Donald Trump sorprendió esta madrugada con un cambio de tono hacia España tras la dura ofensiva verbal lanzada apenas unas horas antes durante la cumbre de la OTAN en Ankara. A bordo del Air Force One, en el vuelo de regreso a Washington, el presidente estadounidense aseguró que España «se redimió por completo» después de acceder, según afirmó, a una «importante solicitud de pago» en el marco de la Alianza Atlántica, un extremo sobre el que no ofreció más detalles.
«Debo decir que tuve problemas con España, y aún los tengo, pero hoy España se redimió por completo. España fue muy generosa hoy… accedieron a una solicitud de pago importante, y si no lo hubieran hecho, ni siquiera les habríamos hablado«, declaró Trump. El mandatario elogió el gesto del Gobierno español y lo presentó como una muestra de compromiso con la OTAN, después de haber protagonizado una de las jornadas de mayor tensión diplomática entre Washington y Madrid en los últimos años.
Las palabras del presidente estadounidense contrastan con las pronunciadas horas antes en Ankara, cuando llegó a calificar a España de «causa perdida», «mal socio» de la OTAN e incluso amenazó con cortar las relaciones comerciales con el país por su desacuerdo con la política española en materia de gasto en defensa y por la falta de respaldo a la estrategia estadounidense frente a Irán. Aquellas declaraciones provocaron una rápida reacción del Gobierno español, que optó por restar dramatismo al enfrentamiento y defendió la solidez de las relaciones bilaterales y del marco comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea.
Durante sus nuevas declaraciones, Trump también destacó la «tremenda unidad» mostrada por los aliados durante la cumbre de la OTAN, pese a reconocer que había mantenido discrepancias con algunos países, entre ellos España. No obstante, evitó precisar cuál fue exactamente la «importante solicitud de pago» a la que hizo referencia, lo que ha generado interrogantes sobre si se trata de un compromiso relacionado con el aumento del gasto militar, con nuevas aportaciones a capacidades de la Alianza o con otra fórmula de contribución.
El giro del mandatario estadounidense se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asegurara que la conversación mantenida con Trump durante la cumbre había transcurrido «sin tirantez» y con «absoluta cordialidad», restando importancia a los ataques públicos del líder republicano. Sánchez explicó que ambos intercambiaron impresiones de manera amistosa e incluso conversaron sobre cuestiones ajenas a la política, como el Mundial de fútbol.
El cambio de discurso de Trump rebaja parcialmente la tensión diplomática abierta durante la cumbre, aunque mantiene la incertidumbre sobre las exigencias de Washington a sus aliados europeos y, en particular, sobre el futuro de las relaciones con España en el ámbito de la defensa y de la cooperación dentro de la OTAN.



