El exJEMAD, Jefe de Estado Mayor de la Defensa entre 2004 y 2008 y director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) entre 2009 y 2019, Félix Sanz Roldán, subraya la paradoja que supone la nueva política estadounidense amenazando a Europa con desangelarla desde el punto de vista militar y exigiendo de ella mayor inversión en defensa pues, en el fondo, supone un acicate para reforzar la seguridad propia.
“Gracias al cortoplacismo de Trump los europeos ahora tenemos planes a largo plazo y eso nos ha venido muy bien”, ha dicho Sanz Roldán en su intervención en el Wake Up! Spain, que organiza El Español.
Quien fuera responsable de la defensa española reconoció que “necesitábamos quizá a alguien que empujara y ya tenemos quien nos ha empujado”, en alusión a Donald Trump: “¡Pues muy bien, adelante!”, espetó.
De todos modos, lanzó un mensaje de optimismo al señalar que las diferentes fuerzas armadas de los países europeos son “muy buenas”, y que su único talón de Aquiles sería que “no están integradas”. Porque, enjuició, “la cuestión de la integración de las fuerzas armadas de Europa es la que nos puede llevar a tener un instrumento verdaderamente eficaz y eso lo podemos hacer a través de este proceso (de rearme)”.
Nada nuevo bajo el sol, vino a decir Sanz Roldán, que advirtió que la situación actual es, de algún modo, “lo que ha ocurrido siempre: ¿Por qué el Gran Capitán fue el Gran Capitán? Porque utilizó la tecnología en su beneficio y en la batalla famosa de Bicoca, fue una batalla que fue una bicoca porque murieron 22 soldados españoles y murieron 1.500 soldados franceses, porque había utilizado en su beneficio el progreso”.
Esa es la relación entre la industria y las fuerzas armadas, en la que “nosotros queremos dotar a nuestros ejércitos de lo mejor para que corran menos riesgos y para que tengan más posibilidades de vencer, que es para lo que vamos”. Por esta razón, explicó, la industria tiene que “darnos lo mejor que se pueda producir precisamente para eso, para limitar el riesgo y obtener la victoria”.
Y en este marco de la industria de defensa, admitió que “estamos donde estamos y hay que decir las cosas como son. La realidad es esta y ahí es donde entra verdaderamente en unión lo que nos proporciona la industria y lo que nosotros tenemos que ser capaces de utilizar”, avisó.
La cuestión ahora, reiteró, es si va a haber un “gigante europeo” en este ámbito o no lo va a haber, ya que, dijo, “el que haga mejor las cosas tendrá más posibilidades de que los ejércitos vayamos a decirle si un señor hace un tanque bueno y otro hace un tanque malo, y lo más probable es que vayamos a por el bueno, pero especialmente ahora que tenemos dinero para comprar el bueno”.
Para el exJEMAD, será precisamente la capacidad tecnológica de la que se doten los países europeos “lo que llevará precisamente a la industria a ir haciéndose una punta de flecha, que es lo que tiene que ser, no varias líneas paralelas que no sabemos a dónde van a llegar”.
Preguntado, por otra parte, por cómo imagina la guerra del futuro, Félix Sanz Roldán, advierte que “sería de locos tener una tecnología en tu mano y no usarla para el beneficio o el cumplimiento de una misión. Por lo tanto, ¿cómo va a ser? Pues utilizando todo esto”, empezando por la inteligencia artificial y “hasta qué punto la ciberseguridad va a ser fundamental ya”.
Porque irrumpir dentro de los sistemas de ciberseguridad, de los sistemas de inteligencia artificial con ciber, “eso es un desastre absoluto”, expuso. “Eso es ya lo que nos está ocurriendo en este mundo”, concluyó.



