probablemente, llevadas más por el desgaste que por convicción de ambas partes.



