La inmigración irregular hacia las costas portuguesas desde África ha sido históricamente menos frecuente que en otros países europeos como España o Italia. Sin embargo, en los últimos años, Portugal ha experimentado un aumento en la llegada de migrantes africanos, lo que ha llevado al gobierno a implementar nuevas medidas para gestionar esta situación.
Tradicionalmente, las rutas migratorias desde África hacia Europa han estado más centradas en destinos como las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. Sin embargo, Portugal ha comenzado a recibir un número creciente de migrantes, especialmente en la región del Algarve. Aunque las cifras siguen siendo relativamente bajas en comparación con otros países, la tendencia al alza ha generado preocupación en las autoridades portuguesas.
En respuesta al aumento de la inmigración irregular, el gobierno portugués anunció en febrero de 2025 la creación de dos centros de acogida temporal para inmigrantes en situación irregular, con capacidad para 300 personas cada uno. Estos centros, financiados con 30 millones de euros del Plan de Recuperación y Resiliencia, buscan proporcionar alojamiento y asistencia a los migrantes mientras se resuelve su situación legal .
Esta medida también responde a la eliminación del Servicio de Extranjeros y Fronteras (SEF) en 2023, cuyas competencias fueron transferidas a diferentes organismos, lo que ha generado desafíos en la gestión de la inmigración.
Las rutas migratorias desde África hacia Europa son del por sí extremadamente peligrosas. En septiembre de 2024, un avión de la Fuerza Aérea Portuguesa rescató a más de 70 migrantes a la deriva en el Mediterráneo durante una misión de vigilancia en colaboración con la Agencia Frontex y la Guardia Civil española.
Además, en diciembre de 2023, las autoridades marroquíes interceptaron una embarcación con cerca de 60 migrantes que se dirigía a las Islas Canarias, lo que demuestra la persistencia de estas rutas peligrosas.
Con todo, Portugal participa activamente en operaciones de rescate y vigilancia en el Mediterráneo, en colaboración con otros países y agencias europeas. Sin embargo, la gestión de la inmigración irregular sigue siendo un desafío complejo que requiere soluciones coordinadas a nivel nacional e internacional. La implementación de políticas que equilibren la seguridad fronteriza con el respeto a los derechos humanos es esencial para abordar esta situación de manera efectiva y humanitaria.
Inmigrantes indios, los más expulsados
En 2024, Portugal experimentó un notable aumento en la inmigración, con más de 100.000 entradas anuales y una población inmigrante total que alcanzó los 1.546.521 residentes extranjeros. Este crecimiento se vio impulsado en parte por un «régimen transitorio» que permitió regularizar a unos 50.000 inmigrantes que ya se encontraban en el país antes del 3 de junio de 2024.
Sin embargo, desde la eliminación del mecanismo de «manifestaciones de interés» en junio de 2024, el flujo de nuevas entradas se redujo en un 59%, lo que indica un cambio significativo en la política migratoria portuguesa.



