El Ejército del Aire y del Espacio ha asumido oficialmente el liderazgo de la misión de Policía Aérea Reforzada (Enhanced Air Policing, eAP) de la OTAN en Rumanía mediante el despliegue del Destacamento Aéreo Táctico (DAT) ‘Paznic’, una operación que sitúa de nuevo a España en la primera línea de la defensa del flanco oriental de la Alianza Atlántica en uno de los escenarios de mayor tensión estratégica desde el inicio de la guerra en Ucrania.
La ceremonia de transferencia de autoridad se celebró en la Base Aérea 86 «Lieutenant Aviator Gheorghe Mociorniță», ubicada en Borcea, al sureste de Rumanía y próxima al mar Negro. Con este relevo, España toma el testigo de Italia y pasa a ser la nación responsable de garantizar la vigilancia permanente del espacio aéreo asignado por el Mando Aéreo Aliado (AIRCOM), asegurando la capacidad de respuesta inmediata ante cualquier actividad aérea que pueda comprometer la seguridad del espacio aliado.
La misión forma parte del dispositivo permanente de defensa aérea que la OTAN reforzó tras la anexión rusa de Crimea en 2014 y que experimentó una profunda ampliación después de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Desde entonces, la Alianza ha incrementado notablemente la presencia de aeronaves de combate en los países del este europeo para garantizar la integridad del espacio aéreo aliado y ofrecer una respuesta rápida frente a posibles provocaciones o incidentes militares.
El Destacamento ‘Paznic’ —cuyo nombre significa «guardián» en rumano— permanecerá desplegado durante los próximos meses con un contingente compuesto por aviones de combate y personal especializado encargado del mantenimiento, apoyo logístico, control de operaciones, inteligencia, seguridad, comunicaciones y asistencia sanitaria. El objetivo es mantener una capacidad operativa permanente durante las veinticuatro horas del día para responder en cuestión de minutos ante cualquier alerta aérea.
La principal responsabilidad del destacamento español será mantener activas las denominadas Quick Reaction Alert (QRA), las patrullas de reacción inmediata que constituyen uno de los pilares del sistema integrado de defensa aérea de la OTAN. Estas aeronaves permanecen preparadas de forma permanente para despegar en muy pocos minutos cuando los radares de vigilancia detectan aeronaves desconocidas, vuelos sin identificación, aparatos que han perdido contacto con el control aéreo o cualquier actividad considerada potencialmente hostil.
En la práctica, estas misiones suelen consistir en interceptar aeronaves militares que vuelan próximas al espacio aéreo aliado sin haber presentado planes de vuelo o sin mantener comunicación con los servicios de control del tráfico aéreo. En el contexto actual, muchas de estas actuaciones están relacionadas con vuelos de aeronaves militares rusas que operan sobre el mar Negro o en zonas próximas al espacio aéreo de la OTAN, obligando a activar el protocolo de interceptación para identificarlas visualmente y garantizar que no vulneran las fronteras aéreas de los países miembros.
Aunque las misiones de Policía Aérea no implican operaciones ofensivas, constituyen uno de los principales instrumentos de disuasión de la Alianza Atlántica. La presencia permanente de cazas aliados preparados para despegar en cuestión de minutos pretende transmitir un mensaje de vigilancia constante y de capacidad de respuesta frente a cualquier incidente que pueda afectar a la seguridad colectiva de los Estados miembros.
La participación española se enmarca dentro del compromiso adquirido por Madrid con el fortalecimiento del flanco oriental de la OTAN, una prioridad estratégica desde el estallido del conflicto ucraniano. Durante los últimos años, el Ejército del Aire y del Espacio ha participado de forma recurrente en misiones de Policía Aérea en los países bálticos y en el sudeste europeo, consolidándose como uno de los aliados con mayor presencia en este tipo de operaciones.
La elección de Rumanía reviste una importancia geoestratégica especial. El país comparte más de 600 kilómetros de frontera con Ucrania y posee una extensa fachada marítima sobre el mar Negro, convertido desde el inicio de la guerra en uno de los principales escenarios de confrontación entre Rusia y la OTAN. La actividad militar en esta región se ha intensificado notablemente en los últimos años, con frecuentes operaciones navales, vuelos de reconocimiento y ejercicios militares desarrollados tanto por fuerzas aliadas como por las Fuerzas Armadas rusas.
El espacio aéreo rumano también ha registrado diversos incidentes derivados del conflicto en Ucrania, entre ellos la caída de fragmentos de drones y misiles en zonas próximas a la frontera, lo que ha obligado a reforzar considerablemente los sistemas de vigilancia y alerta temprana. En este contexto, la misión española adquiere una relevancia añadida al contribuir directamente a la protección del espacio aéreo de uno de los aliados más expuestos a las consecuencias de la guerra.
El despliegue del DAT ‘Paznic’ también pone de manifiesto la elevada interoperabilidad alcanzada por las fuerzas aéreas aliadas. Durante la misión, los pilotos y especialistas españoles trabajarán de forma integrada con la Fuerza Aérea Rumana y con el resto de capacidades desplegadas por la OTAN en la región, compartiendo información en tiempo real y participando en ejercicios conjuntos destinados a mantener el máximo nivel de preparación operativa.
Además de las misiones de alerta inmediata, el destacamento participará en vuelos de entrenamiento, ejercicios de combate aire-aire, procedimientos de coordinación multinacional y prácticas de integración con los sistemas de mando y control aliados. Estas actividades permiten mantener la preparación de las tripulaciones y perfeccionar la coordinación entre las distintas fuerzas aéreas que integran el sistema de defensa colectiva de la OTAN.
Desde el punto de vista político y estratégico, el relevo de Italia por España refleja el principio de solidaridad aliado sobre el que se sustenta la misión de Policía Aérea Reforzada. Los diferentes países miembros se alternan periódicamente en el liderazgo de estos destacamentos para compartir responsabilidades y garantizar una presencia continua de capacidades de combate en las zonas consideradas más sensibles para la seguridad euroatlántica.
La misión del Destacamento ‘Paznic’ se desarrolla en un momento especialmente delicado para la seguridad europea. La prolongación de la guerra en Ucrania, la creciente actividad militar en el mar Negro y el mantenimiento de elevados niveles de tensión entre Rusia y la OTAN convierten al flanco oriental en una de las prioridades operativas de la Alianza. En este escenario, la presencia de los cazas españoles no solo contribuye a la vigilancia del espacio aéreo aliado, sino que constituye un elemento esencial de la estrategia de disuasión colectiva destinada a prevenir incidentes y garantizar la seguridad de los países miembros.
Con este nuevo despliegue, España reafirma su compromiso con la defensa colectiva prevista en el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte y consolida el papel del Ejército del Aire y del Espacio como uno de los principales contribuyentes a las operaciones de vigilancia aérea de la OTAN, una misión que combina capacidad militar, cooperación internacional y respuesta inmediata para preservar la estabilidad en una de las regiones más estratégicas y sensibles del continente europeo.



