La figura de Santiago como patrón de España y de las unidades de Caballería fue instrumentalizada por los mandos militares para reforzar la identidad católica de los reclutas, especialmente desde la popularización de los años santos compostelanos a mediados del siglo XX.
Este es el punto de partida del trabajo ‘Marchando a Santiago: peregrinaciones militares a Compostela en el siglo XX. Religión, identidad nacional y proyección exterior en los ejércitos españoles‘, realizado por el catedrático de la Universidad de Vigo Luis Velasco, financiado con las becas de la Cátedra Institucional del Camino de Santiago y Peregrinaciones de la USC, que cuenta con el apoyo de la Xunta, fruto de un convenio con la Agencia Gallega de Turismo y la Catedral de Santiago.
El proyecto estudia las peregrinaciones militares a Santiago de Compostela durante el siglo XX, con especial atención al franquismo y su continuidad durante la transición democrática. Además, busca identificar antecedentes de este tipo de peregrinaciones durante la etapa republicana y primorverista, así como la monarquía constitucional de Alfonso XIII. La investigación busca identificar, clasificar e interpretar estas peregrinaciones desde una perspectiva histórica, simbólica y política, centrándose en su uso como herramienta de cohesión y proyección exterior del Ejército español.
Velasco Martínez presta atención a los antecedentes del fenómeno, al papel del Apostolado Militar y a la dimensión internacional de algunas de estas peregrinaciones, “tratando de localizar los orígenes de la popularización fuera de España de la idea de la peregrinación a Compostela como forma de construir una identidad europea compartida”.
Basado en fuentes bibliográficas, documentales y orales, el proyecto contribuye al conocimiento de un aspecto poco explorado de la historia de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, destacando su dimensión institucional y militar, así como su trascendencia internacional durante el siglo XX.
Uno de los principales aportes del informe es demostrar que las peregrinaciones militares a Santiago de Compostela no pueden interpretarse únicamente como actos de piedad. El trabajo concluye que, especialmente durante el franquismo, estos desplazamientos funcionaron como dispositivos de pedagogía política, diseñados para reforzar la disciplina, el sentido de pertenencia y la legitimidad moral de las Fuerzas Armadas.
La figura del Apóstol Santiago —patrón de España y referente del arma de Caballería— fue instrumentalizada por los mandos para vincular simbólicamente nación, catolicismo y ejército en un mismo relato identitario.
El informe subraya además la continuidad del fenómeno más allá del franquismo, una de las conclusiones más relevantes del proyecto. Aunque el régimen dio un impulso decisivo a estas peregrinaciones, el estudio detecta antecedentes en etapas anteriores —como la monarquía de Alfonso XIII o la dictadura de Primo de Rivera— y constata su pervivencia, con resignificaciones, durante la transición democrática. Esta persistencia sugiere que la práctica había alcanzado un grado notable de institucionalización dentro de la cultura castrense española.
Otro hallazgo central es la identificación del Servicio Militar Obligatorio (SMO) como vector clave de difusión simbólica. Según la investigación, el SMO actuó como una “institución total” capaz de homogeneizar experiencias y marcos interpretativos entre centenares de miles de jóvenes reclutas. En ese contexto, las peregrinaciones jacobeas operaron como rituales colectivos que reforzaban hábitos de obediencia y contribuían a la nacionalización de los conscriptos mediante un lenguaje religioso cargado de tradición histórica.
El trabajo introduce también una lectura especialmente sugerente sobre la gestión de identidades superpuestas. Las peregrinaciones organizadas en la VIII Región Militar muestran cómo el fenómeno jacobeo permitió articular —no sin tensiones— tres niveles de pertenencia: el religioso católico, el nacional español y el regional gallego. Lejos de ser un mero acto devocional, la peregrinación funcionó como un espacio simbólico donde se buscó integrar la identidad gallega dentro del marco nacional mediante repertorios culturales y emocionales compartidos.
A partir de la década de 1950, el estudio detecta una nueva capa de significado: la dimensión internacional y europea de estas peregrinaciones. La participación de delegaciones militares extranjeras, especialmente de países de la Europa católica, convirtió Compostela en un escenario de sociabilidad castrense transnacional. Según el informe, estos encuentros ayudaron a reducir la marginalidad internacional del Ejército español en la posguerra y funcionaron como canales informales de normalización y confianza entre instituciones militares.
Metodológicamente, la investigación destaca por su enfoque multidisciplinar. El proyecto combina revisión bibliográfica especializada, consulta sistemática de archivos militares, eclesiásticos y civiles, y el diseño —aunque aún pendiente de plena ejecución— de entrevistas orales a antiguos militares y capellanes. Esta triangulación busca reconstruir no solo la existencia de las peregrinaciones, sino su infraestructura organizativa, su ceremonial y su impacto simbólico, evitando una mera acumulación de episodios aislados.
El informe reconoce, no obstante, algunas limitaciones propias de un proyecto en desarrollo. Entre ellas figuran la necesidad de ampliar el corpus de historia oral, profundizar en la comparación con otros santuarios internacionales como Fátima o Lourdes y completar determinadas búsquedas hemerográficas. Lejos de debilitar el trabajo, estas líneas abiertas configuran una agenda de investigación futura que el propio autor considera esencial para consolidar el análisis comparado europeo.
En términos historiográficos, la memoria concluye que el fenómeno de las peregrinaciones militares a Santiago constituye un laboratorio privilegiado para estudiar la interacción entre religión pública, cultura militar y construcción nacional en la España contemporánea. Su estudio permite observar cómo los rituales religiosos pueden ser apropiados por instituciones estatales para fines de cohesión, legitimación y proyección exterior, y cómo esos significados evolucionan con los cambios políticos.
En definitiva, el proyecto de Luis Velasco rescata del relativo olvido un capítulo significativo de la historia del Camino de Santiago y de las Fuerzas Armadas españolas. Al mostrar que estas peregrinaciones fueron simultáneamente rito religioso, ceremonia institucional y herramienta de política simbólica, la investigación abre nuevas vías para comprender cómo se construyen —y se escenifican— las identidades colectivas en la Europa del siglo XX.



