Tras el apagón masivo el lunes 28 de abril que paralizó sistemas eléctricos y digitales en toda España, la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (Aproser) sigue insistiendo en considerar el dinero en efectivo como infraestructura crítica.
Durante este incidente, recuerda en una nota, millones de personas quedaron sin acceso a pagos digitales y bancarios, convirtiéndose el dinero físico en la única forma viable para adquirir bienes y servicios esenciales.
Este ha sido el tercer gran apagón reciente, recuerda, aunque con un impacto sin precedentes. En todos los casos, solo quienes tenían efectivo pudieron realizar transacciones. Aproser destaca que este tipo de sucesos «evidencia la fragilidad del ecosistema digital, subrayando la necesidad de una solución física robusta, independiente de la electricidad y de internet».
Aproser propone varias medidas urgentes, empezando por diseñar e implantar un sistema nacional de efectivo que asegure su distribución y disponibilidad continua; reforzar la red de cajeros automáticos, sobre todo en áreas rurales o con escasa presencia bancaria, y promover campañas de concienciación ciudadana sobre la necesidad del efectivo como medio “complementario” de pago, junto con otros sistemas electrónicos existentes, que intentan convertirse en sistemas “alternativos” y excluyentes, forzando sistemáticamente la desaparición de este medio de pago en soporte físico.
Asimismo, sigue recomendando a la población mantener una pequeña reserva de dinero en metálico, de disposición inmediata, como medida preventiva ante nuevas situaciones de este tipo, como las más recientes (Covid, Filomena, Dana…).
Según Aproser y la Plataforma Denaria, el dinero físico es esencial para la seguridad nacional y representa un derecho ciudadano que debe garantizarse en todo momento. Ambas Organizaciones insisten en que lo ocurrido debe marcar ya un punto de inflexión en la política monetaria, promoviendo el blindaje del efectivo como herramienta de resiliencia económica y social.
En España, las infraestructuras críticas son aquellas que resultan esenciales para el mantenimiento de funciones vitales de la sociedad, la salud, la seguridad y el bienestar económico y social.
Actualmente, se consideran infraestructuras críticas sectores como Energía (electricidad, gas, petróleo), Transporte (carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos), Agua (abastecimiento y saneamiento), Tecnologías de la información y las comunicaciones (internet, telecomunicaciones), Sector financiero (bancos, mercados de valores), Salud (hospitales, servicios de emergencia), Seguridad pública (policía, servicios de bomberos), Alimentación (producción, distribución y venta de alimentos) y Sector químico y nuclear, Gobierno (servicios esenciales del Estado).
A su juicio, el efectivo cumple funciones esenciales similares a las de otros servicios críticos, garantizando el acceso a bienes y servicios básicos incluso cuando fallan los sistemas digitales y energéticos. Su disponibilidad es «crucial» en situaciones de emergencia, como apagones, ciberataques o catástrofes naturales, donde los pagos electrónicos no son operativos.
Aproser remarca que el uso del efectivo respalda derechos fundamentales y está protegido legalmente, y que limitarlo pone en riesgo la libertad de elección (protegiendo a los sectores más vulnerables de la población), la privacidad financiera y la estabilidad del sistema económico,



