El Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), general de ejército Amador Enseñat y Berea, presidía este jueves en Madrid la entrega de la Enseña Nacional, en modalidad de Bandera, a la Escuela Politécnica Superior del Ejército (ESPOL), en un acto celebrado en la sede de esta institución académica militar que ha contado con la asistencia de distintas autoridades civiles y militares.
En la ceremonia, actuó como madrina la catedrática de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid (UPM) y embajadora de Marca Ejército, María de la Paz García-Vera.
En su alocución, el JEME afirmó que la Bandera “es un símbolo capital de todas las unidades y centros militares, un bien de valor incalculable”, y añadió que “entorno a ella, todos los miembros de esta Escuela, hombres y mujeres, deberéis cumplir vuestros cometidos en las labores de enseñanza de formación, perfeccionamiento, posgrado, master y doctorado, así como en las propias de la investigación”. “Espero que su presencia os impulse y estimule para continuar la obra que venís desarrollando”, concluyó el general de ejército Enseñat.
Por su parte, María Paz García-Vera articuló su intervención sobre la idea de un “honor compartido” y en torno a la resignificación de la bandera como símbolo. Lejos de abordarla como un mero objeto, García-Vera la presentó como un elemento cargado de significado histórico, emocional y político: “no es un objeto”, subrayó, sino “identidad, vínculo y promesa”.

En este punto, su intervención conectó con la psicología social y evolutiva, al afirmar que la supervivencia humana ha dependido de la capacidad de construir creencias compartidas. Esta idea le sirvió para reforzar el papel de los símbolos como elementos cohesionadores en sociedades complejas.
De igual modo, entrelazó las ideas de memoria histórica y proyección de futuro. La evocación de manos anónimas que cosieron y defendieron la bandera a lo largo de los siglos se combinó con una apelación directa a los futuros oficiales formados en la Escuela Politécnica del Ejército de Tierra. En este sentido, García-Vera trazó una línea de continuidad entre generaciones, subrayando que la vocación de servicio no es un hecho aislado, sino una herencia que se transmite y se renueva.
Especial relevancia adquirió en su discurso la reivindicación del papel de la ingeniería militar y del conocimiento técnico en el contexto actual. Puso así en valor la labor del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra, destacando su contribución tanto a la defensa como al desarrollo tecnológico que repercute en la vida civil. En un contexto global marcado por amenazas híbridas y cambios geopolíticos, García-Vera insistió en que la preparación, la innovación y el rigor científico son pilares esenciales para garantizar la seguridad y la paz, desmontando la idea de que esta última sea un estado permanente.
Uno de los momentos más destacados de la intervención fue la introducción del concepto de resiliencia, abordado desde una perspectiva psicológica. Más allá de la resistencia ante la adversidad, la oradora enfatizó la capacidad de reconstruir valores cuando estos se ven dañados, una reflexión que conecta tanto con la experiencia individual como con la colectiva. La metáfora de la bandera, que puede desgastarse sin perder su significado, sirvió como hilo conductor para trasladar esta idea al ámbito institucional y nacional.
El cierre del discurso recurrió a un relato histórico de fuerte carga simbólica: la figura de Agustina de Aragón. Con esta referencia, García-Vera reforzó la idea de que la defensa de la nación no es exclusiva de los militares, sino una responsabilidad compartida con la ciudadanía. La afirmación de que “no era militar, pero fue Ejército” sintetiza uno de los mensajes clave de la intervención: la fortaleza de las Fuerzas Armadas reside en su vínculo con el pueblo.
Más de sesenta años de historia
La Escuela Politécnica del Ejército se creó por la ley del 27 de septiembre de 1940 y se constituyó en Escuela Politécnica Superior del Ejército en 1964 para formar a los cuadros de mando del Cuerpo Técnico del Ejército. Los ingenieros pertenecientes al Cuerpo de Ingenieros Politécnicos están altamente cualificados y comprometidos. Esta opción profesional permite el ingreso en la escala de oficiales del Ejército de perfiles vinculados con la ingeniería, la tecnología, la construcción, telecomunicaciones, armamento o aeronáutica.
La convocatoria de 2026 de los procesos de selección para el ingreso en la ESPOL ha sido publicada en Boletín Oficial del Estado el pasado 20 de abril. El plazo para la inscripción finaliza este 10 de mayo.



