Alfombra roja, alarde de seguridad aérea en honor al presidente ruso, apretones efusivos de manos, a veces a doble mano. Miradas furtivas entre ambos, casi coquetas, nunca con doble intención. Atenta, más de media Europa asada por las altas temperaturas mientras que el águila y el oso desembarcaban de sus respectivos aviones presidenciales con unos 18 grados de temperatura de máxima.
Como de máxima era la expectación ante este encuentro que vivía Europa, y en especial Ucrania, entre la noche y la pasada madrugada. No pocos se acostarían esperando despertar con un titular de prensa del tipo ‘Trump y Putin acuerdan un alto el fuego para Ucrania’. Como diría José Mota con su socarrón humor: ¡Hoy, no ¿mañana?! Porque, ¿y si es mañana?, como volvería a decir Mota: ¿Y si sí?
Lo cierto y verdad es que este viernes 15 de agosto de 2025, los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se reunieron en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska, en el primer encuentro en territorio estadounidense entre mandatarios de EE.UU. y Rusia desde 2007, y la primera visita de Putin a EE.UU. desde 2015. Tras un saludo ceremonial con alfombra roja y cortejo militar, ambos líderes posaron ante los medios con gestos de cordialidad, sonrisas y cierta familiaridad aparente.

A pesar de que Trump declaró haber hecho “gran progreso”, incluso calificó el encuentro como un “10 de 10”, no se alcanzó ningún tipo de acuerdo formal: no hubo alto el fuego, ni calendario, ni compromisos diplomáticos tangibles. El espíritu era positivo, pero los términos del conflicto permanecen sin resolverse.
Putin respondió con astucia política: respaldó la afirmación de Trump de que la guerra no habría ocurrido si Trump hubiera sido presidente en 2022. Aunque no ofreció concesiones, su presencia y recibimiento fueron presentados en Rusia como un restablecimiento de legitimidad y una victoria diplomática.
En esta ocasión, los líderes evitaron errores como los de Helsinki 2018. Así, hicieron una breve aparición ante la prensa sin aceptar preguntas, evitando así cualquier desencuentro mediático.
Actitud de Trump ante la próxima etapa
Trump señaló que ahora corresponde al presidente de Ucrania, Vlodimir Zelenski avanzar hacia un cese del fuego y que posiblemente ambos líderes, junto con potencias europeas, coordinarán una próxima reunión. Él mismo manifestó su disposición a participar. Sin embargo, las condiciones para ello siguen difusas.

El ambiente diplomático no se tradujo en confianza por parte de funcionarios internacionales y ucranianos: el encuentro fue visto como propaganda para Putin, mientras que pocos creyeron que se acercara la paz. Algunos señalaban que solo servía para ganar tiempo y reforzar la posición rusa en el terreno.
Las principales escollos siguen siendo la reclamación rusa de los territorios ocupados, el rechazo ruso a las aspiraciones de Ucrania hacia la OTAN y la UE, y la necesidad rusa de una Ucrania “neutral y desmilitarizada”.

El encuentro, aunque cargado de simbolismo y teatralidad —con alfombra roja, elogios mutuos y gestos amistosos— terminó sin un alto el fuego, sin cesión de terreno, sin compromisos formales ni soluciones en el horizonte. El triunfo claro fue para Putin, quien recuperó visibilidad internacional; para Trump, supone un revés en su imagen de “hombre de acuerdos”. Las tensiones persisten y el camino hacia una paz sostenible permanece cuesta arriba.

Mientras, desde Kiev, el eco de la última palabra de Zelenski el día de autos: «La guerra continúa, y precisamente porque no hay orden ni señal alguna de que Moscú se esté preparando para poner fin a esta guerra. El día de las negociaciones, también están matando. Y eso lo dice todo«.
El lunes está previsto ser recibido por Trump en la Casa Blanca. Cabe esperar que no será un encuentro como aquel último que sonrojó a medio mundo, pero que sirvió para acrecentar las simpatías por este actor de profesión y líder «heroico», como lo definió en este mismo diario el reputado analista del IEEE Federico Aznar Fernández Montesinos.
Mientras tanto, voy a consultar el parte de guerra de hoy en Ucrania.
Luis Miguel Belda es Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia




