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martes, julio 28, 2026

EE.UU. fulmina a los trans de un ejército que está “para ganar guerras”, mientras que España los protege

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

El presidente Donald Trump acaba de firmar una controvertida orden ejecutiva que prohíbe a las personas transgénero servir en el ejército de Estados Unidos, argumentando que la «ideología radical de género» afecta negativamente a las Fuerzas Armadas. Se trata de una circunstancia que, por el contrario, España ampara por medio de la Ley de Igualdad, de 2007, y la Ley de Transexualidad, de 2017, entre otras normativas.

La orden del nuevo ejecutivo estadounidense especifica que aquellos que requieren tratamientos médicos significativos, incluidos los transgénero, no cumplen los estándares necesarios para el servicio militar. Esta medida ha generado críticas y la intención de organizaciones defensoras de los derechos civiles de presentar demandas, alegando violaciones al principio constitucional de igualdad.

En respuesta, seis militares han presentado una demanda impugnando la orden ejecutiva, argumentando que es discriminatoria y carece de justificación válida. La situación legal y política está en desarrollo, y se anticipan desafíos judiciales que podrían influir en el futuro de los militares transgénero en Estados Unidos.

Contrasta esta nueva realidad con la española, en cuyas fuerzas armadas sí hay espacio para las personas transexuales, cuya integración ha sido un proceso progresivo. Las citadas normativas garantizan en España que la identidad de género no sea un criterio de discriminación en el acceso o la permanencia en las Fuerzas Armadas.

Para el caso español, la normativa clave es la Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que prohíbe cualquier discriminación por razón de sexo en el acceso y promoción dentro de las Fuerzas Armadas, además de fomentar la presencia femenina en su seno.

A ello se suma el Real Decreto 168/2009 sobre Acceso y Formación en las Fuerzas Armadas, que establece criterios de selección iguales para hombres y mujeres en todas las categorías, regulando las pruebas físicas diferenciadas por sexo y edad, pero con los mismos criterios de exigencia operativa. Está también el Reglamento General de Ingreso en las Fuerzas Armadas, donde no existen cupos de género, salvo en casos de fomento de la igualdad cuando hay infrarrepresentación.

A efectos prácticos, hombres y mujeres pueden optar a todos los cuerpos y escalas del ejército, si bien las pruebas físicas pueden estar adaptadas según el sexo y la edad. Por ejemplo, se han adaptado regulaciones para la conciliación y la maternidad.

En paralelo, desde 2009, el Ministerio de Defensa permite a militares transexuales modificar su identidad en los registros internos tras completar el proceso legal de cambio de género. No existen restricciones explícitas para las personas trans en el Ejército y se aplican los mismos requisitos médicos y físicos que al resto de militares.

Se han documentado varios casos de militares transexuales en activo en España. Por ejemplo, en 2018, se conoció el caso de un soldado trans que logró cambiar su identidad dentro del Ejército sin ser excluido del servicio.

En cualquier caso, aunque hay militares trans en España, aún existe cierto desconocimiento o falta de protocolos específicos en algunas unidades, empezando por el acceso a tratamientos hormonales y revisiones médicas, donde la sanidad militar ha tenido que adaptar sus servicios para atender a militares en transición.

En España, la contratación en el ejército se regula bajo los principios de igualdad de oportunidades, sin discriminación por razón de sexo. Sin embargo, existen condiciones específicas en algunos puestos debido a requerimientos físicos o de operatividad.

La ‘guerra’ de Trump contra la ideología de género

En un memorando enviado hace pocos días a los líderes de todo el ejército de Estados Unidos, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció la creación de un grupo de trabajo para supervisar el fortalecimiento de un ejército basado enteramente en el mérito.

«El Departamento de Defensa tiene la obligación ante el público estadounidense de garantizar que sus hijos e hijas presten servicios bajo el mejor liderazgo que podamos ofrecerles», dijo Hegseth. «Hacerlo es un imperativo de seguridad nacional. Un principio fundamental del Departamento de Defensa debe ser siempre que las personas más calificadas ocupen puestos de responsabilidad de acuerdo con políticas basadas en el mérito y sin distinción de color».

El Grupo de Trabajo «Restaurando la Fuerza de Combate de Estados Unidos«, dijo el secretario, será establecido por el subsecretario de defensa para el personal y la preparación y está encargado de supervisar los esfuerzos del departamento para eliminar organizaciones, oficinas y políticas que perpetran factores no meritorios como el sexo, la raza o la etnicidad en detrimento de factores como la letalidad, la meritocracia, la responsabilidad, los estándares o la preparación.

«Para garantizar que el Departamento de Defensa se centre en su misión principal de proporcionar las fuerzas militares necesarias para disuadir la guerra y garantizar la seguridad de nuestra nación, el departamento garantizará que todas las decisiones relacionadas con la contratación, promoción y selección de personal para las asignaciones se basen en el mérito, las necesidades del departamento y, por último, los deseos del individuo», dijo Hegseth en el memorando.

Como parte de su misión, el grupo de trabajo supervisará el cierre de las oficinas de Diversidad, Equidad e Inclusión en todo el departamento y los servicios militares, junto con el cese de las acciones iniciadas por aquellas oficinas que promuevan, entre otras cosas, ideologías relacionadas con el racismo sistémico o la fluidez de género.

El secretario ha fijado el 1 de marzo como fecha límite para un informe inicial del grupo de trabajo sobre sus actividades y el 1 de junio como fecha límite para un informe final.

Como parte del memorándum, Hegseth explicó claramente una serie de ideas que el Departamento de Defensa mantendrá en el futuro y que el grupo de trabajo ayudará en parte a lograr. Entre ellas se encuentra la de que el Departamento de Defensa ya no tendrá en cuenta el sexo, la raza o la etnia de una persona al considerarla para un ascenso, un puesto de mando o un cargo especial. Al mismo tiempo, el departamento eliminará los objetivos basados ​​en el sexo, la raza o la etnia para la composición organizacional, la admisión académica y los campos profesionales.

En lo que respecta al entrenamiento de la fuerza, incluso dentro de las academias de servicio militar, el secretario dijo que el departamento ya no brindaría instrucción sobre conceptos como la Teoría Crítica de la Raza, la Diversidad, la Equidad y la Inclusión, o la ideología de género. Finalmente, los consejos asesores, consejos y grupos de trabajo relacionados con la ideología de género, la DEI y la CRT se disolverán.

«La misión del Departamento de Defensa es ganar las guerras de la nación«, dijo Hegseth. «Para lograrlo, debemos contar con una fuerza de combate letal que recompense la iniciativa individual, la excelencia y el trabajo duro basado en el mérito».

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