Los robos, en todas sus modalidades físicas (otra cosa son los ciberdelitos y las ciberestafas), han registrado un cierto descenso en España entre 2019 y los seis primeros meses de 2025, según los datos oficiales del Portal estadístico de criminalidad del Ministerio del Interior, que recoge y analiza el informe ‘Demografía de la delincuencia en España’ de CEU-CEFAS.
Entre 2019 y 2023, los robos con violencia e intimidación bajaron un 7%; los robos con fuerza en domicilios cayeron un 26%; los hurtos descendieron un 10%; la sustracción de vehículos cayó un 9%. Y ello, destacan los autores del informe, «pese a la llegada masiva de inmigrantes«, con una población total que ha pasado de 47,1 millones de habitantes a mediados de 2019 a 49,3 millones a mediados de 2025, según el INE.
El hurto es apoderarse de bienes ajenos sin uso de fuerza sobre cosas o personas. El robo, que recibe mayor castigo legal, implica uno o ambos agravantes. El robo es un delito casi solo masculino. En hurto, hay bastantes más hombres que lo cometen, pero la diferencia entre sexos es muchísimo menor.
En 2023, el 92,5% de los condenados por robo en España eran hombres (90,6% en los robos con violencia, 93,6% en los robos con fuerza, y 94,9% en los robos y hurtos de uso de vehículo), según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial. En el caso de los condenados por hurto, sin llegarse a la paridad entre sexos, el balance fue mucho menos dispar: 60,4% hombres, 39,6% mujeres.
El robo es cosa de jóvenes y personas de mediana edad. El hurto también, pero decae mucho más lentamente con la edad
En 2023, el 56% de los condenados por robo con violencia en España tenían 30 años o menos, el 47% en el caso de los condenados por robo y hurto de uso de vehículo, y el 45% de los condenados por robo con fuerza. Al otro lado de la escala de edades, solo del 5% al 6% de los condenados por esos tres tipos de delitos tenían 60 años o más, y menos del 1%, 70 o más.
En contraste, los condenados por hurto con 30 años o menos eran el 37% del total, y casi el 16,6% tenían 60 años o más (el 5,5%, 70 años o más). Las tasas de hurto y robo entre los extranjeros son muy superiores a las de los españoles, y en especial las de los africanos.
Así, las tasas de condenados por robo (con violencia o con fuerza) de los extranjeros en 2023 fueron bastante superiores a las de los españoles, sobre todo por el elevado número de condenados africanos, con tasas muchísimo más elevadas. Entre los asiáticos, en contraste, hay menos condenados por robo y por hurto que entre los españoles en proporción a su respectiva población.
En conjunto, en 2023, el 15% de los residentes en España con 18 a 60 años tenía nacionalidad extranjera. Cometieron el 43% de los robos con violencia (4,4 veces por 100.000 lo que los españoles de nacionalidad en esa franja de edad), el 33% de los hurtos (3,0 veces la tasa de los españoles) y el 29% de los robos con fuerza en domicilios (2,3 veces la tasa de los españoles).
Como en los demás casos en los que las estadísticas oficiales se dan por nacionalidad, y no por país de nacimiento, los ‘españoles’ incluyen un apreciable número de inmigrantes nacionalizados, lo que muy posiblemente hace subir su tasa nominal de criminalidad, y reduce el diferencial aparente de españoles vs. foráneos, advierten los autores del informe.
En algunas comunidades autónomas hay mucha mayor o menor incidencia de robos en relación con la población. Cataluña encabeza los rankings absolutos y relativos de robo. Hay mucha disparidad por regiones en el número de robos en relación con la población. En el bienio 2023-2024, como se ha apuntado, Cataluña fue la región más azotada de toda España por este tipo de delitos, y en particular por los robos con violencia o intimidación y, los cometidos con fuerza a domicilio.
En la Comunidad de Madrid también hubo más robos con violencia e intimidación que la media en relación con la población de 18 a 60 años, pero el desfase entre un dato y el otro fue muchísimo menor que en Cataluña (134% de más en esta última). En el resto de comunidades, su cuota de robos fue menor que la de población en edad de cometerlos (los menores de 60 años).
En robos con fuerza en domicilios, la Comunidad Valenciana sufrió en ese bienio el mayor desfase entre incidencia de este grave delito y porcentaje de población en edad de cometerlos, seguida de Cataluña. También hubo más robos con fuerza a domicilio que su parte alícuota demográfica en Murcia, el País Vasco y Cantabria. En esto, Madrid estuvo claramente por debajo de la media nacional. Andalucía sufrió en ambos casos menos incidencia de esos delitos que su porcentaje a nivel nacional de población potencialmente perpetradora.



