Portugal ha registrado hasta el momento una superficie quemada aproximadamente cuatro veces inferior a la del mismo periodo de 2025, aunque el Gobierno portugués advierte de que el país continúa atravesando un periodo de elevado riesgo de incendios y que las próximas semanas seguirán siendo especialmente complejas. El dato fue comunicado en agosto por el primer ministro, Luís Montenegro, después de una reunión de seguimiento de la situación de los incendios rurales celebrada en la sede de la Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil (ANEPC), en Oeiras.
Según los datos difundidos con motivo de la reunión, la superficie ardida en 2026 alcanzaba 60.572 hectáreas, aproximadamente una cuarta parte de la registrada en el mismo periodo del año anterior. La evolución supone una mejora significativa respecto a 2025, aunque el Ejecutivo insiste en que la reducción de superficie quemada no permite rebajar la vigilancia ante unas condiciones meteorológicas que siguen favoreciendo la propagación del fuego.
Montenegro advirtió de que Portugal continúa afrontando un escenario de “elevado riesgo” y que quedan por delante semanas de especial complejidad. El primer ministro reclamó, por ello, mantener un elevado nivel de prevención y evitar cualquier sensación de seguridad derivada de la evolución positiva de las estadísticas.
El mayor dispositivo de lucha contra los incendios
El Gobierno portugués destaca que el país dispone este año del mayor dispositivo de combate a los incendios de su historia, con las distintas fuerzas preparadas para intervenir ante las emergencias que puedan producirse.
Montenegro puso en valor especialmente la coordinación entre los diferentes organismos que participan en la prevención y extinción de los incendios y el trabajo desarrollado por las fuerzas desplegadas sobre el terreno. El Ejecutivo considera que la capacidad de respuesta constituye uno de los elementos fundamentales para limitar la extensión de los incendios una vez que se producen.
La mejora de la superficie afectada se produce, por tanto, en un contexto en el que Portugal mantiene una fuerte presión operativa sobre su dispositivo de prevención y extinción. El Gobierno insiste en que la reducción registrada hasta agosto no debe interpretarse como una desaparición del problema.
El riesgo continúa siendo elevado
La principal advertencia lanzada por el primer ministro es que el balance favorable de 2026 no significa que el riesgo haya desaparecido. Portugal continúa sometido a condiciones que pueden favorecer nuevas igniciones y una rápida evolución de los incendios.
Montenegro señaló además la preocupación por el incremento de las igniciones nocturnas y por aquellos incendios que comienzan de forma simultánea y en lugares próximos, una circunstancia que puede complicar considerablemente la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia.
El Gobierno ha pedido por ello extremar las precauciones y ha insistido en la responsabilidad de la población para evitar comportamientos negligentes que puedan desencadenar nuevos incendios.
Más prevención y persecución de los incendios provocados
La estrategia portuguesa combina la capacidad de extinción con un refuerzo de las actuaciones preventivas y de investigación. Montenegro señaló que la respuesta gubernamental se está desarrollando en dos grandes ámbitos: por un lado, un esfuerzo adicional en materia de prevención y, por otro, una actuación firme frente a las conductas que puedan estar detrás de los incendios.
En este segundo apartado, el primer ministro informó de que se habían producido 210 detenciones relacionadas con incendios hasta ese momento. El Gobierno pretende reforzar así la persecución de las actuaciones intencionadas y de aquellas conductas que puedan contribuir a la propagación del fuego.
La evolución de las estadísticas, en cualquier caso, debe interpretarse con cautela. La superficie quemada puede experimentar variaciones muy importantes en periodos cortos dependiendo de las condiciones meteorológicas, la localización de las igniciones y la capacidad de los medios para contener los primeros focos.
Una mejora que no permite bajar la guardia
La comparación con 2025 supone un dato especialmente relevante para Portugal, un país que en los últimos años ha sufrido episodios de incendios forestales de gran magnitud y que mantiene los incendios rurales entre sus principales riesgos de protección civil.
El Gobierno considera positivo que la superficie afectada sea actualmente alrededor de cuatro veces menor que la del mismo periodo del año pasado, pero el propio Montenegro ha advertido de que este resultado no constituye motivo para relajarse. La temporada de mayor riesgo todavía no ha terminado y las condiciones meteorológicas pueden modificar rápidamente la situación.
La prioridad pasa ahora por mantener la capacidad preventiva y operativa durante las próximas semanas, cuando cualquier combinación de altas temperaturas, sequedad de la vegetación, viento e igniciones puede favorecer la aparición de grandes incendios.
En este sentido, el balance portugués ofrece una doble lectura: 2026 presenta hasta ahora una evolución claramente mejor que 2025 en superficie quemada, pero el riesgo continúa siendo suficientemente elevado como para mantener desplegado el mayor dispositivo de lucha contra incendios de la historia del país.



