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martes, julio 28, 2026

El terrorismo de ETA desaparece de los centros educativos vascos

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

La última sesión del Pleno del Parlamento vasco, el jueves pasado, confirmó la ‘muerte anunciada’ de la enseñanza en la escuela de esta comunidad autónoma sobre el terrorismo de ETA que asoló el país durante décadas. Socialistas y nacionalistas declinaron siquiera debatir una propuesta de Vox, solo apoyada por el PP, para que se rescate en los currículos educativos el terrorismo etarra como fenómeno criminal que causó la muerte de un millar de personas.

El caso es que, hasta hace solo dos años, 2023, tras la última revisión de los currículos educativos, la historia sangrienta de ETA aún figuraba como objetivo en la educación de alumnos de tercero y cuarto de Secundaria, así como la solidaridad con las víctimas del terrorismo y la violencia, y la “necesidad de una memoria crítica en relación con el terrorismo de ETA”, como afirmó Amaia Martínez Grisaleña, parlamentaria del grupo Mixto-Vox, en la defensa de su iniciativa.

En este tiempo ha desaparecido, sin embargo, cualquier referencia a ETA en los currículums educativos vascos. Para paliar esta circunstancia, Vox llevó a la Cámara Vasca una Proposición no de Ley en la que se pedía de parte del Parlamento Vasco que instara al Gobierno Vasco a la inclusión del terrorismo de ETA y su impacto social y político en los currículos educativos vascos, especialmente en los de 3.º y 4.º de la ESO.

También se pedía incorporar como competencia específica «analizar de forma crítica la actividad terrorista de ETA y sus consecuencias para la sociedad vasca y española en cualquier ámbito de la vida»; agregar como como saberes básicos «el terrorismo de ETA como inadmisible herramienta política para luchar contra la democracia en España», y «desarrollar una sensibilidad comprometida con la solidaridad, la empatía y la cercanía hacia las víctimas del terrorismo de ETA».

En este contexto, se reclamaba colaborar con el Memorial de Víctimas del Terrorismo de Vitoria para la formación del profesorado de colegios públicos y concertados para un “correcto abordaje” del fenómeno del terrorismo etarra en 2.º de Bachillerato.

Por último, se instaba al Ejecutivo de Ajuria Enea que fomentara que alumnos de 4.º de la ESO de colegios públicos y concertados vascos visiten el Memorial de Víctimas del Terrorismo de Vitoria, propiciando que dichas visitas formen parte del programa escolar de dichos centros.

Silencio por respuesta

El contenido de la PNL, no obstante, no solo no fue objeto de rechazo por parte de todos los partidos con representación en el Parlamento vasco, incluido el PSE, salvo el proponente, Vox, y el PP, sino que ni siquiera se dignaron a intervenir para defender su posición política. El silencio dio paso al inmediato rechazo de la iniciativa no legislativa.

La parlamentaria de Vox lamentó la creciente “desmemoria” de la historia trágica reciente del País Vasco y, por extensión, del resto del país, que ahora cuenta con lo que llamó un “olvido programado que, además, alcanzará sus objetivos −si no lo impedimos− en muy pocos años”.

Se proponía sin más incorporar como competencia en los currículos de tercero y cuarto de la ESO el análisis crítico de la actividad terrorista de ETA y sus consecuencias para la sociedad e incorporar como saber básico el terrorismo de ETA como “inadmisible herramienta política” para luchar contra la democracia en España. Más allá de eso, explicaba Martínez Grisaleña, “proponer como criterio de evaluación desarrollar una sensibilidad comprometida con la solidaridad, la empatía y la cercanía hacia las víctimas del terrorismo de ETA”.

Venía a cuento su PNL en respuesta al aparente fracaso de dos programas del Gobierno Vasco que van en una dirección similar, pero con resultados cuestionables, al parecer de Vox. Una iniciativa de Ajuria Enea para, “supuestamente, generar conciencia en torno a nuestra historia más reciente. Y digo supuestamente porque ninguno de los dos programas que tienen, ni Herenegun ni Adi-adian, versan específicamente sobre el terrorismo de ETA y sus consecuencias”, denunciaba la parlamentaria de Vox.

No en vano, explicaba que los datos que arrojan ambos programas después de años de ensayo son “realmente pobres”. “Con un porcentaje de centros participantes en Herenegun”, agregaba, “realmente pírrico, con un volumen indiscutiblemente pobre de alumnos participantes también en Adi-adian, no más de 30.000; y la mayoría de ellos cursando estudios en centros concertados”.

Muriel Larrea Laso, la parlamentaria del PP vasco que sí intervino, y apoyó la iniciativa no legislativa, reconoció que el del terrorismo de ETA “es un tema difícil, doloroso, y que genera controversia”. Pero, advirtió, “precisamente por eso no podemos darle la espalda”. Y nadie más habló en el Parlamento Vasco. A otra cosa se fue.

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