Vicente de la Cruz, CEO de Delta13News, analizó este miércoles en una ponencia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid la transformación de los conflictos armados por el desarrollo de los drones, la inteligencia artificial, los sistemas de comunicaciones y las tecnologías de obtención de información.
Durante su intervención en el evento, titulado ‘Defensa 360º. Los desafíos a la seguridad de España y la acción de sus Fuerzas Armadas para enfrentarlos‘, explicó que la guerra contemporánea ya no depende únicamente de la capacidad de fuego de los ejércitos, sino también de su dominio del espectro electromagnético, la conectividad, el procesamiento de datos y la velocidad con la que pueden convertir la información en decisiones operativas.
Uno de los aspectos centrales de la exposición fue la proliferación de drones de diferentes tipos y funciones, desde los destinados a la observación y la identificación de amenazas hasta los que transportan explosivos o se utilizan para atacar objetivos. De acuerdo con los ejemplos expuestos por De la Cruz, estos sistemas han adquirido un papel determinante en conflictos como el de Ucrania, donde su producción masiva y su coste relativamente reducido están modificando las estrategias militares.
Destacó la dimensión de este cambio al señalar que Ucrania produce millones de drones al año, una capacidad industrial que permite desplegar estos dispositivos a una escala difícil de afrontar con los medios tradicionales.
La expansión de estas plataformas también está alterando la relación entre tecnología y capacidad militar. De la Cruz sostuvo que herramientas antes reservadas a las grandes potencias se han extendido a actores con menos recursos, incluidos grupos armados que pueden acceder a sistemas comerciales adaptados para usos militares. Esta democratización tecnológica obliga a revisar los planteamientos de defensa, porque la ventaja ya no depende exclusivamente de disponer de grandes plataformas militares, sino de integrar sistemas numerosos, económicos y capaces de operar de manera coordinada.

La inteligencia artificial acelera la toma de decisiones
La inteligencia artificial fue otro de los ejes de la ponencia. Según explicó Vicente de la Cruz, los centros de mando reciben un volumen de información procedente de satélites, radares, cámaras, sensores acústicos y drones que supera la capacidad humana para analizar todos los datos en tiempo real. La IA permite procesar esa información, identificar patrones, detectar posibles daños y proponer respuestas con mayor rapidez.
«El ser humano no tiene la capacidad de tomar decisiones sobre todos esos datos«, expuso durante su intervención al referirse al volumen de información que llega a los centros de mando. La automatización permite acelerar el análisis y priorizar amenazas, aunque advirtió de que los resultados no deben considerarse infalibles. La información generada por los sistemas debe contrastarse y someterse a supervisión humana, especialmente cuando puede dar lugar a decisiones con consecuencias graves.
La ponencia abordó asimismo los avances hacia sistemas capaces de identificar objetivos y actuar con una intervención humana cada vez más limitada. De la Cruz describió estos desarrollos como un cambio significativo en la conducción de las operaciones militares, pero insistió en que los errores de interpretación y las limitaciones de los algoritmos hacen necesario mantener mecanismos de verificación. La automatización puede mejorar la velocidad de respuesta, pero no elimina la necesidad de valorar el contexto ni de comprobar la fiabilidad de la información.

La guerra electrónica y la vulnerabilidad de las comunicaciones
Otro de los bloques de la exposición estuvo dedicado a la guerra electrónica, un ámbito en el que la interferencia de señales y la manipulación de los sistemas de posicionamiento pueden determinar el resultado de una operación. Explicó el funcionamiento del jamming, que busca bloquear o degradar las comunicaciones, y del spoofing, utilizado para engañar a los sistemas de navegación o transmitir información de posicionamiento falsa.
Estas técnicas pueden desorientar drones, interrumpir comunicaciones y dificultar la coordinación de las unidades desplegadas. Sin embargo, también pueden afectar a los propios sistemas que las emplean, por lo que el desarrollo de capacidades de interferencia debe acompañarse de alternativas que permitan mantener las comunicaciones y la navegación en entornos degradados.
Entre las respuestas tecnológicas mencionadas figura el uso de drones guiados mediante fibra óptica, una solución que reduce su dependencia de las señales de radio y los hace menos vulnerables a determinadas interferencias. También destacó la existencia de diferentes sistemas globales de navegación por satélite, como GPS, GLONASS, BeiDou y Galileo, cuya disponibilidad ofrece alternativas de posicionamiento según las capacidades del dispositivo y las condiciones operativas.

La conectividad satelital y el papel de las empresas privadas en los conflictos constituyeron otros de los asuntos abordados. De la Cruz puso como ejemplo la dependencia de infraestructuras comerciales para mantener las comunicaciones y facilitar el funcionamiento de determinados sistemas militares. En este contexto, citó Starlink, la red de comunicaciones por satélite de SpaceX, como muestra de la influencia que puede ejercer un proveedor privado sobre las capacidades operativas de un país en guerra.
Advirtió de los riesgos estratégicos que supone depender de servicios controlados por terceros, especialmente cuando la continuidad de una operación militar puede estar condicionada por decisiones empresariales o políticas adoptadas fuera del país que utiliza la tecnología. «Un gobierno extranjero, poniendo una empresa privada extranjera, ha decidido cómo va tu guerra«, señaló al ilustrar las implicaciones de esa dependencia.
La cuestión, según se desprendió de la exposición, trasciende el ámbito militar y afecta a la soberanía tecnológica, la autonomía estratégica y la capacidad de los Estados para garantizar servicios esenciales en situaciones de crisis. La disponibilidad de satélites, redes de comunicaciones y sistemas de navegación se ha convertido en un factor decisivo para la planificación y ejecución de operaciones.
La información como arma y la expansión de la desinformación
La ponencia también examinó el uso de la información para influir sobre la percepción pública y alterar la interpretación de los acontecimientos. De la Cruz explicó que la inteligencia obtenida mediante satélites y fuentes accesibles públicamente puede ayudar a comprobar informaciones difundidas durante un conflicto, por ejemplo, mediante la comparación de imágenes antes y después de un supuesto ataque.
En su actividad profesional, explicó, la verificación resulta esencial para las decisiones de seguridad y protección de personas. Una noticia falsa sobre un ataque o una amenaza puede provocar evacuaciones innecesarias o generar riesgos adicionales. Por ello, defendió la necesidad de contrastar los mensajes con evidencias independientes antes de tomar decisiones operativas.
En este sentido, alertó de la creciente sofisticación de las campañas de desinformación, que pueden utilizar cuentas recién creadas, mensajes replicados en diferentes plataformas y convocatorias aparentemente espontáneas para amplificar determinadas narrativas. En este escenario, la información deja de ser únicamente un recurso para comprender la situación y se convierte también en un instrumento de influencia sobre la opinión pública, la cohesión social y la confianza en las instituciones.

En la parte final de su intervención, Vicente de la Cruz se refirió a la necesidad de adaptar la industria de defensa a un entorno tecnológico en rápida evolución. Los ciclos de innovación se acortan y las capacidades que ofrecen una ventaja pueden quedar superadas en poco tiempo, lo que exige estructuras productivas más flexibles y una colaboración estrecha entre las fuerzas armadas, las empresas tecnológicas y los nuevos actores industriales.
Como ejemplo, aludió a iniciativas de Estados Unidos orientadas a incorporar pequeñas empresas tecnológicas al tejido de defensa y a acelerar el desarrollo de nuevas capacidades. La lección, según expuso, es que la innovación militar no puede depender exclusivamente de los grandes contratistas tradicionales: las empresas emergentes y las pymes pueden desempeñar un papel relevante cuando se necesitan soluciones rápidas y adaptables.
La intervención concluyó con una visión de la guerra moderna como un entorno en el que confluyen drones, inteligencia artificial, sensores, comunicaciones, inteligencia de fuentes abiertas, guerra electrónica y operaciones de influencia. La ventaja operativa dependerá cada vez más de la capacidad para integrar estos elementos, verificar la información y tomar decisiones oportunas, sin perder de vista los límites de la automatización y la necesidad de supervisión humana.

La Universidad Complutense analizó los desafíos de la defensa española
El programa reunió a profesores universitarios, especialistas en relaciones internacionales y expertos militares y de inteligencia en varias mesas de debate, una lección magistral sobre los presupuestos europeos de defensa y un ejercicio participativo de simulación.
La primera mesa, celebrada entre las 9:30 y las 11:00 horas, abordó la actuación de las Fuerzas Armadas frente a los actores no estatales enemigos (ANEV). La sesión estuvo moderada por Alice Martini, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, y contó con las intervenciones de Alfredo Crespo Alcázar, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos, y José Miguel Calvillo Cisneros, profesor de la Complutense. El debate se centró, según el programa, en el papel de las Fuerzas Armadas ante actores que operan al margen de las estructuras estatales convencionales.
Tras una pausa para el café, la segunda mesa examinó la influencia de la tecnología en la seguridad internacional y nacional. La sesión, desarrollada entre las 11:30 y las 13:00 horas, estuvo moderada por Ana Ballesteros Peiró, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Intervinieron el teniente general Rubén García Servert, asesor en seguridad y defensa; Alberto Castillo Castañeda, profesor de Relaciones Internacionales de la Complutense; y Vicente de la Cruz García, CEO de Delta13Sec, especializada en inteligencia y seguridad internacional.
La tercera mesa, celebrada entre las 13:00 y las 14:00 horas, estuvo dedicada al ámbito cognitivo aplicado a la seguridad y la defensa. Moderada por David Hernández Martínez, profesor de Relaciones Internacionales de la Complutense, reunió al teniente coronel del Ejército de Tierra Manuel González Hernández, profesor de la Escuela de Guerra y Liderazgo del Ejército de Tierra, y a Lydia de la Tienda, profesora de Filosofía de la Universidad Complutense. El programa situó así el análisis de la dimensión cognitiva junto a los debates sobre la acción militar y el impacto de la tecnología.
Por la tarde, la jornada abordó la financiación de la defensa europea mediante una lección magistral titulada «Los nuevos presupuestos de defensa de la Unión Europea». La sesión, prevista entre las 15:00 y las 15:45 horas, corrió a cargo de Mónica Puente Regidor, profesora de Economía de la Universidad Complutense. Su intervención explicó el diseño del presupuesto de defensa y presentó las líneas maestras necesarias para desarrollar correctamente el ejercicio de simulación posterior.
El programa continuó con un role play entre las 15:45 y las 17:45 horas, dirigido por Miguel Ángel Benedicto Solsona, profesor de Relaciones Internacionales de la Complutense. Los participantes se organizaron en grupos de trabajo y recibieron las instrucciones y reglas para desarrollar la actividad. A continuación, entre las 17:45 y las 18:30 horas, expusieron los resultados obtenidos, en una dinámica que trasladó los contenidos de la jornada a un ejercicio práctico de análisis y toma de decisiones.
La actividad concluyó a las 18:30 horas con el cierre institucional. La iniciativa recibió una subvención de la Secretaría General de Política de Defensa del Ministerio de Defensa.
En conjunto, «Defensa 360º» articuló una aproximación multidisciplinar a los retos de la defensa, desde la actuación frente a actores no estatales y las consecuencias de la innovación tecnológica hasta la dimensión cognitiva de los conflictos y la planificación presupuestaria europea. La combinación de mesas académicas, una conferencia especializada y una simulación permitió estructurar la jornada en torno al análisis de amenazas, los instrumentos de respuesta y los procesos de decisión en materia de seguridad y defensa.



