Ángel Escribano, presidente de Indra Group, a la luz de las últimas informaciones sobre una eventual fusión entre Indra y Escribano, ha reafirmado este jueves su determinación de seguir trabajando en la “construcción de una Indra más fuerte y sólida”, con unos resultados, cartera y posición financiera que avalan el rumbo seguido y el total respaldo del consejo de administración y sus accionistas, según reza un comunicado.
Asimismo, subraya que continúa centrado en el desarrollo del plan estratégico de Indra, trabajando activamente en la identificación y construcción de alianzas industriales y tecnológicas que refuercen el crecimiento, la capacidad industrial y la creación de valor a largo plazo del grupo.
Indra Group, agrega, está inmersa en una “importante transformación” mientras cumple y asume, como empresa tractora de la industria nacional, el reto geopolítico actual, a nivel España y Europa; y esto, asegura, “requiere un liderazgo fuerte y una visión disruptiva”.
“Indra”, prosigue la nota, “tiene como meta común con todos sus accionistas contribuir a hacer más grande a Indra, como una compañía global de referencia en los sectores de Defensa, Aeroespacio y Tecnologías Digitales Avanzadas”.
Se apunta en el comunicado que hace unas semanas, Ángel Escribano ha cumplido un año como presidente de Indra, y en estos meses, se afirma, se ha avanzado “decididamente” en el cumplimiento de lo establecido en el plan estratégico “Leading the Future”, refrendado por la Junta General de Accionistas y el consejo de administración. Este es el compromiso de Indra Group: “construir capacidades industriales, fortalecer el ecosistema español y crear valor sostenible para los accionistas y para España”.
El comunicado se hace público en un momento en el que la cotización de Indra, una de las principales compañías tecnológicas y de defensa del Ibex 35, se encuentra en el centro de atención de los mercados tras registrar una serie de caídas significativas en las últimas sesiones bursátiles motivadas por la incertidumbre sobre la dirección de la empresa y riesgos legales.
En la jornada de este miércoles, sus acciones cayeron un 5,68 % hasta alrededor de 46,8 euros por título, acumulando varias sesiones consecutivas en territorio negativo y reduciendo la capitalización bursátil de la firma en torno a 300 millones de euros desde comienzos de año.
Esta corrección se produce después de que Indra, que fue uno de los valores más alcistas del Ibex en 2025 con revalorizaciones superiores al 180 %, tocara máximos en torno a 61,50 euros por acción a mediados de enero, niveles que marcan una depreciación acumulada de más del 20 % desde esos picos.
La volatilidad en el parqué también ha estado marcada por rumores sobre un posible relevo en la presidencia de la empresa, que han generado nerviosismo entre los inversores y un volumen de negociación elevado en los últimos días.
El contexto interno añade presión: la operación estratégica entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) ha suscitado tensiones con el Gobierno, que controla cerca del 28 % del capital a través de la SEPI, y críticas desde instancias del sector, lo que ha alimentado las especulaciones sobre cambios en la cúpula directiva.
Además, temas legales vinculados a recursos presentados por competidores como Santa Bárbara Sistemas han generado riesgos adicionales al poner en cuestión el apoyo estatal a programas de modernización militar en los que participa Indra.
Pese a este entorno de corto plazo complicado, Indra continúa reportando crecimientos sólidos en su cartera de pedidos y resultados operativos, con impulsos especialmente robustos en los negocios de defensa y gestión del tráfico aéreo, áreas que han sustentado buena parte de su reciente expansión bursátil.
La situación de Indra en el mercado de valores refleja un momento de contraste entre una trayectoria de crecimiento precedente y las dudas actuales sobre su gobernanza y su papel en contratos estratégicos, dos factores que están marcando el sentimiento inversor y la evolución de las acciones en un contexto bursátil que sigue siendo volátil para los valores tecnológicos y de defensa en Europa.



