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miércoles, julio 29, 2026

Las otras guerras olvidadas del mundo (y III)

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Antonio Miguel Sánchez
Antonio Miguel Sánchez
Psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años

Si excluimos los conflictos más mediáticos, los que salen todos los días en las noticias, como son la guerra de Ucrania y la limpieza que hace Israel en Gaza contra Hamas, existen otros 40 o más focos de violencia armada en el mundo, que siguen activos. Naturalmente son, o bien conflictos locales, o se trata de guerras muy largas contra grupos terroristas, narcotraficantes, de tráfico de personas, etc.

Ambos conflictos mencionados conllevan crisis humanitarias muy significativas, pues más de 8 millones de personas han salido de Ucrania, y Gaza, con más de 2 millones de civiles prisioneros de Hamas y un ejército activo (Israel), invadiendo y atacando cada punto significativo de la franja, ha originado una lista inacabable de víctimas, muchas de ellas utilizadas como escudos humanos por los terroristas. Otras por daños colaterales inevitables a la acción militar.

En esta tercera y última entrega daremos nuevas reseñas de conflictos activos por el mundo, una lista significativa aunque no excluyente. A lo largo de estos tres artículos sucesivos, hemos ido desgranando qué está ocurriendo en nuestro pequeño planeta en 2025. La mayoría son situaciones enquistadas que vienen de muchos años atrás.

32. Conflicto en el Sáhara Occidental: Disputa territorial entre Marruecos y el Frente Polisario.

El conflicto en el Sáhara Occidental sigue siendo uno de los más prolongados y complejos en África. Desde 1975, cuando Marruecos ocupó el territorio tras la retirada de España, la disputa ha girado en torno a la autodeterminación del pueblo saharaui y la soberanía sobre esta región rica en recursos naturales.

La propuesta de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, presentada en abril de 2007, fue un intento de resolver el conflicto territorial ofreciendo al Sáhara Occidental un estatus de autonomía bajo la soberanía marroquí. Este plan fue respaldado por países como Estados Unidos y Francia, y se consideró una alternativa al Plan Baker, que proponía un referéndum de independencia para el Sáhara Occidental.

La propuesta incluía la creación de instituciones locales para gestionar asuntos internos, mientras que Marruecos mantendría el control sobre temas como la defensa y las relaciones exteriores. Sin embargo, el Frente Polisario y Argelia rechazaron esta iniciativa, insistiendo en la necesidad de un referéndum que incluyera la opción de independencia.

A pesar de los esfuerzos internacionales, las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario han sido limitadas, y el conflicto sigue sin resolverse.

Actualmente, Marruecos propone un plan de autonomía para el Sáhara Occidental, mientras que el Frente Polisario, respaldado por Argelia, insiste en un referéndum de autodeterminación. La comunidad internacional, incluida la ONU, considera el territorio como no autónomo y pendiente de descolonización. Sin embargo, las negociaciones entre las partes han sido limitadas y tensas, con acusaciones de violaciones de derechos humanos y falta de avances significativos.

Recientemente, Estados Unidos reiteró su apoyo al plan de autonomía marroquí de 2007 como la única solución viable, lo que ha generado críticas del Frente Polisario y de otros actores internacionales. Además, Argelia ha instado a la ONU a reiniciar negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario.

33. Conflictos en el Sahel: Incluyen Mali, Burkina Faso y Níger, con presencia de grupos extremistas.

El Sahel enfrenta una crisis de seguridad y estabilidad política marcada por la presencia de grupos extremistas y conflictos internos en países como Mali, Burkina Faso y Níger. Estos grupos, como el Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS, de Malí) y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) coalición de insurgentes de varios países de la zona, han intensificado sus ataques, causando miles de muertes y desplazamientos masivos.

En Mali, la insurgencia comenzó en 2012 y se ha fragmentado en múltiples grupos con intereses diversos, incluyendo el control de recursos como el oro y el tráfico de drogas. Burkina Faso, desde 2015, ha experimentado un aumento en la violencia yihadista, mientras que Níger enfrenta desafíos similares, agravados por su posición estratégica en la región1.

La situación se complica aún más por la inestabilidad política, con juntas militares gobernando estos países y buscando alianzas estratégicas, como la reciente colaboración con Rusia. A pesar de los esfuerzos internacionales, la violencia persiste, y la región sigue siendo un foco de terrorismo global.

34. Conflicto en Siria: Persisten tensiones en varias regiones, con actores internacionales involucrados.

El conflicto en Siria ha involucrado a múltiples actores internacionales, cada uno con intereses estratégicos que han complicado la resolución del conflicto:

  1. Rusia: Es uno de los principales aliados del régimen de Bashar al-Assad. Ha proporcionado apoyo militar significativo, incluyendo ataques aéreos y tropas en el terreno, para mantener al régimen en el poder y proteger sus intereses geopolíticos en la región. Claro perdedor en esta guerra. Su permanencia en el país no está clara y podría perder definitivamente sus bases en el país, de interés vital para la presencia de la gran potencia en el Mediterráneo.
  2. El conflicto en Siria ha dado un giro significativo con la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Los grupos insurgentes, liderados por Abu Mohammed al-Jolani, han emergido como la fuerza dominante tras una ofensiva relámpago que culminó en la toma de Damasco2. Al-Jolani, líder del grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), consolidó su control en la provincia de Idlib antes de lanzar esta ofensiva. Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto, ya que los insurgentes comprenden una amalgama de facciones, desde yihadistas hasta grupos respaldados por Turquía. Esto plantea desafíos para la estabilidad y gobernabilidad del país en esta nueva etapa
  1. Estados Unidos: Ha respaldado a las fuerzas kurdas en el noreste de Siria, principalmente en la lucha contra el Estado Islámico. No obstante, esta alianza ha generado tensiones con Turquía, que considera a las fuerzas kurdas una amenaza para su seguridad.
  2. Irán: Otro aliado clave del régimen sirio, Irán ha proporcionado apoyo militar y financiero, además de movilizar a milicias como Hezbollah para luchar junto al gobierno de Assad.
  3. Turquía: Apoya a grupos insurgentes en el noroeste de Siria, especialmente en Idlib, y ha llevado a cabo operaciones militares para establecer zonas de seguridad y contrarrestar la influencia kurda.
  4. Naciones Unidas y la comunidad internacional: Aunque han intentado mediar en el conflicto, los esfuerzos para alcanzar una solución política han sido limitados debido a los intereses divergentes de las potencias involucradas.

En cuanto al impacto en las comunidades locales, la situación es devastadora. Millones de sirios han sido desplazados, tanto internamente como hacia países vecinos.

Las condiciones en los campamentos de refugiados son extremadamente precarias, con acceso limitado a alimentos, agua y atención médica. Además, la destrucción de infraestructura ha dejado a gran parte de la población sin servicios básicos, como electricidad y educación.

35. Conflicto en Somalia: Enfrentamientos entre el gobierno y grupos extremistas como Al-Shabaab.

El conflicto en Somalia sigue siendo una de las crisis más prolongadas y complejas en el Cuerno de África. Los enfrentamientos entre el gobierno somalí y el grupo extremista Al-Shabaab continúan desestabilizando el país. Al-Shabaab, que busca imponer una interpretación estricta de la ley islámica, controla varias regiones rurales y lleva a cabo ataques frecuentes en áreas urbanas, incluidas Mogadiscio y otras ciudades clave.

La situación humanitaria es crítica, con millones de personas desplazadas y enfrentando inseguridad alimentaria. Además, la falta de un gobierno central fuerte desde la caída del régimen de Siad Barre en 1991 ha dificultado la reconstrucción del país y la provisión de servicios básicos.

36. Conflicto en Sudán: Enfrentamientos entre el ejército y grupos paramilitares.

El conflicto en Sudán, que comenzó en abril de 2023, enfrenta al ejército sudanés (SAF) y a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar. Este enfrentamiento surgió tras desacuerdos sobre la integración de las RSF en las fuerzas armadas, lo que descarriló el proceso de transición política iniciado tras la caída del régimen de Omar al-Bashir en 2019.

La situación ha provocado una grave crisis humanitaria, con más de 12 millones de desplazados y millones enfrentando inseguridad alimentaria. Las RSF han sido acusadas de cometer violaciones de derechos humanos, incluyendo violencia sexual y ataques contra civiles. Mientras tanto, el ejército ha recuperado el control de áreas clave, como Jartum, aunque las RSF mantienen presencia en regiones como Darfur.

A pesar de los intentos de mediación internacional, las negociaciones han fracasado repetidamente, y ambas partes parecen comprometidas con una solución militar.

37. Conflicto en Sudán del Sur: Enfrentamientos entre facciones rivales y crisis humanitaria.

El conflicto en Sudán del Sur sigue siendo una crisis prolongada y devastadora. Desde su independencia en 2011, el país ha enfrentado tensiones entre facciones rivales, principalmente entre el presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, y el ex vicepresidente Riek Machar, de la etnia nuer. Estas tensiones llevaron a una guerra civil en 2013, que dejó más de 400.000 muertos y millones de desplazados.

Aunque se firmó un Acuerdo de Paz Revitalizado en 2018, las disposiciones clave del pacto, como la unificación de las fuerzas armadas, no se han implementado completamente. En las últimas semanas, los enfrentamientos han resurgido en áreas como el estado de Alto Nilo, donde milicias locales y el ejército han protagonizado combates intensos. Esto ha agravado la crisis humanitaria, con millones enfrentando hambre severa y brotes de enfermedades como el cólera.

38. Conflicto en Tailandia: Insurgencia en el sur del país con grupos separatistas.

La insurgencia en el sur de Tailandia, que afecta principalmente a las provincias de Pattani, Yala y Narathiwat, sigue siendo un conflicto prolongado y complejo. Esta región, de mayoría musulmana y culturalmente distinta del resto del país predominantemente budista, ha sido escenario de violencia desde 2004. Los grupos separatistas buscan la independencia o una mayor autonomía, denunciando discriminación por parte del gobierno central.

En los últimos meses, la violencia ha aumentado, con ataques recientes que incluyen atentados con bombas y emboscadas. Por ejemplo, en marzo de 2025, se reportaron atentados en Sungai Kolok y Pattani, que dejaron al menos cinco muertos y varios heridos. Estos ataques reflejan la persistencia del conflicto, a pesar de los esfuerzos del gobierno tailandés por reforzar la seguridad en la región.

Las negociaciones entre el gobierno y los grupos insurgentes han sido intermitentes y no han logrado avances significativos. La situación sigue siendo tensa, con un impacto considerable en las comunidades locales, que enfrentan inseguridad y desplazamientos.

39. Conflicto en Tayikistán y Kirguistán: Disputas fronterizas que han escalado en enfrentamientos armados.

El conflicto entre Tayikistán y Kirguistán, dos países de Asia Central, ha sido una disputa prolongada y compleja, marcada por enfrentamientos armados en las regiones fronterizas. Las tensiones se originan en la delimitación de fronteras realizada durante la era soviética, que dejó enclaves y áreas disputadas, exacerbando las diferencias étnicas y territoriales.

En septiembre de 2022, los enfrentamientos alcanzaron un nivel crítico, con cientos de muertos y más de 100,000 desplazados. Aunque se han realizado esfuerzos diplomáticos, como la mediación de Rusia, Irán y Turquía, las tensiones persistieron hasta que, en febrero de 2025, ambos países firmaron un acuerdo para resolver la disputa fronteriza, delimitando más de 970 kilómetros de frontera. Este acuerdo marca un avance significativo, aunque las tensiones históricas y los desafíos internos de ambos países podrían influir en su implementación.

40. Conflicto en Turquía: Enfrentamientos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

El conflicto entre Turquía y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) sigue siendo una de las disputas más prolongadas y sangrientas de la región. Desde su inicio en 1984, el PKK ha llevado a cabo una insurgencia armada buscando la autonomía kurda, lo que ha resultado en más de 40,000 muertes. Turquía considera al PKK una organización terrorista, al igual que varios países occidentales.

Por BijiKurdistan – https://www.flickr.com/photos/112043717@N08/20491511371, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42332930

En 2025, el líder encarcelado del PKK, Abdullah Öcalan, hizo un llamamiento histórico para que el grupo depusiera las armas y se disolviera, abriendo la puerta a un posible proceso de paz. En respuesta, el PKK declaró un alto el fuego y expresó su disposición a iniciar negociaciones, aunque con condiciones, como la excarcelación de Öcalan. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha instado al grupo a actuar rápidamente, advirtiendo que la paciencia del gobierno no es ilimitada.

A pesar de estos avances, el conflicto sigue siendo complejo, con tensiones persistentes y desafíos significativos para alcanzar una paz duradera.

41. Conflicto en Uganda: Violencia relacionada con el Ejército de Resistencia del Señor (LRA).

El conflicto en Uganda relacionado con el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) ha dejado una marca profunda en la región. Este grupo, liderado por Joseph Kony, surgió en los años 80 con el objetivo de establecer un régimen teocrático basado en los Diez Mandamientos. Sin embargo, sus acciones han sido brutalmente violentas, incluyendo asesinatos, secuestros masivos y el reclutamiento forzado de niños como soldados.

Aunque el LRA ha perdido gran parte de su fuerza en los últimos años, sigue siendo una amenaza en áreas como Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo. Joseph Kony sigue prófugo, y el grupo opera de manera fragmentada, dificultando los esfuerzos para erradicarlo completamente.

La comunidad internacional, incluida la Corte Penal Internacional (CPI), ha intentado llevar a los líderes del LRA ante la justicia. En 2021, Dominic Ongwen, un excomandante del LRA, fue condenado por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, marcando un hito en la lucha contra la impunidad.

42. Conflicto en Venezuela: Crisis política y social con episodios de violencia.

La crisis en Venezuela sigue siendo una combinación de tensiones políticas, sociales y económicas que han llevado a episodios de violencia y represión. El gobierno de Nicolás Maduro ha intensificado sus esfuerzos para mantener el poder tras perder las elecciones el año pasado, utilizando métodos como detenciones arbitrarias, torturas y abusos sexuales contra opositores políticos. Además, más de 7.7 millones de venezolanos han huido del país debido a la falta de acceso a servicios básicos y la inseguridad generalizada.

En el ámbito político, las elecciones presidenciales de 2024 fueron marcadas por denuncias de irregularidades, y represión contra la oposición. La oposición demostró sobrada y documentadamente que Maduro había perdido las elecciones, y aunque se han reanudado negociaciones entre el gobierno y la oposición, la falta de transparencia y garantías electorales sigue siendo un obstáculo significativo. La oposición no cejará hasta ver a Maduro fuera del poder, no prestándose, por ahora, a posteriores comicios.

La situación económica también es crítica, con una inflación descontrolada y una crisis humanitaria que afecta a millones de personas. A pesar de los esfuerzos internacionales, la estabilidad y la recuperación parecen lejanas

43. Conflicto en Yemen: Persisten enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los hutíes, con una grave crisis humanitaria. Una crisis prolongada con múltiples actores involucrados.

El conflicto en Yemen sigue siendo una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Desde 2015, el país ha estado sumido en una guerra civil entre las fuerzas gubernamentales, respaldadas por una coalición liderada por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes, apoyados por Irán. Este conflicto ha devastado la infraestructura del país y ha dejado a millones de personas en condiciones extremas.

En la actualidad, los enfrentamientos persisten, especialmente en las regiones del norte, como Saada y Marib. Los hutíes mantienen el control de la capital, Saná, mientras que las fuerzas gubernamentales luchan por recuperar territorios estratégicos. Además, los ataques aéreos y los bombardeos han causado un alto número de víctimas civiles, lo que ha generado críticas internacionales. En la actualidad, USA y diversos países de UE y OTAN patrullan el Golfo Pérsico para proteger el tráfico petrolero y de mercancías, atacando duramente a los grupos hutíes.

La crisis humanitaria es alarmante: más del 80% de la población depende de ayuda humanitaria, y millones enfrentan inseguridad alimentaria severa. La falta de acceso a servicios básicos, como agua potable y atención médica, ha exacerbado la situación, y los brotes de enfermedades como el cólera son frecuentes.

A nivel internacional, las tensiones entre las potencias involucradas, como Arabia Saudita e Irán, complican los esfuerzos para alcanzar una solución pacífica. Aunque se han intentado negociaciones mediadas por la ONU, los avances han sido limitados.

Conclusión.

Los conflictos armados más famosos del mundo mantienen la tensión informativa alrededor del globo, casos de Ucrania e Israel versus Irán y sus aliados de la zona. El resto de conflictos se dirimen en zonas de menor valor informativo, por varias causas. Entre las más importantes, el interés que las superpotencias tengan en la zona, por cuestiones geoestratégicas o de suministros de materias primas valiosas.

En consecuencia, en un mundo de casi 8.500 millones de habitantes, la vida tiene poco valor allá donde las cámaras de los informativos no llegan. Por otra parte, muchos de ellos son considerados asuntos internos de los países que los sufren y no permiten que potencias de la zona, o las otras más poderosas, intervengan.

Para muchos de estos conflictos no existen soluciones mágicas ni próximas, por lo que el tiempo se encargará de liquidarlos, en uno y otro sentido. Otros, indudablemente, están en el punto de mira de las superpotencias, por lo que, antes o después, tendrán un final. Desconocemos si a gusto de todos.

Antonio Miguel Sánchez, psicólogo licenciado por la UNED, políglota y observador políticamente incorrecto durante los últimos 50 años

Antonio M.S.

 

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