La Unión Europea atendió en los últimos días del mes de octubre un informe que pone de relieve la urgente necesidad de revisar el estado de la cuestión en materia de defensa. El informe encargado a Sauli Niinistö, expresidente de Finlandia, analiza cómo Europa puede mejorar su capacidad de defensa y preparación ante amenazas, especialmente a la luz de su proximidad a Rusia.
Niinistö, con experiencia en una región históricamente afectada por la influencia rusa, ofrece recomendaciones para fortalecer la resiliencia europea en seguridad y defensa. Este reporte, solicitado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se centra en estrategias de defensa integral que abarcan tanto el ámbito militar como el civil, inspiradas en el modelo de defensa nacional de Finlandia.
Algunas de las ideas que sobrevuelan en el informe son la oportunidad de retomar la obligatoriedad del servicio militar, la creación de una unidad de inteligencia común a toda la Unión o la recomendación a la población de que prevea tener en casa suministros que le permita abastecerse durante al menos tres días en caso de necesidad urgente e imprevista.
Von der Leyen solicitó este informe hace siete meses, con el objetivo de conocer cómo mejorar la preparación civil y de defensa de Europa. En una declaración, durante la presentación del informe, la presidenta de la Comisión Europea recordó que las vidas de los europeos se han visto trastornadas por una pandemia, la guerra ha regresado a Europa con la invasión rusa de Ucrania y los fenómenos meteorológicos extremos son la “nueva normalidad debido al cambio climático”.
En este sentido, juzga Von der Leyen que Europa se está dando cuenta de que las principales crisis de los últimos años “no son aisladas ni transitorias”, sino que, “más bien, reflejan fallas más profundas y cambios geopolíticos, climáticos y tecnológicos tectónicos”.
Unos cambios frente a los que “muchas veces simplemente hemos reaccionado”, dijo, pero que, a su juicio, “necesitamos cambiar nuestra forma de pensar”, pensar en una nueva preparación que aborde todo el espectro de amenazas y riesgos.
En este contexto, la dirigente comunitaria citó el cambio climático como uno de los problemas principales frente a los que hay que estar preparados. A continuación, advirtió sobre los “ataques híbridos” y sus formas diferentes, como son la desinformación, la “cínica” utilización de los migrantes como arma, los ciberataques o el sabotaje. “Un clic puede apagar las redes eléctricas y sumergir ciudades enteras en la oscuridad”.
Entre los riesgos económicos que enfrenta Europa destacarían las interrupciones en la cadena de suministro. “Nos hemos liberado de las cadenas de nuestra dependencia de los combustibles fósiles rusos”, valoró, pero advirtió que “ahora necesitamos reducir nuestras otras dependencias dañinas de otros elementos”.
Un cuarto ejemplo son los riesgos militares. En este contexto, Von der Layen afirma que la guerra desatada por Vladimir Putin contra Ucrania es la “mayor amenaza a nuestra seguridad”. Recuerda que solo en 2024 el gasto de defensa de Rusia está en proceso de superar las cantidades colectivas de todos los Estados miembros europeos combinados, razón por la que urgió a “redoblar nuestros esfuerzos, sabiendo que prepararnos para lo peor puede ayudar a evitar que suceda”.
El informe presentado debe permitir sentar las bases para prepararse ante las “amenazas importantes” desde “la capacidad de utilizar de manera concertada y coordinada todas las herramientas y recursos necesarios de las políticas públicas, movilizando a las autoridades en todos los niveles (nacional, local y de la UE) de acuerdo con sus diferentes roles”.
El trabajo del expresidente finlandés implica al sector privado, la sociedad civil y los ciudadanos, en una suerte de interacción entre las partes que será el núcleo de la estrategia de la Unión. Ese es, al menos, el plan deseado.



