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sábado, septiembre 12, 2026

Trump tacha a Pedro Sánchez de “aliado terrible” y rompe con España

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este martes sus críticas contra España desde la Casa Blanca en una rueda de prensa conjunta con el canciller alemán Friedrich Merz, elevando la tensión entre ambos países aliados dentro de la OTAN. En un tono inusualmente duro, Trump calificó a España de “aliado terrible” y anunció su intención de cortar todas las negociaciones comerciales con Madrid si persiste la negativa del Gobierno español a permitir que las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) se utilicen para operaciones militares contra Irán.

La intervención de Trump se produjo en medio de la más grave escalada militar registrada en Oriente Medio en años, tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos iraníes. El presidente republicano justificó su postura señalando que la posición del Ejecutivo de Pedro Sánchez ha sido “inaceptable” y que su falta de apoyo operacional es una señal de deslealtad que, en su opinión, amenaza la cohesión de la alianza transatlántica. “España es un socio terrible. Cortaremos nuestro comercio con ella”, afirmó Trump ante la prensa, palabras que sacudieron los mercados y que anticipan posibles represalias económicas si no hay un cambio de rumbo.

El argumento central del mandatario estadounidense fue que Madrid, al negar la utilización de instalaciones clave como Rota y Morón para apoyar las operaciones de reabastecimiento y logística aérea, está dañando la seguridad colectiva y poniendo en riesgo los intereses estratégicos de Washington. Trump llegó incluso a decir que su administración “podría terminar con todo lo que tenga que ver con España” y que ha ordenado al Tesoro “cesar todas las relaciones” comerciales con España, aunque los detalles sobre cómo se materializaría esta orden quedaron difusos y sujetos a procedimientos del Congreso estadounidense.

La advertencia del presidente norteamericano se produce justo después de que España reiterase firmemente que las bases militares bajo soberanía española no serán empleadas en acciones ofensivas que no cuenten con un mandato de la ONU o amparo explícito del derecho internacional. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían recalcado en días previos que Rota y Morón no han prestado apoyo alguno a las operaciones en Irán y que solo podrían utilizarse dentro de los marcos legales vigentes, lo que deja claro un choque frontal de visiones entre ambos gobiernos.

La respuesta del Gobierno español ha sido cauta pero resuelta. Madrid ha defendido que su política se ajusta estrictamente a los acuerdos bilaterales con Washington, que estipulan que cualquier uso de las bases debe respetar los tratados y la Carta de las Naciones Unidas. En ese contexto, el Ejecutivo español ha señalado que la retirada reciente de al menos 15 aviones cisterna estadounidenses de las bases españolas —destinados al repostaje de aeronaves en misiones más amplias— responde precisamente a esta negativa de autorización para el uso operacional en la ofensiva contra Irán.

Fuentes gubernamentales en Madrid también han hecho hincapié en que España no rechaza a Estados Unidos como socio estratégico, sino que subraya la importancia del respeto a la legalidad internacional y a las competencias soberanas del Estado español. En contraste con la posición beligerante expresada por Trump, el ministro Albares ha defendido que España mantiene su compromiso con la estabilidad global y que la diplomacia debe prevalecer sobre la confrontación militar.

En Europa, la postura de Trump ha generado inquietud entre aliados. Países como Francia y Alemania, que han mostrado apoyo parcial a la operación en Irán bajo marcos defensivos y multilateralismo, han intentado mediar para evitar una fractura más profunda entre Estados Unidos y sus socios en la OTAN.

La jornada de hoy deja un frente diplomático abierto entre Washington y Madrid, en medio de una de las crisis internacionales más delicadas de los últimos años. Las advertencias de Donald Trump sobre el comercio y la acusación de que España es un “aliado terrible” han puesto sobre la mesa el riesgo de un deterioro de las relaciones bilaterales que trascienden lo militar y se adentran en lo económico y lo geopolítico. En el horizonte, tanto gobiernos como empresas deberán evaluar las posibles repercusiones de esta ruptura retórica, mientras se mantiene la esperanza, al menos en círculos diplomáticos europeos, de que el diálogo y la negociación sigan siendo herramientas para evitar un choque irreparable.

 

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