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domingo, agosto 2, 2026

Guinea arranca su propia ‘memoria histórica’ en favor de quienes combatieron la colonización española

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

Guinea Ecuatorial también desea desempolvar su historia más o menos reciente y rendir recuerdo a los ecuatoguineanos que lucharon por la independencia del país y en contra de la presencia de España en su suelo.

La Comisión Encargada de Investigar e Identificar a las Personas que Lucharon Contra la Ocupación Colonial en Guinea Ecuatorial ha vuelto a reunirse hace unos días en la sede de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española (AEGLE), en Malabo, para continuar con los trabajos de coordinación, planificación y validación de su plan de acción, según informa la Oficina de Información y Prensa de Guinea Ecuatorial.

Los trabajos para esta finalidad dieron inicio el pasado 17 de enero con su reunión de toma de contactos y planificación de actividades, y han continuado en febrero, con el propósito de determinar un plan de acción que coadyuve en la consecución de sus objetivos, explica el Gobierno.

En este último encuentro, el presidente de la comisión, Anacleto Olo Mibuy, destacó la importancia de los trabajos de la Comisión, que, subrayó, es fruto del “espíritu visionario del Jefe de Estado, que desea que se conozca a todas las personas activas y pasivas que lucharon contra la ocupación nacional y aquellas que colaboraron en la conquista de la independencia de Guinea Ecuatorial”.

La comisión fue creada el mes de diciembre de 2024 por la Presidencia de la República, y la integran personalidades de la vida social y política del país africanopaís. Su misión consiste en investigar e identificar a todas las personas que lucharon contra la ocupación colonial y aquellas que trabajaron en la conquista de la independencia de Guinea ecuatorial.

Precisamente, el impulso de esta iniciativa coincide en el tiempo con una revitalización de la memoria histórica en el continente africano afectado por el colonialismo europeo. El pasado mes de noviembre, en la Conferencia Dekoloniale de Berlín sobre África 2024, una contraversión decolonial de la Conferencia de Berlín sobre África 1884/85, celebrada hace 140 años, expertos del continente africano y de sus diásporas mundiales pedían a los gobiernos europeos que aborden su pasado colonial y el impacto que sigue teniendo, según informa Amnistía Internacional.

En la conferencia se reunieron representantes de África y personas afrodescendientes para reflexionar sobre la historia y las consecuencias que aún perduran 140 años después de la inauguración de la Conferencia de Berlín sobre África 1884/85, en la que las potencias europeas ampliaron su alcance colonial a lo largo del continente africano. También asistieron organizaciones de la sociedad civil que trabajan sobre el legado del colonialismo en el mundo, incluido su impacto continuado sobre los derechos humanos.

Entre sus demandas se incluyen llamamientos a los gobiernos europeos para que aborden su defensa selectiva de los derechos humanos en sus relaciones con el continente africano, una defensa basada en intereses políticos, económicos y diplomáticos; también se incluye la necesidad de que los gobiernos europeos adopten acciones transformadoras que reconozcan de forma incondicional el racismo sistémico, la desigualdad y la falta de equidad.

Como también que se establezcan regímenes justos y equitativos de comercio e inversión entre África y Europa, consultando con la diáspora africana, que se ponga fin a la externalización europea de sus fronteras, que ha dado lugar a la existencia de fronteras europeas en territorio africano, que se devuelva lo que se robó a las comunidades (tierra, objetos o los restos de antepasados), y que se establezca un diálogo inclusivo en el que las comunidades africanas lideren la conversación bajo sus propias condiciones.

«Refrescar la memoria de nuestros jóvenes»

Ya el 12 de octubre de 2023, con ocasión del 55º Aniversario del día de la Independencia Nacional, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, presidente de la República, jefe de Estado y de Gobierno y presidente fundador del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, celebraba la efeméride después, dijo, “de haber superado un largo periodo de más de doscientos años de la dominación extranjera, caracterizada principalmente por la deshumanización del pueblo ecuatoguineano”.

Oficina de Información y Prensa de Guinea Ecuatorial.
Oficina de Información y Prensa de Guinea Ecuatorial.

Adelantaba Obiang que la conquista de la independencia nacional fue “gracias a la ofensiva de nuestros compatriotas, en la que muchos de ellos, por el amor a la nación, perdieron sus vidas”, y cuyas figuras se quiere hoy recordar por medio de los trabajos de la referida Comisión.

Subrayaba Obiang en aquel discurso que “es importante refrescar la memoria de nuestros jóvenes, que no conocieron los horrores del pasado, sobre aquel triste periodo de oscurantismo, no con ánimo nostálgico ni de venganza, sino más bien para capacitar moralmente a nuestra juventud a fin de que se defiendan de cualquier atisbo que suponga amenaza o degradación de nuestra condición de un pueblo libre y soberano”.

“Un largo pasado histórico muy tortuoso y oscuro, caracterizado por la explotación despiadada de nuestros recursos naturales, la negación de nuestros derechos políticos, económicos, sociales y culturales; y el recrudecimiento de la explotación y opresión de nuestro pueblo por los extranjeros”, agregó el presidente ecuatoguineano. Con todo, en su intervención se cuidó de no citar a España en ningún momento, de acuerdo con el texto del discurso publicado por su Oficina de Prensa gubernamental.

Así desembarca España en Guinea Ecuatorial

La ocupación de Guinea Ecuatorial por parte de España es un proceso histórico que abarca varios siglos y que se inscribe en el contexto más amplio del colonialismo europeo en África. Esta relación comenzó en el siglo XVIII y se consolidó durante el siglo XIX, extendiéndose hasta la independencia del país en 1968.

El interés de España por la región se inició en 1778 con el Tratado de El Pardo, firmado entre España y Portugal. A través de este acuerdo, Portugal cedió a España los derechos sobre los territorios de Fernando Poo (actual Bioko), Annobón y parte de la costa de Guinea. Esta cesión fue parte de un intercambio por territorios en Sudamérica. España pretendía utilizar estos territorios africanos como bases para el comercio de esclavos y como puntos de apoyo para sus rutas hacia América.

Sin embargo, durante el siglo XVIII y gran parte del XIX, la presencia española en la región fue más simbólica que efectiva. Las difíciles condiciones climáticas, las enfermedades tropicales y la resistencia de las poblaciones locales obstaculizaron la consolidación del dominio español. Durante largos periodos, el control efectivo de España sobre Guinea Ecuatorial fue intermitente y débil.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, España comenzó a consolidar su presencia en la región, en parte como respuesta al auge del imperialismo europeo y la competencia con otras potencias coloniales, especialmente el Reino Unido y Francia. En 1843, España estableció formalmente un asentamiento en la isla de Fernando Poo y, en 1858, fundó la ciudad de Santa Isabel, actual Malabo, como capital administrativa.

El dominio sobre la parte continental, conocida como Río Muni, fue más tardío y problemático. España no logró ejercer un control efectivo sobre esta región hasta principios del siglo XX, tras firmar acuerdos fronterizos con Francia en 1900 que delimitaron sus respectivas posesiones en África Ecuatorial. La resistencia de los pueblos fang y otros grupos étnicos complicó aún más este proceso.

Administración colonial y explotación

Durante el periodo colonial, Guinea Ecuatorial se organizó como una colonia bajo el sistema de administración directa. La economía se basaba principalmente en la producción de cacao, café y madera, y dependía en gran medida del trabajo forzoso y la explotación de la población local. Las plantaciones, propiedad en su mayoría de colonos españoles, se convirtieron en el motor económico de la colonia.

La administración colonial fue autoritaria y represiva. Los guineanos carecían de derechos políticos y eran sometidos a trabajos forzosos, castigos corporales y restricciones a su movilidad. La población indígena fue marginada y sometida a un proceso de aculturación que buscaba imponer los valores y costumbres españolas, incluidos el idioma y la religión católica.

Resistencia y movimientos hacia la independencia

A pesar de la represión, la población local mostró diversas formas de resistencia. Desde revueltas esporádicas hasta la organización de movimientos sociales, los guineanos lucharon por sus derechos y su autonomía. A mediados del siglo XX, el auge de los movimientos de independencia en África también influyó en Guinea Ecuatorial.

En la década de 1950, España introdujo algunas reformas, como el Estatuto de Guinea de 1959, que convirtió a la colonia en provincias españolas de ultramar. Sin embargo, estas medidas fueron vistas como insuficientes por la población local, que exigía una verdadera autonomía y, finalmente, la independencia.

La presión internacional y el creciente malestar interno llevaron a España a conceder la independencia a Guinea Ecuatorial el 12 de octubre de 1968. Francisco Macías Nguema se convirtió en el primer presidente del país. Sin embargo, la transición a la independencia estuvo marcada por la inestabilidad política, la represión y la violencia, lo que sumió al país en un periodo de dictadura y crisis económica.

El legado de la colonización española sigue siendo evidente en Guinea Ecuatorial. El idioma español es la lengua oficial y se mantiene como elemento integrador en un país con gran diversidad étnica. La influencia cultural y administrativa española también persiste, aunque las relaciones bilaterales han atravesado altibajos desde la independencia.

¿En qué benefició la colonización española a Guinea?

La presencia colonial española en Guinea Ecuatorial es un tema que genera opiniones diversas y a menudo contrapuestas. Si bien la colonización estuvo marcada por la explotación y el dominio autoritario, también dejó ciertos aspectos que algunos consideran beneficiosos para el desarrollo del país.

Uno de los aportes tangibles de la presencia española fue el desarrollo de infraestructuras básicas. Durante el periodo colonial se construyeron carreteras, puentes y puertos que facilitaron el transporte y el comercio interno. Además, se implementaron redes de telecomunicaciones y servicios postales que mejoraron la conectividad dentro del territorio y con el exterior.

Fotos: Hermic Films/Manuel Hernández Sanjuán/Archivo Pere Ortín Andrés

La colonización introdujo el sistema educativo occidental, con la apertura de escuelas y la implantación del español como lengua vehicular. Esto permitió que parte de la población accediera a la alfabetización y a la educación formal, abriendo oportunidades para el desarrollo profesional y personal. Hoy en día, el español es lengua oficial y constituye un factor de cohesión nacional en un país con múltiples etnias y lenguas.

España estableció centros de salud y hospitales en las principales ciudades como Malabo y Bata. Aunque la atención sanitaria era limitada y principalmente destinada a los colonos y a la élite local, sentó las bases de la sanidad moderna en el país. Se introdujeron campañas de vacunación y medidas para combatir enfermedades tropicales como la malaria y la fiebre amarilla.

La explotación de recursos naturales, principalmente cacao, café y madera, dinamizó la economía local, aunque los beneficios fueron en su mayoría para los colonos y las empresas españolas. No obstante, se generaron puestos de trabajo para la población local y se introdujeron técnicas agrícolas que mejoraron la producción.

El establecimiento de un sistema administrativo y legal inspirado en el modelo español dejó un legado que perdura hasta hoy. Las leyes, la organización territorial y las instituciones gubernamentales se basan en gran medida en el sistema español, proporcionando cierta estabilidad y continuidad tras la independencia.

La colonización también facilitó el acceso a la cultura europea, fomentando el contacto con valores, conocimientos y formas de vida occidentales. Esto se reflejó en la música, la literatura y las artes, que se enriquecieron con influencias españolas y europeas. Por su parte, la evangelización llevada a cabo por misioneros católicos consolidó el cristianismo como la religión predominante. La Iglesia desempeñó un papel social importante, brindando educación y asistencia a las comunidades más desfavorecidas.

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