El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este miércoles en el Pleno del Congreso de los Diputados la oportunidad, cuando no necesidad, de mejorar la inversión en seguridad y defensa, conforme a lo reclamado en el plan de rearme presentado hace unos días por la Comisión Europea.
En este marco, apostó sin ambages por la creación de un ejército europeo propio, “con la misma bandera” pues, a su juicio, “solo así nos convertiremos en una verdadera unión y garantizaremos la paz”. «Sé que los españoles no quieren en España una carrera armamentística», afirmó.
Sánchez comparece, a petición propia, ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre el nuevo escenario geopolítico de la Unión Europea y de las conclusiones del Consejo Europeo de los pasados días 20 y 21.
Una comparecencia urgente que había reclamado el PP para dar cuenta de los últimos acontecimientos en materia de seguridad y defensa en la Unión Europea ante el nuevo escenario, tanto en lo que respecta a la guerra de Ucrania como a los desafíos con respecto a nuestra seguridad y autonomía estratégica, los compromisos que está dispuesto a asumir el Gobierno en todas estas cuestiones, en particular, en inversión en defensa y en ayuda militar a Ucrania.
“Es obligación de España estar con el resto de países europeos junto a Ucrania”, sentenció Sánchez, quien aseguró que hay que seguir “apoyando a Ucrania en una guerra contra el imperialismo de Putin”.
Y todo ello, afirmó tajante, “lo haremos sin tocar un céntimo de euro en gasto social”. Porque, según reiteró por activa y por pasiva en su intervención, “vamos a invertir en seguridad y en bienestar sin mermar ambos ámbitos”.
«Las amenazas son reales»
Recordó el presidente que la Unión Europea «ha estado con nosotros cuando nosotros la hemos necesitado», argumento que refrenda la oportunidad de devolver el favor ahora a Europa: «Ahora nosotros tenemos que estar con ella, como una de sus grandes potencias, que somos», arguyó.
Pero es que, además de eso, dijo, España va a incrementar sus presupuesto en seguridad y defensa «por responsabilidad, porque la seguridad en Ucrania y también en Europa es también la nuestra, y porque las amenazas a las que nos estamos enfrentando los españoles, los franceses, los alemanes, los fineses, los ucranianos, son reales y son compartidas, cada uno con sus matices en función de su condición geográfica, pero son compartidas y son reales», reiteró.
¿De dónde saldrá el dinero necesario y comprometido? La respuesta de Sánchez no aloja lugar a dudas: «Una economía como la nuestra, que crece cuatro veces más que la media europea, que tiene sus cuentas saneadas y que goza de la confianza de los inversores extranjeros, puede hacer ambas cosas», es decir, rearmarse -expresión que no usó, no obstante- y garantizar las políticas sociales: «Nosotros vamos a cumplir nuestros compromisos con la Unión Europea, porque nadie como Europa para cuidar a Europa», sentenció.
Pero, como no solo de pan vive el hombre, como dijo Jesús, Pedro Sánchez agregó que España aumentará la inversión en seguridad y en defensa, pero también – y citó el conflicto en Gaza– en paralelo «a seguir defendiendo el cumplimiento del derecho internacional, apoyando a Ucrania en una guerra contra el imperialismo de Putin, porque no hay mayor garantía de seguridad para Ucrania y para Europa que la existencia de un ejército ucraniano bien pertrechado».
Y, una vez más, se corroboró a sí mismo en sus augurios, más dirigidos a sus propios socios de gobierno que al resto: «Vamos a hacerlo sin tocar un céntimo de euro de gasto social o de gasto medioambiental. Así venimos, por cierto, haciéndolo durante estos últimos siete años, y esto no es una opinión, estos son datos que me gustaría compartir con los ciudadanos y con las ciudadanas».
Al respecto, detalló que en los últimos años España ha incrementado en 10.000 millones de euros el presupuesto en defensa, y en el mismo periodo ha aumentado en casi 120.000 millones de euros la inversión en servicios públicos y en prestaciones sociales, y en más de 30.000 millones de euros todo el presupuesto destinado a la transición ecológica.
Esos más de 10.000 millones de euros para la inversión estatal en seguridad, dijo, ha supuesto pasar del 0,9% del Producto Interior Bruto «que dejó la administración de Mariano Rajoy» a por encima del 1,2% en el año 2023, «y veremos cuáles son las métricas y los resultados de esas métricas para el año 2024», espetó.
«Vamos a invertir en bienestar y en seguridad, en las dos cosas, porque ambas cosas además son necesarias y complementarias, porque si se hace bien, una mayor inversión en seguridad no merma nuestro modelo social, sino que lo protege», aseveró un Pedro Sánchez que, al mismo tiempo, avanzó que pedirá a Bruselas un modo para hacerse con el dinero necesario. «Estamos pidiendo que se creen nuevos mecanismos comunitarios de financiación«.
Tras aplaudir el plan de rearme de Úrsula von del Layen, explicó que España «ve con buenos ojos la creación del llamado Fondo Safe Europe, que va a permitir a los Estados miembros obtener préstamos de la Unión Europea en condiciones favorables». «Vemos también con buenos ojos», añadió, «el que se nos permita a los Estados miembros activar la cláusula de escape, que nos habilite el poder flexibilizar los compromisos de déficit público durante unos años e invertir más en seguridad y en defensa, sin sustraer, por tanto, recursos a otras partidas».
«Vemos bien», apostilló, «la utilización del Banco Europeo de Inversiones«, como también, «aunque no lo vamos a utilizar», avisó, «la flexibilización voluntaria por parte de los Estados miembros en el uso de los fondos estructurales».
Sin embargo, apuntó, su gobierno echa en falta la creación de un sistema de transferencias similar al que se desarrolló con los fondos Next Generation, lo que ha transmitido ya a la Presidenta de la Comisión Europea y al resto de colegas del Consejo Europeo. «Sé bien que no todos los países comparten este enfoque, pero aún así daremos la batalla, porque no es una batalla para que España o los países del sur tengamos más transferencias», pues, advirtió, «probablemente estas transferencias vayan a los países del este, que son los más necesitados de contar con una mayor capacidad de defensa».
Defendió esta medida porque considera es la «mejor manera» para poder balancear y equilibrar todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad financiera y dar respuesta a estas necesidades mayores de seguridad y de defensa.
También señaló el presidente español que se han de desarrollar consorcios industriales paneuropeos, como se hizo con Airbus, aumentando la interoperabilidad de los equipos, y, «por supuesto», enfatizó, ·»lo que debemos hacer es crear el Ejército Europeo, unas Fuerzas Armadas comunitarias, integradas por 27 países, para guiarla con la misma bandera y con los mismos intereses». «Sólo así», con ese ejército común, «nos convertiremos en una verdadera unión y garantizaremos una paz duradera en nuestra región».
Drones que podrían atacar a Barcelona
Habló también de los nuevos modos de la guerra, en cuyo marco «tenemos que dejar de mirar al futuro con ojos del pasado y prepararnos para las nuevas amenazas que nos estamos enfrentando ya como sociedad». Se está viendo en Ucrania, recordó, donde los «enemigos de Europa y también de la democracia», en alusión a Rusia, emplean «otras armas físicas y también, fundamentalmente, digitales». Emplean, dijo, drones no tripulados, «capaces de recorrer en poco tiempo la distancia entre Crimea y Barcelona y burlar, por tanto, nuestras defensas aéreas».
Se emplean ahora cañones de pulso electromagnético, capaces de neutralizar tanques, aviones, satélites situados a miles de kilómetros. «Emplean fuerzas paramilitares, como han hecho privadas, para sabotear cadenas de suministro e instrumentalizar también flujos migratorios. Emplean las redes sociales para desinformar a nuestra población, para polarizarla, para generar desafección hacia las instituciones democráticas».
Emplean, prosiguió, virus informáticos, inteligencias artificiales, ordenadores cuánticos capaces de bloquear infraestructuras, colapsar servicios y «hundir empresas sin dejar rastro». «Para que nos hagamos una idea, señorías, en Estonia, hackers rusos lograron tumbar todos los cajeros automáticos y servicios de banca online del país generando cuantiosas pérdidas». En Dinamarca, recordó, bloquearon todos los trenes durante horas. En Ucrania dejaron sin electricidad a 230.000 personas. En Alemania, en Polonia, en Países Bajos interrumpieron los servicios de docenas de hospitales.
Sólo el año pasado, reveló Sánchez, Europa sufrió cerca de 10.000 ciberataques de peligrosidad crítica, alterando la vida de millones de ciudadanos y causando un daño económico estimado en 44.000 millones de euros. «Aquí en España, no somos ajenos a estos ataques, recibimos 177.000 ciberagresiones, mil de las cuales tuvieron como objetivo infraestructuras y servicios críticos».
Por tanto, dijo el presidente, esta forma de amenaza híbrida empleada por Rusia y por otros actores, también privados, «no es tan visible como la tradicional. No sale en los periódicos, tampoco abre telediarios, pero existe. Está creciendo y supone un riesgo real al que no podemos mirar para otro lado, no podemos seguir ignorando».
«No podemos vivir bajo la amenaza de que cualquier día un submarino tripulado interrumpa el tráfico marítimo en el estrecho (de Gibraltar) o corte los cables de fibra que nos conectan con el resto del mundo. O que un grupo de hackers extranjeros hagan colapsar nuestros aeropuertos en plena campaña de verano. O que logren aupar al poder a un títere de Putin, como ya han hecho en varios países de nuestro entorno».
A esto se suma, se explayó el presidente, la lucha contra el crimen organizado, contra las mafias que trafican con seres humanos, en colaboración con los países de tránsito y de origen para combatir esa migración irregular, y, por tanto el control de fronteras «y enfrentarnos de forma eficaz y eficiente al terrorismo internacional, que desgraciadamente cada vez está más presente en regiones cercanas, muy próximas desde el punto de vista geoestratégico a nuestro país, como es el Sahel«, advirtió.
Plan especial antes del verano
Para preparar todo ello, anticipó que antes de verano el Gobierno pondrá en marcha un gran Plan Nacional para el Desarrollo e Impulso de la Tecnología y la Industria de la Seguridad y la Defensa españolas.
Este plan, según desveló, concentrará el grueso de la inversión adicional exigida para cumplir con los socios europeos y canalizará programas de colaboración público-privada para crear un nuevo salto tecnológico e industrial en España.
«Lo vamos a hacer mirando al este, como no puede ser de otra manera, porque su seguridad también es la nuestra, pero también lo vamos a hacer mirando al sur, apostando por la innovación, por el desarrollo de tecnologías de doble uso, para la creación de nuevas empresas y el escalado de pymes y de startups locales. Y, por supuesto, también por la formación y la mejora de nuestra capital humana, la protección de nuestras fronteras y la creación de infraestructuras resilientes», dijo.



