Un estudio pionero llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge en colaboración con la Metropolitan Police Service de Londres revela que una proporción sorprendentemente alta de personas arrestadas y detenidas en la capital británica podrían presentar rasgos de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) no diagnosticados y, en menor medida, rasgos de autismo.
La investigación, publicada en la revista Criminal Behaviour and Mental Health bajo el título Neurodiversity in Custody: Screening Results for ADHD and Autistic Traits in Individuals Arrested by the London Metropolitan Police, identifica posibles vínculos entre la neurodivergencia y la presencia de las personas dentro del sistema penal.
Durante un período de ocho semanas en 2024, personas arrestadas y detenidas en seis centros de custodia de la Policía Metropolitana de Londres fueron invitadas a someterse a evaluaciones de rasgos de TDAH y autismo mientras permanecían bajo custodia. Utilizando herramientas de cribado como una versión modificada de la Adult ADHD Self-Report Scale y el Autism-Spectrum Quotient de 10 ítems, los investigadores pudieron identificar a quienes presentaban rasgos significativos que ameritarían una evaluación diagnóstica clínica posterior.
Método de estudio: cribado en custodia policial
El estudio, conocido recientemente, se llevó a cabo entre el 16 de septiembre y el 10 de noviembre de 2024 en centros de custodia situados en Leyton, Freshwharf, Bethnal Green, Stoke Newington, Walworth y Charing Cross, todos pertenecientes a la Metropolitan Police Service de Londres. La investigación incluyó a 303 personas arrestadas y detenidas, de las cuales 216 (71,3 %) aceptaron participar en el cribado voluntario.
Las pruebas de cribado se administraron en persona y fueron realizadas por profesionales sanitarios, oficiales de detención designados o por los propios agentes que arrestaron a los detenidos. Aunque estas herramientas —ASRS para TDAH y AQ-10 para autismo— no ofrecen un diagnóstico clínico definitivo, permiten identificar patrones de rasgos asociados con estos trastornos que podrían justificar una evaluación clínica más profunda.
TDAH y autismo no diagnosticados
Las cifras arrojadas por el estudio son impactantes y desafían las expectativas sobre la neurodivergencia en interacciones con la justicia. Entre los participantes, solo el 8 % tenía un diagnóstico previo de TDAH, cifra apenas superior a la prevalencia estimada en la población general adulta. Sin embargo, un 50 % de quienes no tenían diagnóstico oficial obtuvo resultados por encima del umbral que sugiere la presencia de posibles rasgos de TDAH no diagnosticados. Dentro de este grupo, 33 individuos (17 %) mostraron puntuaciones que indicaban un número muy alto de rasgos asociados al trastorno.
En cuanto a los rasgos de autismo, el 4,2 % de los detenidos tenía un diagnóstico previo, mientras que un 5,4 % adicional de participantes sin diagnóstico superó el umbral para una evaluación posterior de rasgos autistas. Si bien este porcentaje es menor que el asociado al TDAH, sigue siendo significativamente alto en comparación con las estimaciones de prevalencia de autismo en la población adulta general.
Conexión con tipos de delitos y comportamiento
El informe también halló que la presencia de TDAH parecía estar relacionada con ciertos tipos de delitos. En particular, casi seis de cada diez personas arrestadas por delitos relacionados con drogas presentaban un diagnóstico de TDAH o dieron positivo en el cribado, lo que sugiere posibles vínculos entre rasgos de impulsividad y conductas de riesgo que podrían derivar en confrontaciones con la ley.
Este patrón encaja con investigaciones previas que han sugerido que algunas personas con TDAH no tratado pueden recurrir a sustancias como una forma de automedicación para controlar síntomas como impulsividad o dificultades de atención. Además, estudios anteriores han identificado una reducción de comportamientos impulsivos asociados a delitos cuando las personas con TDAH reciben tratamiento adecuado, lo que subraya la importancia de la detección y el apoyo clínico temprano.
Los autores del estudio, entre ellos Tanya Procyshyn, investigadora asociada del Autism Research Centre de Cambridge, y Dion Brown, detective senior de la Policía Metropolitana, señalan que los resultados ponen de manifiesto la necesidad de reconsiderar cómo el sistema de justicia penal interactúa con personas neurodivergentes.
Según Procyshyn, “para asegurar un trato justo en el sistema de justicia penal, necesitamos comprender cómo la neurodivergencia afecta las interacciones con la ley”, lo cual puede ayudar a evitar la criminalización innecesaria de comportamientos malinterpretados y garantizar que las personas vulnerables accedan al apoyo adecuado”.
Brown subraya que el cribado temprano —en el momento de la detención— ofrece la oportunidad de identificar a personas con rasgos de TDAH o autismo antes de que enfrenten procesos judiciales complejos, permitiendo que agentes, abogados y jueces tengan una comprensión más completa del contexto cognitivo del detenido. Esto podría conducir a decisiones legales más justas, así como a oportunidades de desviación del sistema penal hacia servicios de apoyo y tratamiento.
Además, Sir Simon Baron-Cohen, director del Autism Research Centre y miembro del equipo de investigación, señala que entender la neurodivergencia dentro de contextos lega les podría mejorar el acceso a protección legal y asesoría adecuada, al tiempo que “facilita resultados más equitativos al considerar diferencias cognitivas y de comunicación en el proceso judicial”.
Implicaciones para políticas públicas y justicia penal
Este estudio se suma a un cuerpo creciente de investigación que muestra que la neurodivergencia —especialmente el TDAH y el autismo— está sobrerrepresentada en poblaciones en contacto con la justicia penal en comparación con la población general, lo que plantea interrogantes sobre cómo los sistemas legales abordan estas condiciones subyacentes.
Las implicaciones son de largo alcance: desde la formación de agentes policiales para reconocer y responder adecuadamente a comportamientos asociados con TDAH o autismo, hasta el diseño de protocolos de cribado sistemático en custodias policiales y accesos a recursos de salud mental y servicios de apoyo clínico que puedan intervenir tempranamente y mitigar trayectorias de delito repetitivo.
Este estudio, que combina la experiencia de investigadores académicos y profesionales policiales, sugiere que cerca de la mitad de las personas arrestadas en Londres podrían tener TDAH no diagnosticado y que una proporción significativa podría tener rasgos de autismo sin diagnóstico formal. A través del uso de herramientas de cribado en centros de custodia, se abre la puerta a un enfoque más informado y compasivo en el tratamiento de individuos neurodivergentes dentro de la justicia penal, con la esperanza de reducir malentendidos, apoyar mejor a los vulnerables y, en última instancia, contribuir a un sistema más equitativo.



