A la pregunta del titular distintas respuestas de otros tantos actores implicados en aquel suceso se muestran, aunque prudentes, afirmativas: es decir, si bien una guerra abierta entre ambos países era más que improbable, un enfrentamiento regional con víctimas entraba dentro de lo posible. Bastaba que un soldado, ya fuera español o marroquí, disparara accidentalmente o a propósito y causara una víctima para que el islote Perejil se convirtiera en la puerta a algo mucho más serio.
No en vano, uno de los soldados de la Marina marroquí sorprendidos por los españoles, hubo de ser reprendido por un compañero suyo, quien le arrebató el fusil y le conminó a rendirse. La historia hubiera sido otra.
Un documental de tres capítulos de Movistar Plus+, que puede verse en la plataforma, reconstruye minuciosamente la crisis diplomática y militar desatada en torno a la ocupación del islote Perejil (también llamado Laila o Tura) del 11 al 16 de julio de 2002. Ese día, un grupo de gendarmes marroquíes desembarcó en la roca, izando la bandera de Marruecos, lo que motivó una respuesta coordinada de las tres fuerzas armadas españolas, bajo el nombre de Operación Romeo Sierra.
El grueso de la historia es conocida, pero algunos detalles no o fueron conocidos más adelante, con el paso de los años. Por ejemplo, que Estados Unidos avisó a Marruecos de que España estaba preparando algo, toda vez que detectó al menos dos de los helicópteros españoles que iban a intervenir y que se dirigían inesperadamente a la base conjunta de Morón de la Frontera, en Sevilla.
Inesperadamente, porque, cuando el entonces ministro de Defensa Federico Trillo se entera de que las naves se dirigían a Morón ordenó ipso facto que regresarán a Alicante, de donde procedían, ya que, como finalmente ocurrió, si EE.UU. se enteraba no tardaría en avisar a su también amigo marroquí, y la operación dejaría de ser lo que se esperaba de ella, una sorpresa.
También hemos sabido, o recordado, que en la acción de desembarco de los soldados españoles por cuerdas desde el helicóptero, uno de ellos resultó fatalmente herido y tuvo que ser asistido por los sanitarios. Especialmente interesante es saber que el entonces presidente francés, Jacques Chirac, animó al joven nuevo rey marroquí a asaltar Perejil porque, en función de la respuesta que diera España, podría suponer el principio de otras acciones similares en plazas españolas frente a la costa de su país y, quién sabe, más adelante, las de Ceuta y Melilla.
Aunque en el imaginario popular quedó como anécdota cómica, el documental pretende demostrar que detrás había una tensión real y duradera entre España y Marruecos.
Entre los testimonios destacan figuras como José María Aznar, el entonces presidente del Gobierno, y el referido Federico Trillo, ministro de Defensa. Ambos reviven el momento de la orden militar (“Al alba y con viento de levante…”, que dijo Trillo en el Congreso, y que generó, incluso en él mismo, cierta reacción simpática). Jorge Dezcallar, exembajador en Rabat y director del CNI, insiste en que la ocupación se desarrolló en un espacio de soberanía ambigua —ni marroquí ni española— y que así lo aprovecharon las partes.
Especial atención merece la intervención de Richard Armitage, subsecretario de Estado de EE.UU., quien revela la mediación estadounidense (junto a Colin Powell) evitando la escalada hacia una guerra entre dos aliados estratégicos. Porque sí, como se apuntaba al principio, no se descartaba un enfrentamiento más severo.
Un hito del documental es su enfoque en las repercusiones internacionales: Estados Unidos intervino para calmar la tensión; Francia, con Jacques Chirac, se situó inicialmente del lado marroquí y retrasó el apoyo conjunto de la Unión Europea; y la OTAN estuvo al borde de activar el artículo 5 si se hubiera producido un conflicto real. También se mencionan otros organismos diplomáticos como la ONU y la Liga Árabe.
Aunque la serie emplea el formato de thriller político, la crítica destaca su intención clara de ir más allá del espectáculo o la épica, optando por una narrativa sobria, reflexiva y rigurosa, sin sensacionalismos innecesarios. La mezcla de testimonios sin mucha conducción y recreaciones cuidadas crea una atmósfera cercana a la intriga geopolítica con base histórica.
El documental considera la crisis de Perejil no como un episodio cerrado, sino como un símbolo de disputas no resueltas, tanto territoriales —especialmente sobre Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental— como políticas. Además, plantea un contraste con otras memorias colectivas, desmontando la banalización de un hecho trágico-militar y subrayando cómo incluso fragmentos de territorio aparentemente insignificantes pueden encender tensiones de impacto global.
“Perejil” es una serie documental de tres episodios dirigida por Tian Riba y coproducida entre Movistar Plus+ y El Terrat (parte de The Mediapro Studio). Combina imágenes de archivo con recreaciones cinematográficas, como escenas rodadas con gendarmes marroquíes o militares españoles, y testimonios de más de cuarenta protagonistas de la crisis. La serie se estrenó de forma completa el pasado 10 de julio en Movistar Plus+, coincidiendo con el 23.º aniversario del incidente.



