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martes, julio 28, 2026

Rutte asegura que la OTAN entra en «una nueva era de disuasión» con más inversión, capacidades y apoyo a Ucrania

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El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Mark Rutte, clausuró la cumbre celebrada en Ankara con un mensaje inequívoco: la Alianza Atlántica ha pasado de las promesas a los hechos. En su balance de los trabajos desarrollados durante las dos jornadas de reuniones, el dirigente aliado sostuvo que los acuerdos alcanzados confirman que la OTAN está ejecutando la mayor transformación de sus capacidades militares desde el final de la Guerra Fría, con un incremento sin precedentes del gasto en defensa, una aceleración de la producción industrial militar y un renovado compromiso con el apoyo a Ucrania frente a la agresión rusa.

«NATO delivers» («La OTAN cumple»), resumió Rutte al presentar las principales conclusiones de una cumbre marcada por la necesidad de reforzar la disuasión aliada en un contexto internacional cada vez más inestable. Según explicó, los líderes de los treinta y dos países miembros han transformado los compromisos políticos adquiridos en anteriores reuniones en decisiones concretas destinadas a fortalecer la defensa colectiva, incrementar la capacidad operativa de los ejércitos aliados y garantizar que la organización dispone de los recursos necesarios para responder a las amenazas procedentes tanto del flanco oriental como de otras regiones estratégicas.

Uno de los principales mensajes lanzados por el secretario general fue el respaldo prácticamente unánime al nuevo objetivo de inversión aprobado por los aliados, que fija el horizonte de destinar el equivalente al 5 % del Producto Interior Bruto a seguridad y defensa antes de 2035.

Rutte destacó que ese compromiso ya ha comenzado a traducirse en un aumento sostenido de los presupuestos nacionales y aseguró que Europa y Canadá están asumiendo una responsabilidad mucho mayor en el sostenimiento de la seguridad transatlántica. En su opinión, ese esfuerzo permitirá reforzar el reparto de cargas dentro de la Alianza y consolidar un vínculo más equilibrado entre Europa y Estados Unidos.

El secretario general subrayó que el incremento presupuestario no constituye un fin en sí mismo, sino el instrumento necesario para dotar a la OTAN de capacidades militares adaptadas al nuevo entorno estratégico. En ese sentido, explicó que los aliados están acelerando la adquisición de sistemas de defensa antiaérea y antimisiles, aviones de combate, buques, vehículos blindados, capacidades espaciales, ciberdefensa, inteligencia artificial y nuevas tecnologías que permitan mantener la superioridad militar de la organización frente a potenciales adversarios. El objetivo, afirmó, consiste en garantizar que cualquier intento de agresión contra un país aliado encuentre una respuesta inmediata y creíble por parte de toda la Alianza.

Rutte dedicó una parte importante de su comparecencia a la guerra en Ucrania, reiterando que el apoyo aliado continuará mientras sea necesario. El dirigente destacó que durante la cumbre se adoptaron nuevas decisiones para reforzar la asistencia militar a Kiev y acelerar el suministro de capacidades defensivas, al tiempo que elogió la resistencia demostrada por las fuerzas ucranianas frente a la invasión rusa. Según explicó, la estabilidad de Europa continúa estrechamente vinculada al desenlace del conflicto y, por ello, la OTAN considera prioritario seguir proporcionando apoyo político, financiero y militar al Gobierno ucraniano.

El secretario general también defendió la necesidad de incrementar la capacidad industrial de defensa de los países aliados. A su juicio, la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto que no basta con disponer de recursos económicos si las industrias nacionales no son capaces de producir con rapidez municiones, misiles, sistemas de defensa aérea y otros equipos esenciales. Por ello, la Alianza impulsará una estrecha colaboración con el sector industrial para aumentar la producción, reducir los plazos de entrega y garantizar cadenas de suministro más resilientes frente a futuras crisis.

En materia de cohesión política, Rutte quiso transmitir una imagen de unidad pese a las diferencias surgidas durante la cumbre, especialmente tras las críticas formuladas por el presidente estadounidense, Donald Trump, hacia algunos aliados por su nivel de gasto en defensa, sobre todo España.

El secretario general insistió en que todos los miembros comparten el mismo objetivo estratégico y aseguró que el debate sobre el reparto de cargas no cuestiona el compromiso común con la defensa colectiva recogido en el artículo 5 del Tratado de Washington. «Somos una alianza de democracias que debate con franqueza, pero que actúa unida cuando está en juego la seguridad de nuestros ciudadanos», vino a resumir durante su intervención.

Rutte destacó igualmente el fortalecimiento de la relación transatlántica como uno de los principales resultados de la reunión de Ankara. En su opinión, el aumento del esfuerzo inversor europeo responde precisamente a una demanda histórica de Washington y contribuirá a reforzar el equilibrio interno de la organización. El secretario general sostuvo que el compromiso de Estados Unidos con la OTAN permanece firme y consideró que el nuevo reparto de responsabilidades permitirá a la Alianza afrontar con mayores garantías los desafíos planteados por Rusia, el terrorismo, las amenazas híbridas y la creciente competencia estratégica global.

El máximo responsable de la OTAN incidió además en que la organización está ampliando el concepto tradicional de defensa para incorporar ámbitos como la protección de infraestructuras críticas, la resiliencia frente a ciberataques, la seguridad de las redes de comunicaciones, la innovación tecnológica y el desarrollo de capacidades relacionadas con la inteligencia artificial y el espacio. A su juicio, los conflictos del siglo XXI exigirán una respuesta mucho más amplia que la mera acumulación de medios militares convencionales, razón por la que la Alianza está adaptando tanto su planificación estratégica como sus inversiones a ese nuevo escenario.

Como conclusión de la cumbre, Rutte sostuvo que la reunión de Ankara marca un punto de inflexión para la organización. Según afirmó, la OTAN sale reforzada tanto desde el punto de vista político como militar, con mayores recursos, una industria de defensa más preparada, un apoyo renovado a Ucrania y una estrategia común orientada a preservar la seguridad euroatlántica durante las próximas décadas.

En un contexto internacional caracterizado por la guerra en Europa, la inestabilidad en Oriente Medio y la competencia entre grandes potencias, el secretario general defendió que la Alianza ha demostrado en Ankara su capacidad para adaptarse al nuevo entorno estratégico y mantener la cohesión entre sus treinta y dos Estados miembros.

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