La aparición de la organización Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiyya ha encendido las alarmas de los servicios de inteligencia y de las fuerzas antiterroristas europeas. El grupo, también conocido por las siglas HAYI, se ha convertido en una de las nuevas preocupaciones estratégicas en materia de seguridad continental debido a una sucesión de atentados y ataques reivindicados contra objetivos judíos y occidentales en distintos países europeos.
La amenaza ha sido analizada en profundidad por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) en el informe titulado “Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiyya: la nueva amenaza terrorista chií para Europa”, elaborado por el analista e investigador Alejandro Rodríguez de la Peña.
El estudio sostiene que HAYI representa un fenómeno especialmente inquietante porque combina elementos clásicos del terrorismo yihadista con nuevas fórmulas híbridas de actuación, propaganda y reclutamiento. Según el análisis del OIET, el grupo surgió públicamente en marzo de 2026 y, desde entonces, ha reivindicado una cadena de acciones violentas en países como Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y Alemania.
La primera acción atribuida a la organización se produjo el 9 de marzo en la ciudad belga de Lieja, donde varios individuos lanzaron explosivos contra una sinagoga. Dos días después apareció en redes sociales un vídeo reivindicativo difundido en canales proiraníes y plataformas vinculadas a Telegram, marcando la irrupción oficial del grupo en el escenario europeo.
Desde entonces, la lista de incidentes asociados a HAYI no ha dejado de crecer. El informe del Observatorio recoge incendios provocados en sinagogas de Rotterdam y Ámsterdam, ataques incendiarios en Londres, atentados con bomba en edificios de oficinas y actos vandálicos contra vehículos relacionados con comunidades judías.
Uno de los episodios que más impacto causó fue la quema de ambulancias pertenecientes a organizaciones judías en Londres, un ataque que generó enorme preocupación entre las autoridades británicas y llevó a reforzar la seguridad en barrios con importante presencia judía.
El informe del OIET subraya que la gran incógnita en torno a HAYI es determinar si se trata de una organización terrorista estructurada o de una marca operativa utilizada por actores vinculados indirectamente al régimen iraní. Diversos analistas internacionales sostienen que la organización podría funcionar como una “fachada” destinada a proporcionar cierto grado de negación plausible a operaciones impulsadas desde entornos próximos a Irán.
Precisamente, uno de los elementos más inquietantes señalados por el documento es la posible conexión entre HAYI y sectores de la estrategia exterior iraní. El análisis indica que la organización presenta características propias de estructuras utilizadas históricamente por la República Islámica para operar en terceros países mediante intermediarios, grupos pantalla o redes criminales locales.
Según el Observatorio, esta nueva amenaza supone un cambio significativo en el panorama terrorista europeo, tradicionalmente centrado en organizaciones suníes como Estado Islámico o Al Qaeda. La emergencia de un actor chií activo en territorio europeo abre un nuevo escenario de riesgo relacionado con las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y con el conflicto entre Irán e Israel.
Ola de antisemitismo
El informe destaca además que HAYI parece explotar deliberadamente el clima de tensión generado tras la guerra de Gaza y el incremento global del antisemitismo. Muchos de los ataques reivindicados se dirigieron específicamente contra instituciones, sinagogas y símbolos vinculados a comunidades judías europeas.
Las autoridades europeas observan con especial inquietud la utilización de menores y jóvenes radicalizados en varias de las acciones investigadas. En Bélgica, por ejemplo, fueron detenidos varios adolescentes relacionados con ataques incendiarios reivindicados por la organización.
Otro de los aspectos centrales del informe elaborado por Alejandro Rodríguez de la Peña es el papel de las redes sociales y de las plataformas cifradas en la expansión de la organización. El grupo ha utilizado Telegram, X y otros canales digitales para difundir vídeos propagandísticos, mensajes reivindicativos y contenidos dirigidos tanto a simpatizantes como a potenciales reclutas.
El Observatorio advierte de que esta estrategia recuerda a los métodos utilizados anteriormente por organizaciones yihadistas suníes, aunque adaptados a una narrativa sectaria y antiisraelí propia del extremismo chií radicalizado.
La investigación también analiza la dificultad de combatir este tipo de amenazas híbridas. Al carecer aparentemente de una estructura clásica visible, HAYI podría operar mediante pequeños grupos autónomos, delincuentes reclutados o individuos radicalizados online capaces de ejecutar acciones relativamente simples pero con gran impacto psicológico y mediático.
Para los expertos consultados por el Observatorio, el principal objetivo de este tipo de acciones no sería únicamente causar daños materiales o víctimas, sino generar miedo, tensión intercomunitaria e inseguridad dentro de las sociedades europeas.
El informe alerta además sobre la convergencia entre radicalización digital, conflictos internacionales y propaganda sectaria. Según el estudio, Europa podría enfrentarse en los próximos años a una evolución del terrorismo mucho más descentralizada, donde pequeños grupos o individuos inspirados ideológicamente actúen de manera autónoma pero coordinada narrativamente desde entornos virtuales.
El documento del OIET aparece además en un contexto de creciente preocupación por la actividad terrorista en Europa. Distintos informes de seguridad europeos y españoles han advertido en los últimos meses sobre la persistencia de procesos de radicalización online y el aumento de detenciones relacionadas con terrorismo yihadista.
En España, la preocupación de las autoridades por las amenazas extremistas se ha intensificado debido tanto al auge de contenidos radicales en internet como a la expansión de dinámicas de autoadoctrinamiento digital. El Ministerio del Interior y las fuerzas de seguridad han incrementado la vigilancia sobre plataformas y canales vinculados a propaganda extremista.
El análisis elaborado por Alejandro Rodríguez de la Peña concluye que Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiyya representa un ejemplo de cómo el terrorismo contemporáneo evoluciona hacia modelos más opacos, descentralizados y difíciles de atribuir directamente a Estados u organizaciones concretas. El Observatorio advierte de que la combinación de radicalización online, utilización de jóvenes, propaganda digital y posible apoyo indirecto de actores estatales convierte a HAYI en una amenaza emergente especialmente compleja para los sistemas de seguridad europeos.



