En un contexto global marcado por la incertidumbre y la necesidad de fortalecer la seguridad nacional y europea, el reclutamiento militar se ha convertido en un tema crucial para las fuerzas armadas de distintos países. En este sentido, Pedro García, director general de Reclutamiento y Enseñanza Militar del Ministerio de Defensa (DIGEREM), habla de la oportunidad que representa para España “la capacidad de poder evolucionar hacia unos volúmenes superiores que nos puedan poner en la situación correcta para posibles enfrentamientos”.
Así se expresó en el marco de la Jornada Informativa Círculo Ave Fénix, que acogió hace unos días el Cuartel General de la Armada, bajo el título ‘Transición de la carrera militar al ámbito empresarial’, que contó con la intervención de expertos militares y civiles para tratar sobre este proceso.
En el turno de preguntas, García fue interpelado por Delta13News por el anuncio, mayoritariamente consensuado, de la Unión de Europea de actualizar su inversión en la seguridad y defensa comunitaria, contexto en el que algunos países ya están planteando la posibilidad de rehabilitar el reclutamiento, la antigua ‘mili’ en España, con el fin de garantizar un mínimo de efectivos.

Sin entrar a valorar si en España sería o no conveniente, y viable, recuperar la idea del servicio militar obligatorio, García explicó que, a diferencia de otros países europeos que, señaló, enfrentan “serias dificultades” para cubrir sus plazas militares, España ha logrado mantener una tendencia estable en el número de solicitudes para ingresar a las fuerzas armadas. «En los últimos años sí es cierto que en los países de nuestro entorno ha habido una dificultad en el reclutamiento. No ha sido así en el caso de España», afirmó García.
El director general destacó que, aunque la oferta de plazas ha aumentado, el número de solicitudes se ha mantenido constante, lo que demuestra el interés de los jóvenes en formar parte del ejército. «Nuestra ratio de solicitudes más o menos se va manteniendo, lo que nos demuestra que hay un interés en España por ingresar y formar parte de las fuerzas armadas«.
Sin embargo, García reconoció que existen desafíos importantes para garantizar un reclutamiento de calidad. Entre estos retos se encuentra el cambio generacional y la evolución de las prioridades de los jóvenes actuales. «Nos enfrentamos a una sociedad que no es la sociedad de nuestra época. Ahora mismo la generación Z está preocupada por otra serie de cosas, como la conciliación personal y familiar», explica.
Además, el teletrabajo y las condiciones laborales flexibles que demandan los jóvenes representan un obstáculo en una profesión que requiere presencialidad y un alto nivel de compromiso. «En las empresas, muchos de ustedes lo han visto, la preocupación que tienen las personas que quieren ingresar por el mismo teletrabajo. Es decir, hay una serie de condiciones socioeconómicas que afectan claramente y con las que tenemos que lidiar».
A pesar de estos desafíos, García subrayó que la calidad del personal que ingresa en las fuerzas armadas españolas es excepcional. «Nosotros ahora mismo podemos decir con orgullo que la calidad del personal que entra en las fuerzas armadas es muy alta», señaló.
Esto se refleja en las notas de ingreso de los oficiales, que se encuentran entre las más altas tras la prueba de acceso a la universidad. «Las mejores notas, en el caso de la escala de oficiales, son las de nuestros oficiales», enfatiza García. Asimismo, los cadetes deben completar una formación académica y militar sumamente exigente, acumulando más de 350 créditos en sus estudios universitarios y militares.
Este rigor formativo también se observa en el personal de tropa, donde la mayoría de los aspirantes ya poseen el bachillerato o una formación profesional. «Todos llegan con unas competencias muy altas que les hacen muy fácil el poder adquirir las competencias militares que van a desarrollar», señaló García, añadiendo que muchos de ellos muestran un gran interés en promocionar dentro de la institución.
Frente a la incertidumbre, medidas imaginativas
La incertidumbre geopolítica actual y la necesidad de reforzar las capacidades defensivas hacen que el reclutamiento militar sea una cuestión prioritaria en Europa. «De todos es conocida la dinámica que ahora mismo hay en OTAN y en la Unión Europea sobre la situación geopolítica actual y de la necesidad de que se potencie la seguridad dentro de todos los países», explicó García.
Este escenario ha llevado a algunos países europeos a considerar la reintroducción del servicio militar obligatorio, ante la imposibilidad de alcanzar los niveles de personal necesarios por medio del reclutamiento voluntario. «Es una realidad que el ejército inglés, las fuerzas armadas inglesas no cubren el personal. Se marcan una serie de objetivos y no los cubren. Y lo mismo ocurre en Francia, en Alemania u otros países», apunta García.
Ante esta situación, España también deberá adoptar nuevas estrategias para garantizar el reclutamiento adecuado de personal militar. «Nuevas ideas más imaginativas y concretas se van a tener que ir desarrollando porque eso está ocurriendo», concluye García. En este sentido, opina que hay que “tener la capacidad de poder evolucionar hacia unos volúmenes superiores que nos puedan poner en la situación correcta para posibles enfrentamientos”.
En definitiva, aunque España mantiene una tendencia positiva en el reclutamiento militar, los cambios generacionales y las nuevas realidades socioeconómicas plantean desafíos importantes. El reto ahora es adaptar las estrategias de captación para garantizar un ejército preparado y con el personal necesario para afrontar los retos del futuro.



