Europol ha emitido este mes una notificación de inteligencia sobre el reclutamiento de menores por parte de redes delictivas en toda Europa. La notificación, elaborada a partir de información aportada a Europol por las autoridades policiales, expone cómo las organizaciones delictivas se dirigen a los jóvenes a través de las redes sociales y la mensajería cifrada para reclutarlos para que cometan actos graves de delincuencia organizada.
Los datos recopilados de investigaciones recientes muestran que en casi todos los mercados criminales hay menores involucrados. Si bien el reclutamiento de menores para cometer delitos graves organizados y terrorismo no es algo nuevo, en los últimos años se ha convertido en una táctica deliberada de las redes delictivas para evadir la detección, el arresto o el procesamiento.
La práctica se ha extendido a varios países y los métodos de reclutamiento han cambiado, y cada vez más se encarga a los menores de realizar actividades violentas, como la extorsión y el asesinato.
La notificación de Europol advierte de que las redes delictivas se aprovechan ahora de los menores mediante mensajes codificados, jerga e incluso tácticas de «gamificación» para presentar las tareas delictivas como desafíos o juegos. Estas técnicas están diseñadas para atraer a los jóvenes a la actividad delictiva, a menudo haciéndola parecer económicamente atractiva o socialmente gratificante.
Los delincuentes abusan de las plataformas de redes sociales con funciones de mensajería cifrada para poder operar con una visibilidad mínima, lo que permite interacciones que no dejan rastro digital y, por lo tanto, reducen el riesgo de detección.
La participación de menores en actividades delictivas es una preocupación global que varía según la región. En México, se ha identificado un aumento en los delitos cometidos por y contra menores, con casos de homicidios y feminicidios entre adolescentes.
Factores como la violencia armada, el consumo de sustancias y la desintegración familiar influyen significativamente. Muchas veces, los menores son víctimas de reclutamiento forzoso por parte de organizaciones criminales en contextos de violencia estructural
En África y Asia, el uso de menores en conflictos armados y actividades como tráfico de drogas y explotación laboral o sexual es un problema persistente. En algunos casos, los niños son instrumentalizados en actividades ilegales debido a su vulnerabilidad y la falta de acceso a educación y protección efectiva.
Según la ONU y otras instituciones, los menores en entornos de violencia suelen estar expuestos a sistemas de justicia poco efectivos, consumo de drogas, violencia intrafamiliar y exclusión educativa o social. Estos factores aumentan el riesgo de caer en actividades delictivas.
Frente a ello, diversas organizaciones, como UNICEF y la Red por los Derechos de la Infancia, promueven la prevención mediante educación inclusiva, apoyo psicológico y estrategias de paz en comunidades afectadas por la violencia.



