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viernes, julio 31, 2026

Brasil, el único país sudamericano realmente comprometido con las dos guerras mundiales

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Brasil ha sido el único país del continente sudamericano realmente comprometido en la práctica, esto es, con soldados en el frente, durante la primera y la segunda guerra mundial, con la relativa excepción de Colombia, que también colaboró en la segunda, aunque solo patrullando militarmente el espacio del Caribe, mientras que el resto de países se posicionaron, bien de manera neutral frente a ambos conflictos, o declarando la guerra, pero sin asistencia militar.

Precisamente, los “actos heroicos de coraje y sacrificio” de los brasileños que lucharon en la Segunda Guerra Mundial fueron homenajeados en una reciente ceremonia que conmemora el 80.º aniversario del fin del conflicto, conocido como el Día de la Victoria.

La ceremonia, presidida por el ministro de Defensa, José Mucio Monteiro, tuvo lugar en el Monumento Nacional a los Caídos en la Segunda Guerra Mundial en Río de Janeiro. En la ocasión, 214 personalidades y organizaciones militares nacionales y extranjeras recibieron la Medalla de la Victoria, un homenaje a quienes contribuyeron a la difusión de las hazañas de los excombatientes durante la guerra. Entre los homenajeados se encontraban los excombatientes teniente primero José Osório de Oliveira Filho y teniente segundo Manoel Vicente Neto.

Aunque las grandes guerras del siglo XX, la Primera (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se libraron principalmente en Europa, Asia y África, América del Sur no fue una espectadora pasiva. Su participación, a menudo subestimada o poco divulgada, dejó huellas diplomáticas, económicas e incluso militares. Algunos países rompieron relaciones, enviaron tropas o apoyaron logísticamente a los aliados, mientras otros se mantuvieron neutrales, influenciados por intereses internos y externos.

Durante la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los países sudamericanos optaron por la neutralidad, una postura que buscaba proteger sus intereses comerciales y políticos en un mundo polarizado. Sin embargo, varios hechos marcaron su posición. Brasil fue el único país sudamericano que declaró la guerra a las Potencias Centrales (Alemania y sus aliados). Lo hizo en 1917, después de que submarinos alemanes hundieran buques mercantes brasileños. El país envió personal médico, enfermeros, pilotos y buques a Europa, aunque su participación directa en combate fue limitada.

Argentina y Chile se mantuvieron oficialmente neutrales, aunque sus economías se beneficiaron del comercio con ambos bandos. No obstante, hubo intensos debates internos sobre cuál debía ser la posición oficial. Perú, Bolivia, Uruguay y Ecuador rompieron relaciones diplomáticas con Alemania tras los ataques a embarcaciones o por presión de EE. UU., pero no participaron militarmente.

La Segunda Guerra Mundial implicó una mayor alineación de los países sudamericanos con los Aliados, aunque con grados variables de implicación. La guerra marcó el fin definitivo de las pretensiones de neutralidad. Brasil fue nuevamente el país con mayor protagonismo. En 1942, tras ataques a buques en el Atlántico, declaró la guerra al Eje (Alemania, Italia y Japón). En 1944, envió más de 25.000 soldados a Europa bajo el nombre de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB), que combatió en Italia junto al Quinto Ejército estadounidense.

La FEB participó en combates clave como la batalla de Monte Castello y fue reconocida por su valentía, a pesar de estar menos equipada que otras fuerzas aliadas. Además, Brasil permitió la instalación de bases aéreas estadounidenses en el noreste del país, desde donde se lanzaban operaciones hacia África y Europa.

Por su parte, Argentina mantuvo la neutralidad hasta marzo de 1945, cuando finalmente declaró la guerra al Eje, en parte por presión de EE. UU. y para ser admitida en la naciente ONU. Internamente, hubo simpatías por el fascismo en sectores del ejército. Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Perú rompieron relaciones con las potencias del Eje entre 1942 y 1943. Algunos colaboraron con inteligencia, donación de materias primas y vigilancia de espías alemanes.

Colombia fue el único país además de Brasil que declaró formalmente la guerra (en 1943) y colaboró con patrullas en el Caribe.

Legados y sombras

No obstante, varios países sudamericanos fueron refugio o punto de paso de redes de espionaje del Eje y más tarde, de criminales de guerra nazis. Argentina y Brasil albergaron a varios de ellos tras 1945.

Por otra parte, la guerra disparó los precios de materias primas y permitió un auge exportador, aunque también generó inflación y dependencia tecnológica. Así mismo, las guerras aceleraron la profesionalización de las fuerzas armadas en varios países y reconfiguraron sus alianzas internacionales.

Hoy, mientras las guerras mundiales ocupan decenas de páginas en los libros de historia europea y estadounidense, la participación sudamericana sigue siendo un capítulo escasamente narrado. Sin embargo, su contribución, diplomática, económica y en algunos casos militar, fue clave para sostener la retaguardia aliada y consolidar un orden global en el que América del Sur buscaba su lugar.

 

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