El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció personalmente este jueves a su homólogo húngaro, Víktor Orban, su decisión “audaz” de abandonar la Corte Penal Internacional, anuncio que hizo justo el día en que recibía a aquel, sobre quien pesar una orden de arresto dictada por un tribunal que ya no reconoce el país del este.
La Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Gallant, acusándolos de ser responsables de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en la Franja de Gaza desde, al menos, el 8 de octubre de 2023.
“En su liderazgo”, dijo Netanyahu dirigiéndose a Orban, “ha hecho cosas extraordinarias por Israel y el pueblo judío. Ustedes apoyan a Israel con orgullo, sin escatimar esfuerzos, están con nosotros en la UE, están con nosotros en la ONU, y acaban de adoptar una posición audaz y de principios sobre la CPI. Te lo agradezco, Viktor”.
Explicó el primer ministro israelí que esta decisión “no solo es importante para nosotros, sino para todas las democracias”. Es “importante”, dijo, hacer frente a esta “organización corrupta”, como la definió, que, a su juicio, “ha equiparado una democracia que es desafiada por su propia existencia por las potencias terroristas más horribles de la tierra”, con relación a Hamás e Hizbulá.
“La CPI dirige sus acciones contra nosotros, librando una guerra justa con medios justos y, por supuesto, no contra nuestros verdugos”, denunció Netayanhu. Por eso enfatizó el gesto de Hungría, “el primer Estado que sale de esta corrupción y de esta podredumbre. Creo que será profundamente apreciado no solo en Israel, sino en muchos, muchos países de todo el mundo”, aseguró.
Subrayó que Hungría adopta, de este modo, “una postura muy audaz contra el antisemitismo que ha asomado la cabeza, como ha dicho en Europa”, y aplaudió de Orban que haya reconocido que “el antisemitismo de hoy está enmascarado por el disfraz del antisionismo”.
“Creo”, ahondó, “que estamos librando una batalla similar por el futuro de nuestra civilización común. Nuestra civilización judeocristiana, la civilización occidental tal como la entendemos, está siendo atacada en este momento desde un poderoso rincón y ese es el Islam radical” que en Oriente Medio está encabezado por un país, “y ese es Irán”.
Un país que, señaló, tiene como representantes “a las tres H: Hezbolá, Hamás, los hutíes y otros, pero el centro es Irán. Fuimos atacados por los representantes de Irán en una campaña asesina de los terroristas de Hamas que violaron a nuestras mujeres, decapitaron a nuestros hombres, quemaron a nuestros bebés y tomaron rehenes. Nos comprometemos a traer de vuelta a casa a todos ellos, incluido un rehén de la ciudadanía húngara, Omri”.
La CPI acusa a Netanyahu de crímenes de guerra por lo que entiende como “ataques intencionados” contra la población civil, causando muertes y lesiones de civiles, y destrucción de bienes de carácter civil sin justificación militar. También por crímenes de lesa humanidad, esto es, asesinato, exterminio y otros “actos inhumanos” cometidos como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil.
Estas acusaciones se derivan de la ofensiva militar israelí en Gaza, que resultó en un elevado número de víctimas civiles y una crisis humanitaria significativa en el territorio. La CPI actúa como una institución judicial independiente y su objetivo es investigar y, si es necesario, procesar a individuos responsables de los crímenes más graves de trascendencia internacional.



