El 96% de las organizaciones españolas considera clave la IA privada y soberana

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La inteligencia artificial está entrando en una nueva fase en las empresas españolas. Ya no basta con disponer de buenos modelos o incorporar herramientas capaces de automatizar procesos. Cada vez pesa más dónde se almacenan los datos, quién puede acceder a ellos, bajo qué jurisdicción se procesan y qué garantías existen sobre su seguridad. En este contexto, el 96% de las organizaciones en España considera importante la inteligencia artificial privada y soberana, un porcentaje ligeramente superior al 95% registrado a escala global.

El dato procede del Informe Global de IA 2026: Playbook para la IA privada y soberana, elaborado por NTT DATA a partir de las respuestas de cerca de 5.000 altos responsables de la toma de decisiones, entre ellos 75 profesionales españoles, pertenecientes a más de una docena de sectores y más de 30 mercados.

La preocupación por el control de las infraestructuras tecnológicas también tiene una dimensión geopolítica. El 97% de los encuestados en España afirma que su organización está valorando trasladar sus infraestructuras de inteligencia artificial a determinadas ubicaciones geográficas debido a preocupaciones relacionadas con la situación internacional. La localización de los datos y de las cargas de trabajo empieza, por tanto, a convertirse en una decisión estratégica para las compañías.

Sin embargo, existe una distancia considerable entre el interés de las organizaciones y la capacidad real para desplegar estrategias de IA soberana. El informe señala que, a escala global, únicamente el 29% de las organizaciones está priorizando la IA soberana a corto plazo y adoptando medidas concretas.

La situación pone de manifiesto uno de los principales retos para las empresas: saber que necesitan mayor control sobre sus sistemas de IA no significa necesariamente estar preparadas para transformar sus infraestructuras. La transición requiere cambios tecnológicos, inversión, profesionales especializados y nuevos modelos de gobierno de los datos.

En España, la regulación aparece como la principal barrera para la adopción de modelos privados y soberanos, señalada por el 28% de las organizaciones. Le sigue la inversión necesaria, mencionada por el 27%, mientras que la complejidad técnica alcanza el 24%. La falta de talento especializado también continúa siendo un obstáculo para acelerar los proyectos.

La integración en entornos híbridos constituye asimismo un desafío. En España, el 24% de las organizaciones la identifica como una barrera relevante, aunque el porcentaje es sensiblemente inferior al registrado a nivel global, donde más de la mitad de las organizaciones señala esta cuestión.

La seguridad gana peso

La seguridad aparece como uno de los principales argumentos para apostar por una IA soberana. El 33% de los encuestados españoles considera que mejorar la seguridad es una de las razones fundamentales para invertir en estas estrategias. Casi tres de cada diez participantes ven además en la soberanía de la IA una posible ventaja competitiva, mientras que el 23% considera que puede contribuir a simplificar el ecosistema tecnológico de sus organizaciones.

La cuestión, por tanto, va mucho más allá de decidir dónde se aloja un determinado servidor. Una estrategia de IA privada y soberana implica controlar la infraestructura, los datos, los accesos y las cargas de trabajo, además de reforzar la ciberseguridad y establecer mecanismos adecuados de gobierno y cumplimiento.

En este escenario, la jurisdicción de los datos se está convirtiendo en un elemento de diseño tecnológico. Las empresas tienen que decidir desde las primeras fases de un proyecto dónde se procesará la información, qué proveedores participarán y qué legislación será aplicable.

Pese a las dificultades, los directivos españoles muestran una elevada confianza en la preparación tecnológica de sus organizaciones. Según el estudio, el 100% de las compañías españolas encuestadas considera que su infraestructura actual puede hacer frente a las demandas presentes, mientras que el 95% cree que está preparada para el despliegue de inteligencia artificial agéntica.

Esta percepción contrasta con las dificultades que todavía existen para convertir esa preparación en despliegues soberanos a gran escala. La diferencia entre ambas realidades refleja el desafío que afrontan las empresas: disponer de infraestructuras capaces de soportar la IA no es exactamente lo mismo que garantizar que esas infraestructuras ofrecen el nivel de control, seguridad, localización y gobernanza que exige una estrategia soberana.

La evolución de la inteligencia artificial empresarial apunta así hacia un escenario en el que el rendimiento de los modelos será solo una parte de la ecuación. La capacidad de controlar los datos, la computación y las infraestructuras será cada vez más determinante para las organizaciones que quieran desplegar IA de forma segura y sostenible.

Como señala Andrea Cacciapaglia, socio responsable de Datos e Inteligencia Artificial de NTT DATA, la soberanía y la privacidad de la IA ya están condicionando la competitividad empresarial. El reto será ahora conseguir que las compañías puedan controlar ese ecosistema tecnológico sin perder agilidad ni capacidad de innovación.

 

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