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martes, julio 28, 2026

Franco, ETA, Sánchez y sus chanchullos

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Antonio Miguel Sánchez
Antonio Miguel Sánchez
Psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años

Este año 2025, cuando llegue el 20 de noviembre, se conmemorará el 50 aniversario del fallecimiento de Franco en el Hospital de La Paz. Desde los primeros días de octubre, su salud se agravó, y a partir del día 22 sus condiciones empeoraron. Tras su ingreso en el citado centro hospitalario, su vida se apagó lentamente en una larga agonía de intervenciones y hemorragias que culminaron con su muerte a las 03:30 horas del mencionado día 20. Tenía 82 años y le faltaban dos semanas para cumplir 83. Franco murió de Parkinson y de vejez.

Franco

Las circunstancias de España desde 1898, fecha de la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Isla Margarita, Filipinas, Guam, Islas Carolinas e Islas Marianas, llevaron a varios períodos de inestabilidad política. Esta situación se vio agravada por la naciente influencia de las ideologías revolucionarias en sus versiones más extremas, el marxismo y el bakuninismo, siendo esta última especialmente activa en cuestiones sociales. En particular, el bakuninismo estuvo presente en Barcelona, que se convirtió en la «Rosa de Fuego» de la época y fue el termómetro del hervidero político del país.

La pérdida de los restos de nuestro Imperio provocó un período de confusión. Los capitales repatriados generaron actividad adicional en España, y los movimientos separatistas comenzaron a estar presentes, complicando, con sus fiebres recurrentes, las ya difíciles condiciones. A principios del siglo XX, se presentó una oportunidad de resarcimiento para los militares y los políticos. En la Conferencia de Algeciras de 1906, se les encargó hacerse con el control de una parte de Marruecos, en colaboración con Francia. Se nos asignó la zona norte, y para ello necesitábamos recursos sobre el terreno. Esta zona de Protectorado fue una especie de ocasión única.

La Conferencia de Algeciras ajustó las zonas de influencia y dominio de las potencias europeas en África, resolviendo cuestiones pendientes de eventos anteriores, como la Conferencia de Berlín de 1884-1885, que trató el reparto de territorios. En Algeciras, se buscó contentar a Alemania, una nueva potencia emergente desde su unificación en enero de 1871 tras la victoria prusiana sobre la Francia de Napoleón III. Quedaba por resolver la cuestión de Marruecos. Como el Reino Unido no quería compartir el control del Estrecho de Gibraltar con Francia, se decidió que España ocuparía la zona norte. Así, se nos entregó un caramelo envenenado. Si decíamos que no, España, que tras el desastre del 98 buscaba un papel en el mundo junto a las grandes potencias, quedaría relegada definitivamente y no se contaría con nosotros para nada importante. Pero si decíamos que sí, nos esperaba una ardua tarea, con la memoria aún reciente de las pérdidas materiales y humanas en la contienda con Estados Unidos.

Esta situación, de indudable interés para los militares, deseosos de mostrar de nuevo su valía y capacidad, no lo era tanto para los políticos, conocedores de los costes y los riesgos. Pero, dadas las circunstancias internacionales, ni el más anti-intervencionista de los gobiernos hubiera podido rechazar la propuesta. Cuestiones de prestigio internacional, estatus y conveniencia política nos obligaban a estar presentes en esta nueva aventura. Esta era una de esas ocasiones en que España se encontraba en una situación totalmente adversa a opciones win-win (ganancia-ganancia). Más bien, estábamos en una situación de pérdida, cualesquiera decisiones fueran tomadas. Por la cuestión de la relevancia internacional y el prestigio, España estaba obligada a estar presente.

En este contexto nació la figura del militar africanista, propiciada por la guerra de apaciguamiento y control que habría de llevarse a cabo en las montañas del Rif, plagadas de tribus bereberes que intentaban independizarse de los dominios del sultán. Los rifeños hicieron una guerra enconada contra franceses y españoles, y las hostilidades durarían 18 años (desde 1909 hasta 1927). El militar africanista se diferenciaba del peninsular en que su presencia sobre el terreno conllevaba el peligro de muerte inminente, pero también el lanzamiento de carreras meteóricas por méritos de guerra. En esta situación, los militares profesionales más interesados en la gloria y la promoción personal solicitaban destino en Marruecos y asumían riesgos inherentes a su oficio. De modo que, si las balas los respetaban, sus ascensos no deberían esperar plazos, pues vendrían definidos por cuestiones de mérito y valor.

Franco hizo sus estudios académicos en Toledo entre 1907 y 1910, de donde salió con los galones de alférez, aún no habiendo cumplido los 18 años (nació el 4 de diciembre de 1892). Fue destinado al Regimiento de Infantería “Zamora” n.º 8, con acuartelamiento en El Ferrol.

En 1912 solicitó destino en el Protectorado, obteniendo plaza en el Regimiento de Infantería “África” n.º 68, donde ascendió a teniente.

De Desconocido – http://www.grandesbatallas.es/objetos/ALHUCEMAS%20FRANCO%20PRIMO%20SANJURJO.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=50510958

De 1913 a 1915 prestó sus servicios en las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 1 (los conocidos tabores). En 1915 pasó a Ceuta como capitán en el Cuadro para Eventualidades del Servicio. Ese mismo año, regresó a su tabor de origen como capitán, permaneciendo en dicho destino hasta finales de 1916.

El 29 de junio de 1916, mientras prestaba servicio en las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 1, recibió un disparo en el vientre que, aunque mortal de necesidad, logró sobrevivir milagrosamente. Fue en esta ocasión cuando comenzó a extenderse entre las kábilas su fama de intocable, ya que se decía que gozaba de la Barakka, una especie de fortuna o suerte favorable, similar a una protección divina de la que disfrutan los jefes invencibles.

Desde enero a marzo de 1917, Franco permaneció como capitán en el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán n.º 1. Pero el 28 de febrero de ese año, con fecha retroactiva al 29 de junio del año anterior, fue ascendido a comandante.

Desde el 1 de marzo de 1917 al 27 de septiembre de 1920, se desempeñó como comandante del Regimiento de Infantería “Príncipe” n.º 3, con sede en Cabo Noval, Siero, en Asturias. De esta época data su relación con Carmen Polo Martínez-Valdés, con quien se casó en 1923.

En 1920 se funda el Tercio de Extranjeros (Legión Española) y Millán Astray reclama a Franco como lugarteniente y jefe de la Primera Bandera, puesto en el que permanece hasta 1923.

En 1923 es ascendido a teniente coronel y pasa a servir como coronel jefe del Tercio. En este puesto permanece hasta 1926. En octubre de 1923, como digo, contrajo matrimonio en Oviedo con Carmen Polo.

De Anónimo – [1], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=50471021

Eisenhower, inspirado por Franco para el Día ‘D’ en Normandía

En 1926, con antigüedad desde el 31 de enero, obtiene el ascenso a general de brigada, recomendado por el mariscal Pétain por el desembarco de Alhucemas de septiembre de 1925, operación que sirvió de modelo al general Eisenhower, comandante en jefe de las fuerzas angloamericanas, para su desembarco en Normandía, el Día D, el 6 de junio de 1944.

Gallípoli, del 9 de febrero de 1915, operación británica de desembarco de la Primera Guerra Mundial en Turquía, no tuvo éxito. Franco, a los 33 años, era el general más joven de Europa.

Desde abril de 1926 hasta 1928, Franco se desempeñó como general jefe de la Primera Brigada, de la Primera División.

Desde 1928 hasta 1931 fue director de la Academia Militar, con sede en Zaragoza.

De 1932 a 1934 fue jefe de la XV Brigada de Infantería.

De 1934 hasta febrero de 1935 fue comandante militar de Baleares.

De febrero a mayo de 1935 fue jefe superior de las Fuerzas Militares de Marruecos.

De mayo de 1935 a febrero de 1936 se desempeñó como general jefe del Estado Mayor Central.

De febrero de 1936 hasta el 25 de julio fue comandante militar de Canarias.

Desde esa fecha hasta el 27 de agosto de 1936 fue general jefe del Ejército de Marruecos y Sur de España, ya en plena guerra civil.

De 27 de agosto a 30 de septiembre de 1936 fue general jefe de las Fuerzas Militares de Marruecos y del Ejército Expedicionario.

Desde el 1 de octubre de 1936 hasta el 20 de noviembre de 1975, Franco fue Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Desde 1947, por la Ley de Sucesión, fue Regente del Reino de España.

La Guerra Civil fue posible debido a la división del ejército, y curiosamente ambos bandos contaron con militares monárquicos, masones y republicanos en sus filas. En 1934, el golpe de estado socialista, llamado Revolución de Asturias, fue sofocado en 15 días debido a la ausencia de dicha división.

Franco, una vez superados los primeros trances de la guerra y obtenidas las victorias decisivas en el norte y este de la península, formó su primer gobierno en 1938, asesorado por su cuñado Ramón Serrano Súñer, casado con Ramona (Zita) Polo, la hermana de Carmen Polo. Para su segundo gobierno, ya en 1941, Franco fichó a Luis Carrero Blanco, entonces capitán de fragata de 37 años, quien permaneció como su segundo al mando hasta su asesinato el 20 de diciembre de 1973.

El franquismo fue controvertido debido a las circunstancias extremadamente complicadas en el mundo: la aparición de un inmenso bloque comunista en la URSS de Stalin y la China de Mao, dos socios implacables; la aparición de Hitler como líder de una potencia militar agresiva e intervencionista; la entrada en el conflicto de los japoneses; y la decisión a ultranza de los angloamericanos por superar todas las adversidades. Todo esto dio lugar a la peor guerra de todos los tiempos, la Segunda Guerra Mundial, que sumió al mundo en el caos y provocó 70 millones de muertos solo entre los militares. Si contamos los civiles, la hecatombe superó los 100 millones. Además, sumió al mundo en un túnel del que no empezó a salir hasta 1949 y produjo un caos migratorio de más de 60 millones de personas.

España escapó de la Segunda Guerra Mundial, muy posiblemente, porque el líder era Franco. De haber ganado la guerra el Frente Popular, alineado con la URSS, probablemente no hubiera sobrevivido a la división posterior pactada por Churchill y Stalin, cuya línea era el Telón de Acero. Los angloamericanos no habrían tolerado un régimen pro URSS en los confines de Europa, guardando el estrecho marítimo más importante del mundo. Además, el Muro del Atlántico de Hitler, que se extendía desde Cabo Norte en el Ártico hasta el Golfo de Vizcaya, habría llegado hasta Gibraltar.

Con la monarquía en el poder, Hitler tampoco hubiera parado en seco, pues España, en la Primera Guerra Mundial, aunque neutral, había sido más bien aliadófila. Sin contar con un socio en el sur, como Hitler creía que era Franco, la invasión estaba garantizada.

Sorteado ese gran escollo que fue la segunda contienda europea en 20 años, Franco se enfrentó a las dificultades de dos posguerras: la propia y la general, escasa de recursos y con un régimen prácticamente aislado de las relaciones internacionales.

En 1953 se firmaron el Concordato con el Vaticano y los Acuerdos de Bases con los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU). Desde entonces, toda la ruina provocada por las guerras quedó atrás en dos décadas. Para 1973, primera crisis del petróleo, España era la novena potencia industrial mundial y su nivel de vida se aproximaba al 85% del nivel de ingresos medios de la Comunidad Económica Europea (CEE), como se llamaba entonces la Unión Europea (UE).

El régimen de Franco fue muy controvertido por su falta de democracia generalizada, pero sus logros fueron incontestables vistos con la perspectiva de aquella época. Entre 1939 y 1953, España estuvo especialmente aislada, y celosa de su independencia, sobrevivió en una fase del régimen de Franco denominada autarquía, consistente en arreglárselas como fuera en ausencia de ayuda o financiación exterior.

Los suministros masivos de cereales de 1947 facilitados por la República Argentina, así como los créditos fiduciarios concedidos por dicho país, ayudaron a Franco a sacar el país adelante en una época caracterizada por períodos de hambrunas intermitentes que se fueron superando con el paso de los años. En 1952 se retiró la cartilla de racionamiento, hecho que sucedió en el Reino Unido en 1954, incluso habiendo recibido ayudas del Plan Marshall.

Tendremos ocasión de volver sobre el tema en publicaciones especiales sobre la figura de Franco en noviembre, fecha del 50 aniversario de su fallecimiento.

El régimen de Franco comenzó a desaparecer en los años 60, lentamente, durante el período que se denominó Segundo Franquismo, cuando ya se aplicaban políticas económicas homologables a las occidentales desde 1959. Las firmas con los americanos trajeron bases militares, música, electrodomésticos, créditos, cine de Hollywood realizado en España, prensa informativa y rosa, radio de entretenimiento y televisión. Los cambios sociales de la década de 1960 transformaron al país con las nuevas generaciones (hijos y nietos de la guerra) y las nuevas tecnologías, hasta un punto en que España fue irreconocible.

La España de 1960 se parecía más a la de los años 20, mientras que la posterior a 1970 entronca con la actual. El país y sus dirigentes vivían vidas paralelas: la oficial y la real. Además, el Concilio Vaticano II terminó por liberar a la Iglesia de muchos antiguos prejuicios, y la gente se dedicó a trabajar, a la música pop, a las vacaciones y a la playa. Esto dejó a la dirección franquista en un limbo que terminó con su desaparición a la muerte de Franco.

Al mismo tiempo, al amparo de la victoria angloamericana y comunista en la Segunda Guerra Mundial, comenzó a circular una versión oficial de la Historia de España referente a la Guerra Civil y el franquismo que no se ajusta a los hechos. Por esta razón, las izquierdas perdedoras de la contienda española desean ganar el relato a cualquier precio, pues nada de lo que ejecutan como dirigentes tendría sentido si Franco y su régimen no fueran tan perversos como dicen. La realidad, que es más tozuda, desmiente una y otra vez el relato. A pesar de ello, el sistema hace redoblados esfuerzos por hacer digerible la versión oficial.

Por ello, Franco (y su régimen) se han convertido en un comodín de recurso para toda clase de apuros del bloque contrario que operó en la Guerra Civil y sigue operando en nuestros días. Incluso se han removido sus restos de la tumba que le fue asignada al morir y se han trasladado a otro lugar. Para ganar el relato y seguir utilizando al personaje, todo vale.

Desde 1996, año de la salida del PSOE del poder, donde llevaba establecido desde 1982, la lucha por el relato se ha recrudecido, con aquella guerra-civilista campaña del Doberman para las elecciones de aquel año. Los atentados de Atocha de 2004, con el advenimiento nuevamente del PSOE al poder, cambiaron España para siempre, y desde entonces la lucha por el relato y el lavado de cerebro de los españoles ha sido incesante. En la actualidad, cualquier persona con menos de 65 años, es decir, la mayoría de la población, sabe muy poco de Franco y el franquismo. Las generaciones nuevas, menores de 50 años, muchos de ellos ni siquiera saben quién es. A ello ha contribuido también el PP, el cual, de la mano de José María Aznar, renegó del franquismo el 20 de noviembre de 2002, alabando la figura de Manuel Azaña (responsable, junto con Niceto Alcalá-Zamora y Francisco Largo Caballero, del estallido de la Guerra Civil) y renegando del franquismo. El PP de Mariano Rajoy continuó las políticas socialistas desde 2011 y nunca un programa electoral de ningún partido fue presentado con más rigor ante los electores, para, a continuación, traicionarlo de la A a la Z.

ETA

Esta organización, terrorista y criminal «ad nauseam», nació de una escisión del PNV en el exilio en 1959, pero no comenzó su carrera de sangre hasta 1968. José Antonio Pardines Arcay, de 25 años, guardia civil de tráfico, de servicio en la Carretera Nacional I en Guipúzcoa, fue su primera víctima. Desde entonces y hasta marzo de 2010, la carrera criminal y los charcos de sangre de víctimas indiscriminadas de la nefasta organización terrorista son innumerables.

De Daniel van der Ree, The Netherlands – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=511998

Salvo el atentado de Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973, todavía en estudio, y la masacre de la Cafetería Rolando en la calle del Correo en Madrid el 13 de septiembre de 1974, a las 14:20 de la tarde, con el local a rebosar por ser la hora de la comida (el que esto escribe sufrió a los 19 años dicho atentado, a 20 metros del mismo, en la esquina de la calle frente al cuartel de Zaragoza de la Plaza del Marqués Viudo de Pontejos en Madrid), con 11 muertos en la propia cafetería y 86 heridos en el establecimiento contiguo (al fondo a la derecha de la Cafetería Rolando, con fachada a la calle Mayor y a la Puerta del Sol de Madrid, entonces establecimiento de comida rápida denominado Tobogán y hoy KFC), la carrera de barbarie de ETA no se produjo contra el franquismo (su cantinela interminable) sino contra la Transición (nuestra Constitución se aprobó en 1978) tras la Ley para la Reforma Política de 1976 y las primeras elecciones generales de 1977 y contra la Democracia. ETA ha matado a más de 850 personas y herido a más de 2.600, y solamente el IRA de Irlanda ha superado esas cifras en Europa, si bien su carrera terminó mediante los acuerdos de Viernes Santo en 1998.

De los 850 asesinados, 669 lo fueron tras el fallecimiento de Franco, por lo que su lucha contra el franquismo (al parecer de carácter indefinido, pues el franquismo, muerto con su titular, parece ser actualmente el fantasma del castillo de las películas) es la mentira más grande que han tratado de explotar siempre. De los cuales, 183 personas eran civiles indiscriminados y 486 eran personas uniformadas, de todos los cuerpos y fuerzas nacionales, autonómicas o locales y de todas las graduaciones. De los muertos previos al fallecimiento de Franco, la mayoría eran civiles.

Citamos a continuación algunas de las masacres de ETA, practicadas mediante atentado a la bomba, sin distinción de víctimas. Todas posteriores al 20 de noviembre de 1975, fecha del fallecimiento de Francisco Franco en su cama, en el Hospital de la Paz de Madrid. (Ya hemos citado la masacre previa, la de la calle del Correo)

  • La masacre de la Plaza de la República Dominicana de Madrid data del 14 de julio de 1986.
  • La masacre del Hipercor en Barcelona data del 19 de junio de 1987.
  • La masacre de la Casa Cuartel de Zaragoza data del 11 de diciembre de 1987.
  • La masacre de la Casa Cuartel de Vic data del 29 de mayo de 1991.
  • La masacre del 17 de octubre de 1991 en la calle Camarena del barrio de Aluche.

Esta relación no es exhaustiva y sirve a modo de ejemplo de las atrocidades cometidas por estos asesinos sin escrúpulos. Una de las organizaciones criminales más duras del mundo. Para un estudio detallado de la barbarie, los lectores pueden clicar en este enlace.

ETA nació como una organización armada que quería intervenir con métodos terroristas en la vida de un país que no la necesitaba, un país que había comenzado un milagro económico de dos décadas. Este milagro provocó inmediatos cambios sociales, hasta convertir a España en irreconocible en el transcurso de muy pocos años, dejando atrás el subdesarrollo y el agro, y convirtiéndose en un país urbano y urbanizado en poco tiempo. Como consecuencia, esto condujo al aperturismo y, a la postre, a la Transición y a la Constitución de 1978.

Entonces, ¿qué fue ETA sino una mafia extremista y sanguinaria con ánimo de lucro mediante el secuestro y la extorsión? ¿Y quién aprovechó a este compañero de viaje, que coincidía en fines aunque aparentemente no en métodos? Unos políticos desalmados que jamás actuaron en serio para aislar a ETA o para ilegalizar el conjunto de organizaciones que la integraban. Hubo uno, un tal José Luis Carod Rovira, de Esquerra Republicana de Cataluña, que se fue a Perpiñán, en Francia, en febrero de 2004, para hablar directamente con la dirección de la banda y acordar que ETA matara cuanto quisiera en toda España, exceptuando Cataluña. Más bajo no se puede caer.

Cuando el presidente del Gobierno José María Aznar (PP) lo consiguió en 2003, y prácticamente logró la derrota y casi desaparición de ETA por la vía policial, vino José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y la resucitó. Este personaje, firmante del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo en 2000, estaba negociando bajo cuerda acuerdos con la banda terrorista por medio de su emisario Jesús Eguiguren. Mariano Rajoy (PP), en su período de gobierno 2011–2018, secundó todas las políticas del PSOE, convirtiendo definitivamente a su partido en la marca blanca del partido de la rosa.

Sánchez y sus chanchullos

Finalmente, la llegada de Pedro Sánchez (PSOE) a la presidencia del gobierno en 2018 ha supuesto el espectáculo más vergonzoso de la historia de España en cuanto al incumplimiento de promesas. Este personaje tiene la oposición más férrea en la hemeroteca y en la videoteca, y el político que más se le opone es él mismo. No hay un solo párrafo de su vida pública que no quede desmentido por su actuación. El listado de “donde dije digo, digo Diego” es infinito, y no hay una sola línea roja marcada por él para sí mismo que no haya cruzado. A esta actuación la llama eufemísticamente “cambio de opinión…porque me faltaban 7 votos”. Jamás en 50 años hemos visto nada parecido, y eso que ya hemos visto cosas, especialmente de las actuaciones del PSOE de Felipe González y el iluminado ZP.

El tal Sánchez llegó al poder tras una moción de censura contra Mariano Rajoy, nefasto personaje que hasta las memorias más benignas debemos olvidar. El argumento de peso que utilizó el amigo (presuntamente de lo ajeno, como veremos más adelante) fue la corrupción del Partido Popular. Jugada que, gracias a los desmanes del PP con el caso Gürtel y el administrador Bárcenas, le salió bien. El indolente Mariano, al que los hados confundan, se fue a tragar whisky al bar de la esquina mientras el otro le zurraba en el Congreso y lo echaba a cajas destempladas del sillón presidencial.

Una vez asentado en el poder, Sánchez hizo pandilla con todo lo que se le puso a tiro para superar 175+1 votos en el Congreso y reinar cual califa en lugar del califa, sin límite y sin objeciones. Da la impresión, visto desde fuera y analizados los medios de comunicación en general (siempre presuntamente, hasta que los jueces se pronuncien), que él, en compañía de otros, había diseñado un modelo de enriquecimiento rápido y fácil. Además de traspasar todos los límites que su partido nunca antes llegó a cruzar (y ya había cruzado bastantes), uniendo su suerte a la de extremistas de toda laya, nacionalistas, separatistas y herederos de los terroristas (muchos de ellos, con condena en firme y sentencia cumplida, se encuentran en cargos electos en todos los estamentos nacionales y autonómicos), colonizó una larga lista de empresas e instituciones que, en la actualidad, obedecen a la voz de su amo.

Así, ha puesto en marcha iniciativas legislativas para indultar, amnistiar, condonar, perdonar y saltarse todos los cordones de sentido común en una democracia sana, llevando al régimen de 1978 a una situación terminal, por un camino totalmente copia del bolivariano de Venezuela. En los momentos presentes, hay infinidad de asuntos sub júdice que le afectan directamente: su hermano David Sánchez, su mujer Begoña Gómez, su número dos Ábalos, su persona de confianza Koldo, el contable y conseguidor de la presunta banda Víctor Aldama (de 46 años, 6 menos que Sánchez), todos ellos imputados en diversos casos de corrupción, malversación de fondos, apropiación indebida, etc.

Por no citar las amistades peligrosas con Delcy, la Vicepresidenta venezolana, sus viajes a Madrid y los sospechosos movimientos de maletas con nocturnidad que se han visto en el Aeropuerto de Barajas. Además de los casos relacionados con la pandemia y las mascarillas, en los que se encuentran involucrados la presidenta del Congreso de los Diputados, Excelentísima Señora Doña Francine Armengol, presidentes de comunidades, ministros en activo, etc.

Visto todo desde fuera, da la impresión, insistimos, presuntamente, que había un modelo delictivo diseñado para actuar de modo inmediato tras la toma del poder. Un modelo de banda organizada con poderes y resortes políticos y legales suficientes para facilitar la comisión de todos los delitos que, insistimos, presuntamente, van saliendo. Pues si seguimos la actualidad desde hace aproximadamente un año, cuando Sánchez nos leyó la carta de afiliación a su señora esposa y sus dudas, con la correspondiente semana de vacaciones, sobre lo que quería/pretendía hacer, da toda la impresión de estar todo perfectamente orquestado, con su número uno, su jefe, su contable, y toda clase de soldados y mariachis propios de una banda organizada que tiene nombre: mafia. Insistimos una vez más, presuntamente.

En esta fiesta del disparate que es la presidencia de Sánchez, que ya dura casi 7 años, se sucede escándalo tras escándalo. El último, con resultado de muerte tras una fatídica DANA que se produjo el 29 de octubre del año próximo pasado, terminó con la vida de más de 200 personas, una ruina de miles de millones de euros y un plazo de recuperación de la zona no inferior a 10 años. El personaje se rapantingó en su sillón presidencial de número 1, se fumó un puro (figura retórica o literaria, no sé si lo llegó a encender) y pronunció las fatídicas palabras: «si necesitan algo, que me lo pidan».

En un asunto de vida o muerte, cuando las necesidades eran obvias y 10.000, 20.000 o 50.000 hombres armados de herramientas y preparados para lidiar con grandes catástrofes eran necesarios, el amigo y su equipo tardaron 4 días en movilizarse, dando tiempo a que el temporal rematara infinidad de vidas que pudieron haberse salvado con una intervención inmediata. No nos referiremos a los fallos operativos previos a la catástrofe porque eso lo tendrán que determinar los jueces o los especialistas en su día. Pero los hubo… y gordos. Hasta desaguaron una presa que se sumó a la riada generalizada y acabó arrasando todo lo que cogió a su paso. Y después el personaje se ofende porque donde quiera que lo ven, le silban y le insultan.

Debe saber cualquiera que se precie de conocer a los españoles, que somos muy directos y que el español de a pie siempre ha tenido permiso para hablar de tú al Rey y para verle almorzar en su palacio. Cuanto más para decirle a un político las cuatro verdades a la cara. Y si no le gusta, haga como decía la canción de Manolete: si no sabes torear, “pa” qué te metes… Te silbarán y te insultarán por tus pecados hasta el día de tu muerte.

Con todo el panorama planteado por Sánchez (no se me ocurre un modo más educado y reverente de mencionarlo, pues los otros que me vienen a la cabeza no aguantan ni medio artículo del Código Penal), va el amigo y dice que quiere llevar a cabo 100 actos referentes a la efemérides de Franco, el 50 aniversario de su fallecimiento, que ocurrió hace medio siglo, en 1975. Con la que está cayendo, y con dinero del presupuesto, a dos actos por semana.

Si la Guerra Civil fue cosa de nuestros abuelos y bisabuelos en los años 30 del siglo XX, los atentados de ETA sí han sido vividos y conocidos por las presentes generaciones, hijos, nietos y bisnietos de los protagonistas de la guerra. Es decir, por la mayoría de los españoles actuales. Franco, por su parte, falleció hace 50 años. En cuanto a la guerra, para 1960 estaba más que terminada y olvidada y los hijos y nietos de la guerra jamás removimos banderas de odio. ¿Cómo ahora, a 85 años del final de la contienda y a 50 años de la muerte del gobernante que surgió de ella, estamos otra vez removiendo odio, fango y sangre? ¿Qué pasa con las salvajadas y carnicerías de los terroristas de ETA, que, salvo los muy jóvenes, conocemos y hemos vivido todos? ¿Cómo explicar que de la Guerra Civil se hable solo de los muertos de un lado cuando la mayoría de los afectados, hijos y nietos de la guerra, tenemos muertos, tumbas, restos y cunetas en los dos bandos? ¿Cómo es que hay que blanquear a ETA y meterla por vía de sus candidatos electorales en todos los organismos del Estado, ya sean nacionales, autonómicos o locales? ¿Cómo se puede permitir que un gobierno obtenga su ansiada mayoría de 175+1 gracias a los votos de estos personajes?

Algo huele a corrupción en la Dinamarca de Sánchez, algo no precisamente bonito ni edificante.

Antonio Miguel Sánchez, psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años

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