Decenas de hombres condenados a muerte en Arabia Saudí por delitos de drogas están «aterrorizados» ante el «drástico aumento» de las ejecuciones por este tipo de delitos que se está dando en el país en los últimos meses, según advierte Amnistía Internacional basándose en información facilitada por familiares de reclusos condenados a muerte.
Entre enero y abril de 2025, las autoridades saudíes ejecutaron al menos a 88 personas, de las que 52 estaban condenadas por delitos de drogas. Se trata de un «aumento brusco» con respecto a 2024, cuando se batió el récord de ejecuciones: durante el mismo periodo se ejecutó a 46 personas, ninguna por ese tipo de delitos.
Recientemente, en un solo día, el pasado 22 de abril, la Agencia de Prensa Saudí anunció la ejecución de tres personas, dos saudíes por “promover el hachís” y un pakistaní por “tráfico de heroína”, según refiere Amnistía.
“A pesar de las reiteradas afirmaciones de que se está limitando el uso de la pena de muerte en los casos en que la sharia no la prescribe, el alarmante aumento de las ejecuciones por delitos de drogas pone de manifiesto la cruda realidad: Arabia Saudí incumple flagrantemente el derecho y las normas internacionales, que restringen el uso de la pena de muerte a ‘los delitos más graves’, los que implican homicidio intencionado”, ha afirmado Kristine Beckerle, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.
“Las autoridades saudíes deben poner fin de inmediato a esta oleada de ejecuciones, suspender oficialmente todas las ejecuciones y avanzar hacia la abolición de la pena de muerte para todos los delitos”, agregó. Según denuncia Amnistía, Arabia Saudí «incumple flagrantemente» el derecho y las normas internacionales, que restringen el uso de la pena de muerte a “los delitos más graves”, los que implican homicidio intencionado.
Hasta que se produzcan estos cambios, para Amnistía «Arabia Saudí debe revisar su legislación con urgencia para eliminar las disposiciones que permiten imponer la pena de muerte. Asimismo, debe garantizar su abolición en cualquier código penal que se adopte, también para los delitos que no alcanzan el umbral de los ‘más graves’ establecido en las normas internacionales, como es el caso de los delitos de drogas, y garantizar que todas las personas tienen acceso a juicios justos y a una representación letrada adecuada».
Aunque las autoridades saudíes no publican ni difunden las cifras de personas condenadas a muerte, los medios de comunicación afines al gobierno con regularidad de detenciones por delitos de droga, «de lo que se deduce que el número de personas detenidas y condenadas a muerte por tales delitos es elevado».
En noviembre de 2024, las autoridades de la prisión de Tabuk trasladaron a un mismo pabellón a 35 egipcios condenados por delitos de drogas, una medida que suele suscitar el temor a una ejecución inminente. Desde noviembre de 2024, al menos 10 ciudadanos extranjeros y dos saudíes han sido ejecutados por delitos de drogas en esa misma prisión, lo que hace temer la ejecución inminente del resto.
Además, en marzo de 2025 había al menos 44 hombres somalíes condenados a muerte en la prisión de Najran, en el suroeste de Arabia Saudí, por delitos de drogas, según el consulado somalí en el país. El 16 de febrero de 2025, el Ministerio del Interior saudí anunció la ejecución en Najran del somalí Mohamed Nur Hussein por “contrabando de hachís”, lo que hacía temer por la suerte que corrían decenas de otras personas condenadas a muerte.
Un egipcio condenado a muerte dijo a su familia en abril: “Hace unos días se llevaron a un sudanés en plena noche, mientras dormíamos”. Otro miembro de la familia profundamente afligido dijo a Amnistía Internacional: “No queda tiempo para salvarlos, el tiempo se acaba”.
Tras una pausa de unas pocas semanas antes y durante el Ramadán —del 20 de febrero al 6 de abril—, las ejecuciones se reanudaron «a un ritmo alarmante en este mes, con un aumento asombroso de los casos de extranjeros ejecutados por delitos de drogas».
Siempre según los datos de Amnistía, entre los días 6 y 24 de abril de 2025, Arabia Saudí ejecutó a 22 personas, más de una al día de media. De ellas, 17 eran extranjeros de ocho países árabes, subsaharianos y asiáticos, incluido el sur de Asia, condenados por delitos de drogas en todos los casos. También se ejecutó a seis ciudadanos saudíes, tres por delitos de drogas y otros tres en relación con cargos de asesinato y terrorismo.
Arabia Saudí ha sido siempre uno de los países del mundo en el que se ha registrado un mayor número de ejecuciones. En 2024, las autoridades anunciaron la ejecución de 122 personas por delitos de drogas, cifra que representa una porción significativa de las 345 ejecuciones conocidas llevadas a cabo ese año. Este aumento se produjo tras un paréntesis de casi tres años sin llevar a cabo ejecuciones de este tipo, a raíz de la moratoria anunciada por la Comisión de Derechos Humanos saudí en enero de 2021. El año pasado, Arabia Saudí fue uno de los cuatro países conocidos por haber llevado a cabo ejecuciones por delitos de drogas.



