Al igual que ocurre con los adultos, las tasas de criminalidad y condenados de los menores de edad extranjeros, y en particular los africanos (en torno a 70%, marroquíes), son mucho más altas que las de los españoles de nacionalidad, que ya incluyen en la banda de 14 a 17 años a más de 20% de hijos de inmigrantes, nacidos en España y criados aquí, como atestigua el informe ‘Demografía de la delincuencia en España’ de CEU-CEFAS.
En contraste, las tasas de delincuencia de los menores asiáticos son bastante inferiores a las de los españoles. Y también entre los menores, los varones tienen tasas de delincuencia mucho más altas que entre las mujeres.
Por otra parte, en consonancia con sus tasas de criminalidad, los extranjeros están sobrerrepresentados en las cárceles españolas, y en especial, los magrebíes.
De forma correlativa a su mucha mayor tasa de delincuencia, la presencia de extranjeros en las cárceles españolas supera con mucho el porcentaje que representan en la población adulta no anciana. En julio de 2024, en España había 58.937 reclusos. De ellos, 40.402 eran españoles (incluyendo inmigrantes nacionalizados) y 18.535 eran extranjeros (31,4%), de los cuales, 5.471 eran de nacionalidad marroquí (9,3% del total), y 1.240 eran argelinos (2,1% del total)14.
Esto implica, para una población de 20 a 69 años que en 2024 era en un 85,4% española, 14,6% extranjera, 2,1% marroquí y 0,16% argelina, y suponiendo que todos los extranjeros fueran personas residentes en España, que la tasa de reclusos extranjeros por 100.000 adultos con menos de 70 años era 2,5 veces la de los españoles, de 5,4 veces en el caso de los marroquíes y de 15,0 veces en el caso de los argelinos.
En contraste, el siguiente grupo más numeroso de africanos eran senegaleses (0,7% de los presos), siendo los adultos senegaleses menores de 70 años el 0,23% del total en España a comienzos de 2023. Esto implica una tasa de reclusos por 100.000 adultos senegaleses en España de 3,5 veces la de los españoles.
El futuro de la delincuencia en España
Además de la demografía, que por supuesto, no es lo único que cuenta en este grave asunto, según los autores del estudio, la ‘mano dura’ o ‘mano blanda’ del Estado con el crimen es importante. Hay dos tendencias demográficas opuestas por sus efectos potenciales en relación con la criminalidad: una población cada vez más envejecida (lo que implicaría menos propensión a la delincuencia, y en especial, a la violenta) y una población con más porcentaje de población inmigrante americana y africana (lo que implicaría más crimen, salvo que el Estado sea más disuasorio, o que quienes vengan en el futuro, y los inmigrantes que viven en España según se vayan asentando, sean menos propensos a la delincuencia).
Como el aluvión migratorio reciente ha sido tan masivo (3,8 millones de inmigrante netos más de julio de 2015 a julio de 2025, en un 90% aproximadamente americanos o africanos, llegados a España pese a las elevadísimas tasas de paro que padece el país, y en los últimos años, a la carestía creciente de la vivienda), ha pesado mucho más en los últimos años este último factor que el envejecimiento de la población. Y eso, según los investigadores, probablemente explica una gran parte del crecimiento reciente de tantos delitos contra las personas, como las violaciones, o las tentativas de homicidio.



