Las nuevas regulaciones medioambientales están impulsando la eliminación progresiva de los aerosoles en múltiples sectores. En el ámbito de la detección de incendios, DetectorTesters ha dado un paso adelante desarrollando una alternativa sostenible y eficaz: las cápsulas de humo, diseñadas para realizar pruebas funcionales en detectores, tal como exige la norma UNE 23007-14:2014, según informa CASMAR.
Se trata de consumibles no presurizados y seguros, aprobados por los principales fabricantes de detectores. Su objetivo es reproducir de forma fiable el humo real en pruebas funcionales, sin los inconvenientes de los aerosoles tradicionales, explica la compañía.
DetectorTesters ha patentado una fórmula única a base de glicol y agua, que al atomizarse genera un estímulo muy similar al humo real, pero sin contaminantes ni residuos. Esto las hace compatibles incluso con detectores equipados con algoritmos avanzados para evitar falsas alarmas. Al no ser presurizadas, las cápsulas eliminan los riesgos de manipulación, transporte y almacenamiento que presentan los aerosoles.
Una solución orientada a la sostenibilidad
Las cápsulas contienen un líquido no inflamable, libre de gases fluorados, cuya comercialización en la UE quedará restringida antes de 2030 según el Reglamento (UE) 2024/573.
Además, su tamaño es más reducido que el de los botes de aerosol, están libres de sustancias peligrosas, e incorporan un diseño pensado para minimizar la huella ambiental.
DetectorTesters ha sido pionera en realizar una evaluación del ciclo de vida (LCA) de esta tecnología y en obtener una Declaración Ambiental de Producto (EPD) verificada por terceros, disponible en EPD Hub. Esto garantiza total transparencia a los clientes en materia de sostenibilidad, explica la compañía.
El rendimiento también supone una ventaja clave: una caja de 12 botes de aerosol se puede sustituir por menos de 4 cápsulas, y, a diferencia de los aerosoles, las cápsulas no se consideran mercancía peligrosa, por lo que no requieren documentación especial, pueden enviarse por correo postal y su transporte resulta entre 5 y 10 veces más económico.
En cuanto al ahorro que supone y el control en los contratos de mantenimiento, las pruebas con aerosoles dependen de factores variables como la temperatura, la experiencia del técnico o las condiciones de instalación. Esto provoca costes imprevisibles que pueden afectar a la rentabilidad de los contratos.
Con las cápsulas de humo y sus dispensadores asociados, los costes se estabilizan. La empresa gana en control, previsibilidad y productividad, evitando desviaciones que impacten en el negocio, concluye Casmar.



