Leonardo y KNDS se han convertido en protagonistas estos días en el ámbito de la industria de defensa. En primer lugar, Italia ha manifestado su disposición a incorporar a Alemania al programa GCAP (Global Combat Air Programme), el proyecto de avión de combate de sexta generación que desarrolla junto con Reino Unido y Japón. La invitación ha sido formulada por el consejero delegado de la compañía italiana Leonardo, Lorenzo Mariani, en un momento en que el programa rival FCAS, impulsado por Francia, Alemania y España, atraviesa una grave crisis por las discrepancias industriales entre Airbus y Dassault.
Mariani aseguró que recibiría con satisfacción la participación de parte de la industria alemana y destacó que la entrada de Berlín aportaría beneficios industriales y financieros a largo plazo. Sin embargo, también reconoció que incorporar un nuevo socio con los mismos derechos que Italia, Reino Unido y Japón podría alterar los calendarios previstos del programa, cuyo objetivo es disponer de un caza operativo hacia 2035. Japón, uno de los actuales integrantes, se muestra especialmente reticente a introducir cambios que puedan provocar retrasos.
El GCAP está liderado industrialmente por la italiana Leonardo, la británica BAE Systems y el consorcio japonés JAIEC, y constituye actualmente uno de los proyectos aeronáuticos militares más ambiciosos del mundo. Italia ha reforzado recientemente su apuesta por este programa con una financiación de casi 8.800 millones de euros para las fases iniciales de desarrollo.
La oferta italiana llega después de que Alemania diera prácticamente por agotada su participación en el FCAS, el sistema de combate aéreo del futuro concebido inicialmente junto a Francia y España. El deterioro de las relaciones industriales entre Airbus y Dassault ha llevado a Berlín a explorar alternativas, y el proyecto anglo-italo-japonés aparece ahora como una opción viable para mantener las aspiraciones alemanas en materia de aviación de combate de nueva generación.
Por el momento, la invitación está dirigida específicamente a Alemania. No obstante, España podría buscar nuevas alianzas para desarrollar un sistema de combate de sexta generación, ya sea con Alemania, con Suecia —a través de Saab— o incluso explorando fórmulas de cooperación con otros programas internacionales.
Por otra parte, Los gobiernos de Alemania y Francia han alcanzado un acuerdo para convertirse en accionistas de referencia y con idéntico peso en el grupo de defensa KNDS, uno de los principales fabricantes de carros de combate y sistemas terrestres de Europa. El pacto prevé que Berlín adquiera un 40 % del capital de la compañía, mientras que París reducirá su participación hasta el mismo porcentaje, de manera que ambos Estados compartirán el control de la empresa en igualdad de condiciones, allanando además el camino para una futura salida a bolsa.
La operación supone un importante movimiento estratégico en un contexto de fuerte rearme europeo y de creciente preocupación por la autonomía industrial en materia de defensa. El acuerdo deberá recibir todavía el visto bueno del comité presupuestario del Bundestag, pero permitirá a Alemania equiparar la influencia que hasta ahora ejercía Francia sobre una compañía considerada clave para la soberanía tecnológica y militar europea.
KNDS nació en 2015 de la fusión entre la alemana Krauss-Maffei Wegmann y la francesa Nexter, y se ha convertido en uno de los mayores grupos de defensa terrestre del continente. Entre sus productos más conocidos figuran los carros de combate Leopard 2 y Leclerc, los vehículos blindados Boxer y Puma y los obuses autopropulsados Panzerhaubitze 2000 y Caesar. La empresa cuenta con más de 11.000 empleados y una cartera de pedidos impulsada por el incremento del gasto militar en Europa tras la invasión rusa de Ucrania.
El acuerdo franco-alemán persigue reforzar la cooperación bilateral en el ámbito industrial, en un momento marcado por las dificultades que atraviesan otros programas conjuntos, como el sistema de combate aéreo FCAS. Ambas capitales han establecido un marco común de gobernanza y derechos de voto que garantice una participación equilibrada y evite futuros conflictos sobre la orientación estratégica del grupo.
La reordenación accionarial prepara asimismo la salida a bolsa de KNDS, prevista para las próximas semanas mediante una doble cotización en Fráncfort y París. La operación podría valorar al grupo entre 15.000 y 18.000 millones de euros y situarlo entre las mayores empresas europeas del sector de defensa. Tras la colocación en los mercados, alrededor del 20 % del capital quedará en manos de inversores privados, mientras Alemania y Francia conservarán cada uno un 40 %, consolidando así una estructura de control compartida sobre uno de los pilares de la industria militar europea.



