Contra lo establecido: El sentido común frente a la gran estafa. El nacimiento del cuento
La Europa surgida de la devastación de 1939‑1945 se moldeó bajo la impronta de sus salvadores norteamericanos. El Plan Marshall abrió la puerta a la llamada Década Prodigiosa (1960‑1970), un tiempo convulso que arrastró transformaciones sin tregua: la descolonización, la guerra de Vietnam, las primaveras del 68 con París como epicentro, la invasión de Checoslovaquia por su cancerbero soviético, y la expansión planetaria de la multimedia —cine, prensa, radio, televisión, libros, publicaciones de toda índole—. El golpe cultural fue profundo, sobre todo en el bloque occidental, que vio elevarse su nivel de vida hasta límites insospechados poco años antes y alumbrar derechos y libertades inéditos: la píldora anticonceptiva, la liberación sexual, la ampliación de la libertad de expresión y el inicio de la salida de los armarios de identidades y géneros que hoy proliferan en abundancia. Los movimientos de liberación LGTBI+Q se afianzaron entonces.
Ese torrente de mutaciones desembocó en la elevación del nivel de vida occidental y abrió el camino hacia la caída del Muro de Berlín y el derrumbe de la URSS, devoradas por el éxito de aquellas sociedades espejo. La comparación era brutal, sin margen para la duda, y la respuesta fue un ¡basta! monumental, un grito catedralicio de pueblos hartos de la demagogia izquierdista. Lo que no habían logrado la Guerra Fría ni cuatro décadas largas de conflictos sangrientos en todos los rincones del planeta, lo consiguió el bienestar del Oeste: obligó a los jerarcas del Este a mirarse en sus propias contradicciones y los expulsó por la puerta trasera de la Historia.
Las banderas de Marx y Lenin quedaron reducidas a cenizas por la evidencia, pero la izquierda golfa y parasitaria de siempre no se detuvo: buscó con rapidez nuevos estandartes, ofrecidos por los propios occidentales —las consignas del Mayo francés del 68, el Grupo de Frankfurt, las universidades norteamericanas de corte “progre”, los emergentes movimientos LGTBI+Q— para acomodarse a la nueva coyuntura. Si la lucha de clases ya no servía como dogma, si la igualdad demagógica y sin matices de los individuos y la supuesta bondad de los socialismos al uso habían perdido crédito, entonces tocaba abrazar otros cantos de sirena que les permitieran seguir viviendo del cuento, mandando, dirigiendo y dictando a cada cual lo que debía hacer.
Así volvieron a forrarse, riéndose de todos bajo la máscara de una democracia sin límites y una turbamulta de derechos recién inventados, mientras continuaban encaramados al poder, haciendo y deshaciendo a su antojo. Las ovejas crédulas del Occidente compraban su basura intelectual y el negocio seguía en pie. Ecologismo, cambio climático, libertades grotescas para multiplicar géneros y sexos, wokismo infantil pero impuesto, corrección política, denuncias de supuestos malos tratos a minorías. Minorías que, si se me permite la ironía, son casi toda la humanidad: los “opresores blancos” apenas rozan los mil millones, frente a una Tierra que ya roza los 8.500 millones de habitantes.
El despertar de los oprimidos
Este estado de cosas se intensificó tras la derrota del Partido Demócrata en las elecciones del año 2000, con Al Gore, tras perder las elecciones frente a George Bush Jr., erigido en profeta del clima y beneficiario de más de doscientos millones de dólares que engrosaron sus cuentas personales, obtenidos de la prédica de la nueva religión climática. La presidencia de Obama consolidó el nuevo credo de Occidente: la religión de los salvadores del planeta desplegó sus alas y absorbió toda clase de dogmas woke —sexos, géneros, pensamiento único, estigmatización del disidente—, un repertorio de tormentos para el opositor, cancelado sin remedio si osaba rechazar las nuevas corrientes.
Así hemos asistido a un catálogo de aberraciones: censuras en redes sociales contra quienes se apartan de la línea oficial, Blancanieves convertida en negra por Disney, duques africanos en la Inglaterra de las series históricas, cuotas obligatorias de personajes en toda producción, donde nunca puede faltar el supuesto discriminado que recibe su ración de protagonismo y visibilidad. Una película o serie que se precie parece condenada a incluir parejas homosexuales de ambos géneros, figuras raciales fuera de lugar y de época, y toda clase de disparates imaginativos concebibles. Cualquier supuesta traza de machismo o sexismo debía ser condenada sin rechistar, y ¡ay! del que se atreviera a contradecir las nuevas normas.
Y, por supuesto, el inevitable “hermana, yo sí te creo”, aunque solo si perteneces al bando correcto; junto al encubrimiento sistemático de la identidad de los delincuentes, siempre que no fueran blancos heterosexuales.
A todo ello se suma la crisis demográfica, incubada durante medio siglo con leyes proaborto y reforzada por el nuevo papel de la mujer en la sociedad, que le resta tiempo y fuerzas para sostener la familia tradicional. El resultado ha sido una caída de la tasa de reproducción hasta límites insospechados en Occidente, abriendo la puerta a más de un cuarto de siglo de invasión silenciosa de inmigrantes ilegales, portadores de culturas y costumbres profundamente ajenas a los usos occidentales.
De ahí han brotado pesadillas sociales antes inimaginables y de difícil remedio: el surgimiento de guetos, la proliferación de delincuencia en todas sus formas, las violaciones en manada de las mujeres occidentales y unas tasas de criminalidad desconocidas hasta entonces en las sociedades del bloque occidental. A ello se suma, en el terreno del comercio, la producción industrial y las actividades económicas en general, la concesión de ventajas a países supuestamente más débiles, autorizados a competir con reglas distintas a las que se imponen en Occidente, todo ello bajo la cómoda etiqueta de “comercio justo”.
La matemática es implacable: la tasa de reposición poblacional se fija en 2,1 hijos por mujer, mientras la Unión Europea apenas alcanza ya 1,38 y sigue descendiendo. En España estamos en 1,12.
Si a todo ello se suman las políticas buenistas de los gobiernos “woke”, nacidos de las nuevas corrientes de pensamiento, el resultado es un Occidente sometido por sus propios dirigentes, mientras ellos se corrompen y se enriquecen, imponiendo una tiranía de pensamiento y obediencia sin precedentes en épocas anteriores. El caso norteamericano, con presidencias demócratas, y el de la Unión Europea, atrapada en una dictadura socialdemócrata‑demócratacristiana desde hace más de tres décadas, de apariencia buenista pero siempre en contra de sus ciudadanos, han marcado el rumbo. Canadá y otros países siguieron el ejemplo, y más recientemente el Reino Unido, ya fuera de la UE, se ha sumado a esta deriva.
Este estado de cosas abrió paso, encabezando el movimiento, al primer período presidencial de Donald Trump en Estados Unidos, pero con mayor fuerza al segundo, alcanzado en 2024. Paralelamente, el advenimiento de nuevos partidos de corte liberal‑conservador en Europa ha llevado a la dirección de varios países a líderes que exigen y marcan un cambio de rumbo frente al orden establecido.

La Unión Europea, por su parte, siente ya en la nuca el aliento de estas formaciones: de no ser por la postura del Partido Popular Europeo, atado a la socialdemocracia woke, sus políticas habrían virado, pues los números en Bruselas lo permiten si el Partido Popular decidiera sumarse a las nuevas corrientes.
Muchos de estos partidos han decidido asociarse en un grupo representativo bajo el nombre de Patriots, llamado a regalar muchos días de gloria en el futuro inmediato. Su rumbo se traza en sentido diametralmente opuesto a lo que ha marcado la política occidental desde la caída de la URSS, y anuncia un tiempo de ruptura con las inercias que dominaron el período subsiguiente.
Los protagonistas
El grupo parlamentario europeo Patriotas por Europa (Patriots for Europe) está formado por ahora por partidos de un total de doce países. El 16 de noviembre de 2024, Santiago Abascal, presidente de Vox, fue elegido nuevo presidente del grupo. Este grupo es el tercero más grande de la Eurocámara tras el Partido Popular Europeo y el compuesto por Socialistas y Demócratas. Partido Popular Europeo y Socialistas y Demócratas son los dos grupos que, con mano de hierro, vienen gobernando la Eurocámara desde antes de la caída del Muro.

A continuación se indican los países y los partidos que conforman Patriots:
- Austria: Partido de la Libertad (FPÖ). Con 6 parlamentarios.
- Bélgica: Vlaams Belang. Con 3 parlamentarios.
- Chipre: ELAM. Con 1 parlamentario.
- Eslovaquia: Republika. Con 2 parlamentarios.
- España: Vox. Con 6 parlamentarios. Las encuestas dan rápida subida en el propio país.
- Francia: Agrupación Nacional. Con 30 parlamentarios. Partido con la máxima expectativa electoral que se convertirá en rector del país en cuanto haya elecciones presidenciales.
- Grecia: La Solución Griega (Elliniki Lysi). Con 2 parlamentarios.
- Hungría: Fidesz. Con 14 parlamentarios. El gobierno húngaro está regido por Fidesz.
- Italia: Lega. Con 23 parlamentarios.
- Países Bajos: Partido por la Libertad (PVV). Con 6 parlamentarios.
- Polonia: Partido del Congreso de la Nueva Derecha (Nowa Prawica). Con 2 parlamentarios.
- Portugal: Chega. Con 2 parlamentarios.
Existen formaciones afines en otros grupos, que pertenecen a otros países, pero no están con PPE o SyD. Varios países europeos tienen partidos con ideologías nacionalistas, soberanistas o de corte conservador similares a los componentes del grupo Patriotas por Europa (Patriots for Europe), aunque no forman parte de dicho grupo parlamentario.
Algunos de estos partidos «homologables» incluyen:
- Alemania:Alternativa para Alemania (AfD). Este partido tiene una ideología fuertemente euroescéptica y nacionalista, y se ha especulado sobre su posible unión a «Patriotas por Europa» en el futuro.
- Finlandia:El Partido de los Finlandeses (Perussuomalaiset). Este partido forma parte del gobierno de coalición y tiene una ideología nacionalista y euroescéptica.
- Suecia:Demócratas Suecos (Sverigedemokraterna). Es un partido nacionalista y conservador que apoya al actual gobierno sueco, pero no tiene miembros en «Patriotas por Europa»; actualmente forman parte del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR).
- Italia:Hermanos de Italia (Fratelli d’Italia) liderado por la primera ministra Giorgia Meloni. Aunque su ideología es afín en muchos aspectos, este partido lidera el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), que compite ideológicamente con «Patriotas por Europa».

- Chequia:Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO), liderado por Andrej Babiš. Este partido populista y euroescéptico fue uno de los fundadores iniciales de «Patriotas por Europa» pero actualmente su estatus es menos claro, aunque ideológicamente son próximos.
Otros importantes no miembros de la UE son:
- Reino Unido: considerado de derecha populista. Las encuestas recientes muestran que Reform UK podría superar al Partido Conservador en intención de voto en algunas regiones, dejando a los actuales dirigentes conservadores en una posición muy debilitada y a los laboristas prácticamente extintos.
- Suiza:Partido Popular Suizo (SVP/UDC). Es el partido mayoritario en Suiza y se caracteriza por sus posturas nacionalistas y contrarias a una mayor integración con la Unión Europea (Suiza no es miembro de la UE).
Estos partidos comparten muchas de las características ideológicas de los miembros de «Patriotas por Europa», como el énfasis en la soberanía nacional, el euroescepticismo, políticas de inmigración estrictas y la defensa de valores conservadores tradicionales. Sin embargo, por diversas razones políticas o estratégicas, mantienen su membresía en otros grupos parlamentarios o no forman parte de ningún grupo paneuropeo.
Principales puntos de fricción con la dirección eterna de PPE y SyD
Existe un fuerte contraste ideológico entre los partidos que integran o son afines a Patriotas por Europa y las agendas promovidas por la actual dirección de la Unión Europea. Estos partidos se oponen activamente a las políticas que consideran parte de una «ingeniería social» o «globalista».
A continuación se detallan las principales diferencias:
1.Agendas Ecologistas (Pacto Verde Europeo)
La UE, a través del Pacto Verde Europeo (Green Deal), ha establecido objetivos ambiciosos, como la neutralidad climática para 2050 y la reducción del 55% de emisiones para 2030 («Fit for 55»).
- Postura de los partidos nacionalistas: Se oponen a estas políticas, argumentando que son costosas, poco realistas y perjudiciales para la industria, la economía y la soberanía energética de los Estados miembros. Consideran que la UE ha hecho suficiente en la lucha contra el cambio climático y que los objetivos son excesivos. A menudo abogan por la suspensión inmediata del Green Deal, al que tildan de un «vasto plan de decrecimiento».
2.Globalismo y Agenda 2030
La UE promueve la cooperación multilateral y la implementación de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que busca el desarrollo sostenible en sus dimensiones social, económica y ambiental.
- Postura de los partidos nacionalistas: Ven la Agenda 2030 y el globalismo como una amenaza a la soberanía nacional y a la identidad cultural. Critican que estas agendas imponen una «plantilla universal» de ideología occidental que ignora los intereses nacionales. Su enfoque es la primacía de los intereses nacionales sobre los compromisos multilaterales.
3.Derechos LGTBI y Políticas de Género
- La Comisión Europea ha adoptado estrategias para promover la igualdad LGTBIQ+ (como la estrategia 2026-2030) y combatir la discriminación, los delitos motivados por el odio y las «prácticas nocivas».
- Postura de los partidos nacionalistas: Estos partidos promueven valores sociales conservadores y se oponen a lo que llaman «ideología de género» o «ideología woke». Acusan a las instituciones de la UE de promover la «ingeniería social» y de intentar imponer normas que chocan con los valores familiares y culturales tradicionales de sus países. Algunos de sus gobiernos (como el de Hungría) han aprobado leyes específicas que restringen la visibilidad LGTBIQ+ o prohíben eventos como las marchas del Orgullo.
En síntesis, la principal diferencia radica en la visión del futuro de Europa: mientras la dirección actual de la UE aboga por una integración más profunda en torno a objetivos progresistas, ecológicos y globalistas, los partidos de Patriotas por Europa defienden una Europa de naciones soberanas, con un fuerte enfoque en la identidad nacional, el conservadurismo social y el euroescepticismo.
¿Qué está pasando? ¿Qué va a pasar?
En el momento actual se libra una fuerte pugna en todos los puntos del orden del día del Parlamento Europeo. Mientras la clase dirigente intenta mantener sus postulados a cualquier precio, los partidos emergentes, llamados a provocar un vuelco político en varios de los países más relevantes de la Unión, avanzan con decisión. Francia, inmersa en una crisis sistémica de largo recorrido marcada por los problemas de la inmigración, las diferencias culturales, las subvenciones a los de fuera, el drama económico de un país incapaz de sostenerlas y un estado de ánimo social de enfrentamiento entre comunidades occidentales e islámicas, es uno de los ejemplos más claros.
España, por su parte, sometida a regularizaciones ilimitadas de inmigrantes ilegales, acosada por el gasto público destinado a ellos y atrapada en una crisis de corrupción y mafias políticas ya señaladas por las autoridades judiciales, se encuentra igualmente en el centro de esta transformación. Todo ello anuncia, sin duda, la disposición de estas fuerzas emergentes a tomar el poder en la Unión Europea.
Otros países, como Alemania, se verán obligados a virar en sus políticas o a pactar con el partido emergente Alternativa para Alemania (AfD). De hecho, los alemanes ya muestran señales de cambio, y el peso conjunto de estos grandes países, en un momento determinado, provocará una transformación en el actual modelo de dirección de Bruselas. Incluso desde el exterior, con el Reino Unido en el punto de mira, se anticipan movimientos en la misma dirección, aunque este país ya no forme parte de la Unión. Su cooperación con Francia en materia de flujos irregulares de personas se verá reforzada. Estos cambios, precedidos por el asentamiento en varios Estados de nuevos gobiernos de tendencia totalmente contraria al modelo que todavía impera en Europa, marcarán un porvenir muy distinto para la Unión Europea.
La discriminación hacia la agricultura, la política de aguas y la imposición de modelos productivos inspirados en nociones de “comercio justo” que favorecen a terceros países menos desarrollados, ajenos a la Unión Europea, serán revisadas en profundidad. El objetivo será evitar un mayor perjuicio a los productores europeos y, al mismo tiempo, propiciar su recuperación y el consumo preferente de sus productos.
La política energética será revisada con el propósito de orientar a la Unión Europea hacia modelos sostenibles, pero más económicos y propios, que prioricen la producción interna y eviten el dispendio derivado de la dependencia, especialmente de Rusia. La explotación de recursos propios, en particular en el ámbito energético y de minerales —incluidas las tierras raras— deberá ser reconsiderada, derribando las presiones ejercidas por los grupos ecologistas y las doctrinas del cambio climático.
En materia industrial y arancelaria, la Unión Europea tendrá que revisar, bajo la nueva dirección que se vislumbra en el horizonte, sus acuerdos de importación, exportación y tarifas con terceros países, especialmente con China y Estados Unidos. En el momento actual, la industria europea está siendo desmantelada en favor de actores externos y colonizada de un modo impensable hace apenas unos años. Esta invasión industrial procedente del gigante asiático deberá ser regulada para asegurar un beneficio mutuo. Hoy, China busca aprovechar cadenas de montaje en Europa con componentes y personal propios, sin aportar valor añadido a los europeos ni transferencia de tecnología.
El cambio climático dará paso a una etapa de menor regulación, pues Patriots y partidos afines consideran que la Unión Europea ya ha realizado un esfuerzo más que suficiente en este ámbito. En consecuencia, muchos de los objetivos de las agendas en curso serán demorados o modificados. Un ejemplo claro lo constituyen las directivas industriales previstas para 2035 en materia de producción de automóviles.
La política de inmigración deberá ser profundamente revisada, pues abarca numerosos aspectos que requieren atención: la legalidad de los flujos, los derechos de agrupación familiar, las condiciones de llegada e incorporación al mercado laboral, la política de permisos y concesión de pasaportes, la cobertura médica y un largo etcétera. El grupo Patriots busca reforzar la identidad europea, lo que implica también promover la natalidad propia, en declive desde hace cincuenta años. Entre las causas de esta caída se encuentran la incorporación del aborto como derecho en las legislaciones nacionales, sin debate previo en los países, y la entrada masiva de la mujer en el mundo profesional, que ha generado dificultades tanto para ellas como para el modelo familiar en el proceso de reproducción. Las tasas de reposición, fijadas en 2,1 hijos por mujer, no se alcanzan en Europa desde hace muchas décadas.
La política de defensa deberá ser revisada en profundidad, al igual que la política exterior. Europa ha sido incapaz, durante los últimos setenta años, de gestionar sus recursos para integrar y adecuar la defensa de una de las sociedades más ricas y prósperas del mundo, con 500 millones de habitantes y un PIB cercano a los 20 billones de dólares, segundo del planeta ex aequo con China, que cuenta con 1.400 millones de habitantes. Del mismo modo, su peso exterior resulta insignificante en comparación con sus recursos y población. Europa es vista como una niña rica, pero torpe e indefensa en cuestiones de primer nivel frente a sus competidores: Rusia, China y Estados Unidos. Solo el paraguas de la OTAN la sostiene, mientras Washington plantea nuevas exigencias en relación con la alianza, como el objetivo de elevar el gasto al 5% para mantener al socio transatlántico interesado en continuar dentro del bloque.
Conclusiones
Ámbitos de cambio que Patriots impulsará en la UE
- Institucional y político
- Revisión profunda del modelo de gobernanza en Bruselas.
- Mayor peso de los partidos emergentes frente a las élites tradicionales.
- Orientación hacia políticas menos reguladas y más centradas en la soberanía nacional.
- Inmigración y demografía
- Revisión integral de la política migratoria: legalidad, permisos, pasaportes, derechos sociales y sanitarios.
- Limitación de regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales.
- Refuerzo de la identidad europea mediante políticas de natalidad, frente al declive demográfico.
- Economía y producción
- Defensa de la agricultura y revisión de políticas de aguas y comercio justo que favorecen a terceros países.
- Impulso al consumo preferente de productos europeos.
- Revisión de acuerdos industriales y arancelarios, especialmente con China y EE. UU., para frenar la desindustrialización y la colonización económica.
- Energía y recursos
- Redefinición de la política energética hacia modelos sostenibles pero más económicos y propios.
- Explotación de recursos internos, incluidos minerales estratégicos como tierras raras.
- Reducción de la dependencia energética de Rusia y otros proveedores externos.
- Cambio climático y regulación
- Menor peso de las agendas climáticas actuales.
- Demora o modificación de objetivos como las directivas industriales de 2035 en automoción.
- Revisión de la influencia de grupos ecologistas en la política comunitaria.
- Defensa y política exterior
- Revisión profunda de la política de defensa y exterior.
- Europa debe dejar de ser “rica pero indefensa” y asumir un papel proporcional a su población y PIB.
- Replanteamiento de la relación con la OTAN y con EE. UU., ante las nuevas exigencias de gasto militar.
Manifiesto Patriots for Europe
- Recuperar la soberanía política: Bruselas debe dejar de ser un aparato burocrático y volver a servir a los pueblos de Europa.
- Revisar la inmigración: Control estricto de fronteras, fin de las regularizaciones masivas y prioridad a la identidad europea.
- Defender la natalidad propia: Políticas que favorezcan a las familias europeas frente al declive demográfico.
- Proteger la agricultura y la industria: Fin de las políticas que discriminan al productor europeo y revisión de acuerdos que desmantelan nuestra economía.
- Reorientar la energía: Producción interna, explotación de recursos propios y reducción de la dependencia exterior.
- Reducir la carga climática: Menos regulación, agendas revisadas y objetivos adaptados a la realidad económica.
- Reforzar la defensa: Europa debe dejar de ser indefensa y asumir un papel proporcional a su riqueza y población.
- Revisar la política exterior: Relación equilibrada con EE. UU., Rusia y China, sin sometimiento ni debilidad.
En síntesis: Patriots busca una reorientación total de la UE hacia la soberanía nacional, la autosuficiencia económica y energética, la defensa de la identidad europea y la reducción de regulaciones externas (climáticas, migratorias y comerciales). Todo ello con el objetivo de transformar la Unión en un bloque más fuerte, menos dependiente y más centrado en sus propios ciudadanos.
Todos estos cambios constituyen un pronóstico de lo que ocurrirá en los próximos años si los actuales dirigentes de la Unión Europea insisten en mantener un modelo claramente agotado a la vista de sus resultados. Es cierto que Patriots no logrará todo de manera inmediata, pues no dispone de una varita mágica. Sin embargo, sus directrices están definidas con precisión y su voluntad de transformación resulta evidente y manifiesta.
Antonio Miguel Sánchez, psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años









Yo añadiría que la Agenda 2030 debe suprimirse, en particular en los textos de la enseñanza, porque inculca en mentes de niños teorías con lenguaje equívoco: utilizan palabras que suenan bien pero fomentan lo contrario de lo que dicen, como hacen los comunistas; la enseñanza sólo debiera ser de materias científicas como álgebra, gramática, historia redactada por historiadores objetivos, etc y también los valores judeocristianos por ser el origen de la civilización occidental.