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martes, julio 28, 2026

¿Por qué Jordania y Egipto han rechazado la idea de Trump sobre Gaza?

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso trasladar a los palestinos de la Franja de Gaza a Egipto y Jordania, sugiriendo «limpiar» Gaza y reasentar a su población en estos países vecinos. Esta propuesta ha sido rechazada enérgicamente por ambos países debido a varias razones fundamentales.

Tanto Egipto como Jordania consideran que reasentar a los palestinos fuera de su tierra natal socava la aspiración legítima de establecer un Estado palestino independiente. Este desplazamiento podría interpretarse como una forma de despojar al pueblo palestino de su derecho a la autodeterminación y a su territorio histórico.

El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, ha expresado su rechazo a la propuesta de Trump, argumentando que la reubicación masiva de palestinos en Egipto podría desestabilizar la seguridad interna del país. Egipto ya enfrenta desafíos de seguridad en la península del Sinaí, y la afluencia de un gran número de refugiados podría exacerbar estas tensiones.

Por su parte, el rey Abdullah II de Jordania también ha rechazado la propuesta, señalando que su país ya alberga a una significativa población palestina y que aceptar más refugiados podría alterar el equilibrio demográfico y social, además de poner presión sobre los recursos limitados de la nación.

Temor a una nueva ‘Nakba’

Ambos países temen que la reubicación forzada de palestinos siente un precedente similar a la ‘Nakba’ de 1948, cuando cientos de miles de palestinos fueron desplazados de sus hogares. Este desplazamiento masivo es visto como una catástrofe en la memoria colectiva palestina, y repetir una acción similar podría generar una crisis humanitaria y política de gran magnitud.

La propuesta de Trump ha sido ampliamente criticada por la comunidad internacional y por los propios palestinos, quienes ven en ella una forma de desarraigo y una negación de su identidad y derechos históricos. Los líderes palestinos insisten en que la solución al conflicto debe basarse en el reconocimiento de un Estado palestino independiente y en el derecho al retorno de los refugiados, no en su desplazamiento a terceros países.

Así que Egipto y Jordania rechazan sin más la propuesta de Donald Trump de reasentar a los palestinos de Gaza en sus territorios debido a preocupaciones sobre la erosión de las aspiraciones palestinas de estado, riesgos significativos para su propia seguridad nacional y la creación de un precedente histórico peligroso que podría desestabilizar aún más la región.

1948, año clave para el establecimiento de palestinos en la Franja

La Franja de Gaza ha estado habitada desde la antigüedad, con evidencia de asentamientos humanos que datan de al menos el 3.000 a.C., en la Edad de Bronce. Su ubicación estratégica en la costa mediterránea la convirtió en un importante punto de comercio y un territorio disputado por diversas civilizaciones a lo largo de la historia.

Los palestinos, como pueblo árabe, son descendientes de diversas poblaciones que han habitado la región de Palestina durante milenios. Ya en el 3.000 a.C., la región de Gaza ha estado habitada desde la Edad de Bronce por los cananeos, quienes son considerados antecesores de muchos pueblos de la región, incluidos los palestinos actuales.

En el periodo que va del 1.200 al 700 a.C., la ciudad de Gaza fue una de las cinco principales ciudades de los filisteos, un pueblo no semita que se estableció en la costa sur de Canaán. Aunque los filisteos no eran árabes, su nombre influyó en la posterior denominación de Palestina.

Tras la conquista musulmana de la región en el siglo VII, tribus árabes se asentaron en Gaza, integrándose con la población local. Durante el Califato Omeya y Abbasí (siglos VII-XIII), Gaza se convirtió en un importante centro comercial y religioso, consolidándose su carácter árabe.

La identidad palestina, entendida como un pueblo con una conciencia nacional propia, se desarrolló en el siglo XIX y principios del XX, en respuesta al dominio otomano y luego británico en la región.

Tras la Guerra de 1948 y la creación del Estado de Israel, cientos de miles de palestinos fueron expulsados o huyeron de sus hogares en lo que se conoce como la referida ‘Nakba’ (Catástrofe). Muchos de estos refugiados se establecieron en la Franja de Gaza, que en ese momento estaba bajo administración egipcia.

¿Por qué los palestinos viven en distintos lugares?

La población palestina está dividida en varias regiones y países debido a una combinación de factores históricos, conflictos bélicos y decisiones políticas que han fragmentado su territorio y su pueblo. Se diría que todo arranca en ese 1948, tras la creación del Estado de Israel y la Guerra Árabe-Israelí. Entonces, alrededor de 750.000 palestinos fueron desplazados o expulsados de sus hogares.

Muchos de estos refugiados se establecieron en Cisjordania, la Franja de Gaza y países vecinos como Jordania, Líbano y Siria, sin poder regresar a sus tierras. Israel tomó el control de la mayor parte de la Palestina histórica, mientras que Egipto controló la Franja de Gaza y Jordania anexó Cisjordania y Jerusalén Este.

Pero en 1967, Israel venció a Egipto, Jordania y Siria en la Guerra de los Seis Días, ocupando Cisjordania y Jerusalén Este (que estaban bajo control jordano); la Franja de Gaza (que estaba bajo control egipcio) y los Altos del Golán y la península del Sinaí (territorios sirio y egipcio, respectivamente). Desde entonces, Cisjordania y Gaza quedaron bajo ocupación militar israelí, lo que generó nuevos desplazamientos de palestinos.

En la década de 1990, los Acuerdos de Oslo establecieron la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con cierto grado de autogobierno en partes de Cisjordania y Gaza. Sin embargo, Israel continuó expandiendo los asentamientos en Cisjordania y mantuvo el control de fronteras y recursos en Gaza.

En 2006, el grupo Hamás ganó las elecciones parlamentarias en los territorios palestinos. Un año después, estalló un conflicto interno entre Hamás (en Gaza) y Fatah (en Cisjordania), lo que llevó a una división de facto. Así, Gaza quedó bajo el control de Hamás y Cisjordania siguió bajo el control de la Autoridad Nacional Palestina, liderada por Fatah. Desde entonces, la división política ha debilitado la unidad palestina.

Desde 2007, Israel y Egipto han impuesto un bloqueo sobre Gaza, restringiendo el movimiento de bienes y personas. En Cisjordania, Israel mantiene ocupación militar, con un extenso sistema de puestos de control y barreras que fragmentan el territorio palestino. Hoy en día, hay alrededor de 6 millones de refugiados palestinos en países como Jordania, Líbano, Siria y otros lugares del mundo. En muchos de estos países, los palestinos no tienen ciudadanía plena ni derechos políticos.

Lo siguiente, ya se conoce, el ataque terrorista y premeditado de Hamás sobre suelo israelí y la respuesta del Gobierno que dirige Benjamín Netanyahu, también contra los terroristas de Hizbulá en Líbano. Esta es la hora en que sigue vigente el alto el fuego entre ambas partes y el goteo de intercambio de ciudadanos. Y si todo podía ir bien, llega Trump y propone “limpiar” (sic) Gaza. A ver.

Luis Miguel Belda es Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

 

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