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sábado, septiembre 12, 2026

El Banco de España ve el ‘plan de rearme’ español motor del crecimiento del PIB en los próximos años

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La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez Ramos, sostiene que la pandemia, las tensiones geopolíticas, como el enfrentamiento entre China y Estados Unidos o el Brexit, y los conflictos energéticos han impulsado una relocalización parcial de la producción hacia economías más seguras, lo que beneficia industrias tecnológicamente intensas en España. En este contexto, subrayó que el reciente Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, lanzado en abril, moviliza más de 10.000 millones de euros hasta 2026, y debe ser considerado como un motor del crecimiento del PIB nacional en los próximos años.

Hizo esta observación durante su participación hace unos días en los Cursos de Verano 2025 de la Universidad Complutense de Madrid, celebrados en San Lorenzo de El Escorial, donde impartió el curso titulado ‘Tendencias geopolíticas (VI). Geopolítica del español. Repensando la Hispanidad‘, que incluyó un bloque específico sobre ‘Tendencias geoeconómicas‘.

Soledad Núñez, economista con amplia trayectoria en el Banco de España y en cargos públicos desde la década de 1980, llegó a este foro con la intención de explorar cómo las grandes corrientes geoeconómicas, desde tensiones comerciales hasta la reorganización de cadenas de suministro, están rescribiendo el posicionamiento español en el mundo.

Durante su intervención, Núñez desgranó varios ejes clave, como son la redefinición de cadenas globales de valor y la competitividad e innovación española, al tiempo que destacó la necesidad de que España mantenga un tejido industrial capaz de sumarse a estas cadenas de valor renovadas, apuntando a sectores de alta tecnología como la automoción eléctrica, TIC y energías renovables.

Subrayó el papel de España dentro de la Unión Europea, tanto por su dimensión de mercado como por su integración en los fondos Next Generation EU, recomendando potenciar su capacidad regulatoria y diplomática dentro de Bruselas en materia económica. De igual modo, hizo hincapié en la relevancia de asegurar el abastecimiento de materias primas críticas, como son el litio, cobre y tierras raras en general, necesarias para tecnologías verdes, sostenibilidad y digitalización, y expuso cómo la inflación global, las subidas de tipos por parte del BCE y el endeudamiento público condicionan la vuelta a la normalidad económica y plantean retos para el crecimiento y la deuda española.

Lo distintivo de esta ponencia fue su enfoque pluridimensional: no solo habló de indicadores macroeconómicos, sino que contextualizó España en términos de seguridad económica, sostenibilidad, innovación y dependencia geográfica. Su visión integradora enlaza los retos internos, esto es, la productividad, digitalización y transición ecológica, con las estrategias globales definidas por tensiones geoeconómicas.

Inversión en defensa

Durante su intervención en el curso, Soledad Núñez dedicó un apartado específico al gasto militar y su impacto geoeconómico. Este plan se convierte por primera vez en parte de los supuestos técnicos del Banco de España, que prevé que el incremento del gasto en defensa e infraestructuras elevará la inversión en la Unión Económica y Monetaria en un 0,7 % del PIB entre 2025 y 2027, especialmente gracias a iniciativas promovidas por Alemania.

Núñez explicó que el impacto económico más relevante del gasto de defensa se dará si se canaliza hacia sectores de alta intensividad industrial, I +D+i y bienes de equipo, en lugar de sueldos o importaciones. En concreto, destacó la manufactura de productos metálicos, maquinaria, aeronaves y buques como los principales beneficiarios de este estímulo.

No obstante, advirtió sobre un posible riesgo de inflación industrial, ya que un aumento inesperado en adjudicaciones podría concentrarse en bienes de equipo, empujando al alza los precios en industrias clave como la maquinaria y el transporte. El informe incluye estimaciones de multiplicadores fiscales: cada euro adicional en defensa podría generar entre 0,3 y 0,9  euros de PIB, según se invierta más en I +D+i y se minimice la dependencia de importaciones. Además, Núñez señaló que financiar este gasto a través de endeudamiento público es preferible, desde la perspectiva expansiva, a hacerlo vía impuestos, que podrían frenarlo.

Finalmente, Núñez enmarcó el incremento del gasto en defensa dentro de una estrategia europea de respuesta a tensiones geopolíticas (Ucrania, Oriente Medio), con el objetivo de reforzar la autonomía industrial y reducir dependencias externas. En este contexto, el plan español complementa iniciativas similares en Alemania y el resto de la UE, como un instrumento estratégico y económico.

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