España ha marcado este lunes una posición firme frente a la escalada entre Estados Unidos e Irán al negar cualquier autorización para que Washington utilice las bases militares de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) en operaciones contra territorio iraní. El Gobierno de Pedro Sánchez insiste en que estas instalaciones, aunque de uso conjunto, están bajo soberanía española y solo pueden emplearse dentro del marco del derecho internacional y de los acuerdos bilaterales vigentes.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue tajante al asegurar que dichas bases “no están prestando ningún tipo de asistencia” ni lo harán para la ofensiva estadounidense. Subrayó que el Ejecutivo rechaza la violencia y que cualquier eventual utilización de estas infraestructuras tendría exclusivamente fines humanitarios o amparados por la legalidad internacional. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reforzó esta línea al afirmar que España apuesta por la desescalada diplomática y considera la operación contra Irán una acción unilateral fuera de un marco colectivo.
La decisión española ha tenido consecuencias operativas inmediatas. Según datos de seguimiento aéreo, varios aviones cisterna estadounidenses abandonaron las bases andaluzas tras la negativa de Madrid, reubicándose en otros puntos de Europa. Este movimiento refleja la tensión creciente entre aliados y sitúa a España en una posición diferenciada respecto a otros países europeos que sí han mostrado mayor respaldo a Washington.
En paralelo, el embajador de Irán en España, Reza Zabib, compareció este lunes en rueda de prensa en Madrid con un mensaje de advertencia. El diplomático afirmó que Teherán responderá a cualquier agresión y que cualquier instalación utilizada para atacar a su país podría convertirse en “objetivo legítimo”. No obstante, matizó que una eventual acción iraní sería una reacción defensiva y expresó su deseo de que no sea necesario llegar a ese escenario.
Zabib vinculó sus declaraciones al actual contexto de tensión tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, insistiendo en que Irán actuará para “defender su nación y soberanía”. Al mismo tiempo, fuentes diplomáticas señalaron que el Gobierno español ha trasladado al embajador su rechazo a la escalada y su preocupación por la seguridad de los ciudadanos españoles en la región.
La jornada deja así un doble mensaje: por un lado, la voluntad de España de mantenerse al margen de acciones militares contra Irán sin cobertura internacional; por otro, la advertencia de Teherán de que vigila cualquier implicación de bases occidentales. En un escenario de creciente incertidumbre en Oriente Próximo, la posición española busca equilibrar el compromiso con sus aliados y la defensa del marco legal internacional, mientras el riesgo de nuevas tensiones diplomáticas permanece abierto.



