La proliferación de mensajes hostiles y degradantes en internet se ha convertido en una realidad cotidiana para buena parte de la población joven europea. Los últimos datos correspondientes a 2025 revelan que más de la mitad de los usuarios de internet de entre 16 y 34 años se han encontrado en los últimos meses con contenidos ofensivos o dirigidos contra personas o colectivos específicos por motivos políticos, raciales, sexuales o relacionados con discapacidades.
Las cifras muestran hasta qué punto las plataformas digitales y las redes sociales se han transformado en espacios donde los discursos de odio y los mensajes discriminatorios forman parte habitual del paisaje virtual.
Los datos indican que el grupo de edad más expuesto corresponde a los adultos jóvenes de entre 25 y 34 años, de los cuales el 54 % afirma haber visto este tipo de mensajes en internet. Muy cerca se sitúan los jóvenes de entre 16 y 24 años, con un 53,7 %. A partir de esa franja, la exposición disminuye progresivamente con la edad. Entre las personas de 35 a 44 años, el porcentaje desciende hasta el 46,4 %, mientras que entre los usuarios de 45 a 54 años se sitúa en el 38,9 %. La incidencia continúa reduciéndose entre los mayores de 55 años, con un 32,8 % en el grupo de 55 a 64 años y un 28,1 % entre las personas de 65 a 74 años.
La evolución por edades refleja una mayor presencia de las generaciones jóvenes en entornos digitales y redes sociales, donde se concentra una gran parte de la interacción social y del intercambio de opiniones. Los expertos advierten de que esta exposición continuada puede tener efectos sobre la salud mental, el bienestar emocional y la percepción de la convivencia, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos, más vulnerables a las dinámicas de acoso, discriminación y polarización que se desarrollan en internet.
Aunque el grupo de edad de entre 25 y 34 años registra una proporción ligeramente superior, los análisis centran una atención especial en los usuarios de 16 a 24 años debido a que se trata de una etapa especialmente sensible del desarrollo personal y social. En esta franja de edad aparecen además diferencias significativas entre hombres y mujeres. Las jóvenes son quienes más frecuentemente se encuentran con mensajes hostiles o degradantes en la red. El 57,2 % de las usuarias de internet de entre 16 y 24 años reconoce haber visto este tipo de contenidos, frente al 50,4 % de los hombres de la misma edad.
La brecha entre ambos sexos se mantiene prácticamente en todas las categorías de mensajes analizadas. Las diferencias son especialmente visibles en aquellos contenidos relacionados con la orientación sexual, donde un 37,8 % de las mujeres jóvenes afirma haber encontrado mensajes ofensivos, frente al 32,6 % de los hombres. También destacan las referencias discriminatorias relacionadas con el sexo, detectadas por el 30,9 % de las mujeres y el 24,9 % de los hombres. En los mensajes vinculados con la discapacidad, la diferencia también es notable: un 23 % de las mujeres jóvenes se ha encontrado con ellos, frente al 19,3 % de los hombres.
Entre las categorías más frecuentes de mensajes hostiles figuran los relacionados con opiniones políticas o sociales. El 42,5 % de las mujeres jóvenes y el 39,3 % de los hombres de entre 16 y 24 años aseguran haber visto contenidos degradantes o agresivos vinculados a posiciones ideológicas, un reflejo de la creciente polarización que caracteriza el debate público en las plataformas digitales. Los mensajes relacionados con el origen racial o étnico constituyen otra de las principales fuentes de hostilidad en internet. El 38,2 % de las mujeres y el 35,6 % de los hombres afirman haberse encontrado con publicaciones de esta naturaleza.
La creciente difusión de mensajes discriminatorios ha despertado la preocupación de las instituciones europeas y de los organismos especializados en derechos digitales. El auge de las redes sociales y la velocidad con la que se difunden determinados contenidos han facilitado la expansión de discursos de odio dirigidos contra minorías étnicas, personas con discapacidad, colectivos LGTBI, mujeres o personas con determinadas convicciones políticas y religiosas. Diversos estudios vienen alertando desde hace años de que la exposición continuada a este tipo de mensajes puede contribuir a la normalización de la intolerancia y a un deterioro de la calidad del debate democrático.
La Comisión Europea y diferentes organismos comunitarios han insistido en los últimos años en la necesidad de reforzar la regulación de las plataformas digitales y exigir una mayor responsabilidad a las empresas tecnológicas para combatir la difusión de contenidos ilícitos y discriminatorios. La entrada en vigor de nuevas normas europeas sobre servicios digitales pretende precisamente aumentar la transparencia de las grandes plataformas y mejorar los mecanismos de denuncia y retirada de mensajes de odio.
Los datos de 2025 muestran, en cualquier caso, que el fenómeno continúa afectando a millones de europeos y que los más jóvenes son quienes conviven con mayor intensidad con esta realidad. La elevada incidencia entre mujeres y personas de menor edad pone de manifiesto que la violencia verbal y la hostilidad en internet se han convertido en uno de los principales desafíos de la sociedad digital, obligando a las instituciones, al sistema educativo y a las propias plataformas tecnológicas a redoblar los esfuerzos para garantizar entornos digitales más seguros y respetuosos para todos los ciudadanos.



