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miércoles, julio 29, 2026

La demografía mundial y sus implicaciones durante el siglo XXI

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Antonio Miguel Sánchez
Antonio Miguel Sánchez
Psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años

Este artículo busca iluminar el camino hacia la comprensión de la dinámica de la población global. Se fundamenta en los fascinantes análisis numéricos disponibles en un recurso en línea, https://www.populationpyramid.net/, que ofrece una proyección calculada basada en datos contemporáneos y las tasas de reproducción actuales.

La población global, estimada en 250 millones en el primer siglo, no logró duplicarse hasta 1650. Fue necesario aguardar hasta 1800 para alcanzar la cifra de 1.000 millones y hasta 1900 para llegar a los 2.000 millones. Los 2.500 millones se consiguieron en 1950. El hito de los 4.000 millones llegó en 1975, y para duplicar esa cifra a 8.000 millones, se necesitaron otros 47 años. En 2022 cruzamos ese umbral, y parece que el crecimiento no muestra signos de detenerse.

El crecimiento poblacional, aunque se nos presenta como constante, es en realidad solo supuesto. Sin duda, hay continentes como África que están experimentando un crecimiento incesante, lo que podría llevar a la superpoblación del planeta. Sin embargo, este crecimiento es solo aparente porque la tasa de reposición, que se calcula en 2,1 hijos por mujer y que mantendría estable la población, está disminuyendo rápidamente en todo el mundo. Por ejemplo, India y China, que hasta ahora han sido los ejemplos más emblemáticos de crecimiento, ya tienen tasas de 2,03 y 1,16 hijos por mujer, respectivamente. Y continúan bajando. En la actualidad ya existen 150 países rozando el 2,1 o por debajo. Y esa tendencia se incrementará con el paso a la modernidad de esas sociedades en desarrollo.

Los datos proporcionados por el estudio hipotético con el que estamos trabajando, elaborado a partir de modelos matemáticos basados en proyecciones derivadas de cifras actuales y estimaciones ajustadas a las tasas de fecundidad por país, nos indican que todos los elementos del estudio seguirán una curva de crecimiento. Esta curva alcanzará un cenit, es decir, el punto de máxima población para ese país, continente o entidad en cuestión. Es posible que la curva permanezca en una especie de meseta con una suave pendiente descendente. Sin embargo, debido al envejecimiento de la población y a la baja tasa de fecundidad, que no alcanzará la tasa de reposición de 2,1 hijos por mujer, se prevé que la población experimentará un descenso abrupto.

Volviendo a nuestro estudio hipotético, se estima que el pico de la población mundial se alcanzaría en el año 2086, unos 64 años después de haber superado los 8.000 millones. Se proyecta que la cifra ascendería a 10.430 millones de habitantes, marcando el cenit de la población global. Recordemos que pasamos de 4.000 a 8.000 millones en 47 años, lo que representa un aumento del 100% en la población. Sin embargo, en el próximo salto que estamos analizando, se necesitarían 64 años (un período más largo) para un incremento de 2.430 millones, lo que supone un aumento del 30%. En otras palabras, mientras que en 47 años duplicamos la población (un aumento del 100%), en poco más de 60 años solo habremos crecido un 30%, siempre basándonos en estimaciones matemáticas a partir de datos actuales.

La desaceleración del crecimiento poblacional se vuelve cada vez más evidente, al igual que el envejecimiento de la población. La forma de la curva de crecimiento también se hace clara: así como en tres siglos (de 1800 a 2100) habríamos multiplicado la población por 10, no sabemos a qué ritmo disminuiría la misma. Las razones de esta incertidumbre son evidentes: el envejecimiento de la población y una tasa de fecundidad globalmente inferior a 2,1, que es la cantidad de hijos por mujer necesarios para mantener estable la población, sin considerar incrementos.

Basándonos en datos y consideraciones previas, exploraremos las implicaciones futuras para nuestro planeta en términos demográficos, culturales, políticos y geoestratégicos. Y también culturales. Además, no podemos pasar por alto los aspectos militares, geoestratégicos y de influencia, tanto a nivel local como global. Resulta intrigante observar que, según las proyecciones matemáticas, el mundo en su totalidad alcanzará un máximo poblacional. Sin embargo, después de este punto álgido, se espera que las cifras comiencen a descender. De manera similar, aunque no necesariamente al mismo tiempo, países o regiones densamente pobladas también experimentarán este crecimiento seguido de una disminución. A continuación, analizaremos algunos casos específicos.

Implicaciones demográficas

Es interesante observar que las curvas de crecimiento y desaceleración, tanto a nivel global como en países o zonas específicas, siguen un patrón similar. Aunque no coinciden exactamente en el tiempo, la problemática que enfrentan los diferentes grupos estudiados sigue una estructura común: un crecimiento inicial, seguido de una desaceleración hasta alcanzar una meseta y, finalmente, un descenso. Este proceso tiene implicaciones significativas, como el envejecimiento de la población debido a una tasa de reposición (actualmente estimada en 2,1 hijos por mujer) que se encuentra por debajo del umbral necesario para mantener la población estable. Como resultado, aumenta la cantidad de personas dependientes entre los mayores, se incrementa el gasto sanitario y se produce un salto sustancial en las pensiones. Mantener la tasa de 2,1 hijos por mujer es crucial para garantizar la sostenibilidad de la pirámide poblacional en ese grupo.

Pero a medida que la tasa baje, el decrecimiento se acelera y el crecimiento se ralentiza. La compensación del número de individuos provoca el envejecimiento del conjunto y la inviabilidad del modelo productivo y de pensiones, por no mencionar las necesidades hospitalarias y atenciones a la dependencia, como ya hemos señalado. Las enfermedades o manifestaciones de mala salud de tipo crónico, en poblaciones que ganan esperanza de vida con el progreso, hace inviable el modelo económico productivo y de las pensiones, y los políticos, ayudados por los demógrafos y las modernas herramientas matemáticas de simulación deberán encontrar solución a problemas que antes no han existido. Desgraciadamente, unos 150 países sobre 207 han superado a la baja el listón de 2,1 hijos por mujer, por lo que las soluciones no se presentan fáciles.

Implicaciones culturales y de modelos de convivencia

En la medida en que las curvas de crecimiento, envejecimiento y disminución de población según el modelo proyectado suponen nuevos retos para los países o zonas que las están sufriendo ya o están próximas a ello, las migraciones (cualquiera que sea el modo, ya legal o ilegal dependiendo de la zona de arribada) procedentes de zonas más pobladas y en busca de un mejor futuro y desarrollo de sus expectativas de calidad de vida, prosperidad, etc., producen un fuerte impacto en dichas zonas, suponiendo cambios en la composición étnica y cultural del país o zona de acogida.

Mientras que los usos cotidianos se han globalizado (servicios y modelos mediáticos, de transportes, de comunicaciones, informáticos, de producción, hospitalarios, etc.), las costumbres no lo han hecho. La sociedad china sigue siendo china en su modo de funcionar, al igual que la musulmana, la occidental o la africana. En concreto, los flujos migratorios proceden, en el presente, de África, Centro y Sur de América y del mundo musulmán, además de algunos países asiáticos superpoblados. Estos flujos no necesariamente están relacionados con la religión cristiana o musulmana, ni con regímenes democráticos. Los modelos políticos de los países de origen son muy variados, y los objetivos de los flujos suelen ser países con sociedades adelantadas, basadas en la producción y el crecimiento económico, así como en los derechos medioambientales y humanos. Además, estos países de destino suelen disfrutar del modelo político basado en la democracia liberal.

Como bien sabemos por las experiencias americanas y europeas, la integración de los colectivos de arribada no siempre es fácil y produce un impacto muy variado en las sociedades a las que llegan. Si los flujos son tan consistentes como para variar sustancialmente la composición de la población original, o incluso si la sustituyen en tasas superiores al 60% o 70%, se puede afirmar que la mayoría pasaría a ser minoría y las reglas del juego de carácter general variarían. Si esto es para bien o para mal, es una cuestión que solo el tiempo y la experiencia pueden determinar.

De este modo, debemos tener claro que la situación política, económica, étnica, cultural y cualquier aspecto de la vida de un país o zona puede cambiar hacia otros equilibrios, distintos a los que presentaba el país de acogida antes de la llegada de los flujos migratorios. Esto es especialmente relevante si los flujos son de tal importancia por su número que el impacto no puede ser ignorado. La identidad del país de acogida puede modificarse o incluso desaparecer, por sustitución de la población o por una mayoría que decide cambiar el modelo social y político.

Política y geoestrategia

En el manejo de la fuente que aportamos, que comienza con datos de 1950 y llega hasta el año 2100, existen comandos en la parte superior derecha de la tabla que permite ver la evolución de la población mundial estimada y por país, en intervalos de 1 y 5 años. Ello nos asegura ver la evolución de cifras global y por país en dichos intervalos, para todo el período citado. Se podrá ver, pues, que el cenit o punto más alto de población, tanto global como por país, no es simultáneo, sino que cada sujeto de estudio va produciendo su curva de crecimiento, punto máximo y descenso a su propio ritmo, y que la resultante es la curva global de población de todo el planeta.

De esta evolución dependerán las medidas que los distintos continentes y bloques irán aplicando en sus relaciones comerciales diplomáticas, comerciales, culturales, militares y de todo tipo con el resto de operadores. Por ejemplo, podemos observar que China alcanzó su máximo poblacional en 2023 y que en 2024 ya está produciendo bajada en su población total, además de envejecimiento poblacional. Siguiendo con la evolución de datos, para 2040 habrá perdido casi 50 millones de habitantes, continuando con el envejecimiento.

Para el año 2100 la mayoría de países, excepto algunos importantes de África, habrán alcanzado tasas de reproducción por debajo de 2,1 por mujer. Aquellos que no lo hayan hecho estarán muy cerca, y a continuación comenzará su descenso poblacional.

Mapa comparativo de países, Tasa de fertilidad – indexmundi

Our World in Data.«Fertility rate: children per woman, 2024»

Our World in Data.«Fertility rate: children per woman, 2050»

Our World in Data.«Fertility rate: children per woman, 2100»

Ver tabla completa

Toda la geostrategia del siglo XXI vendrá marcada por la evolución de estos cuadros, pero más aún a partir del siglo XXII, cuando muchos países relevantes hayan visto descender considerablemente su población y además, con un notable envejecimiento.

La pugna entre bloques del siglo XXI vendrá marcada por la evolución de los datos, los flujos migratorios, la administración de los recursos, la capacidad de los países y bloques para proporcionar a sus poblaciones mejores condiciones de vida y recursos para la prosperidad, la capacidad de los mismos para proporcionar seguridad y desarrollo humano, y también la habilidad para integrar los flujos migratorios. Esto último es de vital importancia, pues hasta ahora la experiencia nos está demostrando que algunas de las áreas más prósperas del mundo están fracasando en sus intentos por integrar a los nuevos habitantes, y que una mala gestión política de este apartado podría llevar a muchos países o incluso a un continente entero a su sustitución e incluso a la desaparición de los actuales modelos de convivencia. El bloque más amenazado es Europa. Muchos de estos países ya tienen 10% o más de su población procedente de flujos migratorios y posteriores generaciones de estos, y lo que estamos viendo es que la problemática de la convivencia se está incrementando hasta limites insospechados hace tan solo unos años.

Otro punto interesante a considerar es la posible extinción (lenta) de la especie humana. Las sociedades afectadas, que serán todas…podrían (en un futurible lejano, pero inexorable) verse obligadas, para no desaparecer, a exigir cuotas de reproducción al sexo femenino… o alternativamente, a manipular el número de nacimientos de hombres y mujeres (mediante técnicas in vitro u otros), de modo que selectivamente las sociedades tuvieran muchas más mujeres que hombres, a fin de respetar sus deseos de no reproducirse… o no reproducirse mucho. Esta última reflexión parece sacada de un libro de ficción. Pero la realidad nos ha demostrado siempre que suele superar con mucho a la imaginación más fértil. Por lo que no queda descartado que el futuro de la humanidad tenga que recurrir a actuaciones que hoy nos parecerían de locos, o fuera del ámbito de los derechos individuales. Pues dichos derechos podrían afectar de manera irreversible a la existencia de la especie.

Por A.M. Sánchez, psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años

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