El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este miércoles desde Roma la actuación del PSOE tras la entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede socialista de la calle Ferraz y ha reiterado además su respaldo al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero pese a la presión política generada por el sumario judicial conocido esta semana. Sánchez realizó estas declaraciones durante una comparecencia en la embajada española ante la Santa Sede, tras su reunión con el papa León XIV en el Vaticano.

El jefe del Ejecutivo quiso rebajar la gravedad de la actuación de la Guardia Civil en la sede federal socialista y negó que se tratara de un “registro” policial. Según explicó, la presencia de los agentes respondió únicamente a un requerimiento de información ordenado por la Audiencia Nacional dentro de la investigación sobre la presunta trama vinculada a Leire Díez y varios exdirigentes socialistas. “Estamos hablando de un requerimiento y no de un registro”, insistió Sánchez, que recalcó además que el PSOE colaborará plenamente con la Justicia y entregará toda la documentación solicitada.
Durante su comparecencia, Sánchez afirmó que “hay muchos requerimientos de información de la Guardia Civil a diferentes instituciones y eso no es indicio de nada”, en un intento de desdramatizar la operación policial desarrollada en Ferraz. El presidente añadió que no pretende “minusvalorar la importancia de la investigación”, aunque defendió el comportamiento del partido y sostuvo que el PSOE actuará “con contundencia” si aparecen irregularidades acreditadas judicialmente.
El líder socialista también salió en defensa de la gerente del partido, Ana María Fuentes, imputada en la nueva derivada del caso. Sánchez aseguró que ha sido “una mujer que ha llevado las cuentas del PSOE de manera escrupulosa” y reiteró que la organización mantendrá una posición de colaboración con jueces y fiscales. La investigación abierta por el juez Santiago Pedraz afecta además a figuras como Santos Cerdán, Gaspar Zarrías, Leire Díez y el empresario Javier Pérez Dolset, dentro de unas diligencias relacionadas con presuntos delitos de organización criminal, revelación de secretos, tráfico de influencias y cohecho.
En paralelo, Sánchez dedicó buena parte de su comparecencia a responder sobre el sumario judicial que implica a Zapatero en el denominado caso Plus Ultra. El presidente aseguró haber estudiado el contenido del sumario y defendió que no existen razones para retirarle su apoyo político y personal. “No hay motivos para cambiar de posición”, señaló desde Roma, apelando además al respeto a la presunción de inocencia.
Las declaraciones llegan después de que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama situara en el sumario a Zapatero como supuesto “líder” de una trama de tráfico de influencias relacionada con el rescate público de la aerolínea Plus Ultra. La publicación de esas actuaciones judiciales ha provocado una enorme sacudida política y ha intensificado las peticiones de dimisión y adelanto electoral por parte del PP y Vox.
Pese a ello, Sánchez descartó tajantemente convocar elecciones anticipadas. El presidente aseguró que no puede llamar a las urnas “por interés partidista” y defendió la estabilidad institucional como elemento clave para mantener la evolución económica del país. “Lo tengo que hacer por el interés de los ciudadanos”, afirmó durante la comparecencia en Roma.
Las palabras del presidente no frenaron las críticas de la oposición. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificó la situación de “agónica” y reclamó elecciones inmediatas, mientras Vox llegó a pedir responsabilidades penales contra Sánchez y Zapatero. También algunos socios parlamentarios del Gobierno, como ERC, advirtieron de que exigirían elecciones si se demostrara una financiación irregular del PSOE.



