En un mundo donde las amenazas ya no parecen respetar fronteras ni climas confortables, la capacidad de un Ejército para proyectarse en ambientes extremos se ha convertido en un indicador clave de preparación operativa. Para España, un país de contrastes geográficos —que incluye desde las cálidas costas mediterráneas hasta los picos nevados del Pirineo—, esta capacidad tiene nombres, estructuras especializadas y entrenamientos rigurosos que le permiten actuar tanto en territorios nacionales con nieve e hielo como en escenarios internacionales de frío severo.
Su existencia regresa a la actualidad más inmediata tras conocerse, por boca de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que España no descarta participar en misiones de vigilancia en Groenlandia, ese territorio que ansía como nunca antes el presidente estadounidense, Donald Trump. En tal caso, si una unidad estaría más preparada que otras esa sería la que se conoce como ‘cazadores’, herederos o primos de aquellos legendarios ‘Tigres de Candanchú‘.
El corazón de la montaña: el Mando de Tropas de Montaña
La columna vertebral de la capacidad española para combatir y operar en nieve y hielo es el Mando de Tropas de Montaña del Ejército de Tierra. Esta estructura, con cuartel general en Pamplona, agrupa a unidades especialmente especializadas en guerra en montaña y climas fríos. Su misión no es solo desplazar tropas en terreno elevado, sino mantener la eficacia operativa en condiciones extremas, donde la nieve, el hielo y las temperaturas bajo cero transforman cada movimiento en un desafío físico y técnico.

Dentro de este mando destacan dos regimientos con historia y capacidades muy específicas:
- El Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña “Galicia” 64, con base en Jaca (Huesca), que incluye también una compañía de Escaladores-Esquiadores, altamente entrenada para operar en terrenos nevados.
- El Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña “América” 66, con asiento en Berrioplano (Navarra), que ha sido descrito por medios especializados como una verdadera “élite del Ejército español bajo la nieve”, con entrenamiento intensivo para operar no solo en montaña sino también en condiciones árticas extremas.
Estas unidades, conocidas coloquialmente como cazadores de montaña, llevan a cabo anualmente ejercicios de alto rigor como el denominado “Infierno Blanco”, diseñado para poner a prueba la resistencia física y mental de los soldados en un entorno de frío intenso, nieve profunda y hielo, simulando operaciones realistas que combinan combate, supervivencia y rescate bajo presión constante.
Entrenamiento y capacidades específicas en nieve y hielo
El entrenamiento de estas tropas no se limita a marchas con peso o cursos de orientación. Incluye un amplio rango de habilidades propias de la guerra y la movilidad en ambientes invernales:
- Movilidad en nieve profunda, con el uso de raquetas, esquís y técnicas de progresión en pendiente.
- Supervivencia en climas extremos, que abarca desde la construcción de refugios hasta el manejo de hipotermia, congelación y estrés ambiental.
- Técnicas de escalada e hielo, empleando piolets, crampones y anclajes seguros en glaciares y pasos helados.
- Adaptación de vehículos, comunicaciones y logística para mantener operaciones sostenidas en temperaturas bajo cero.
Además, esta formación no es únicamente teórica. Ejercicios como Infierno Blanco o la participación en grandes maniobras internacionales con aliados de la OTAN sirven para evaluar las capacidades de mando, logística, soporte y combate en condiciones de frío severo, asegurando que los procedimientos y el equipamiento puedan ser transportados y efectivos incluso cuando la nieve complica el terreno y obstaculiza la movilidad.
Otros grupos especializados: montaña, rescate y operaciones especiales
Más allá del Ejército de Tierra, otras unidades del sistema de defensa y seguridad español han desarrollado capacidades para actuar en zonas nevadas o con hielo, ya sea en misiones militares o humanitarias:
- Los GREIM (Grupos de Rescate e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil son unidades con larga tradición en operaciones de montaña, incluidas búsqueda y rescate en condiciones invernales; aunque su función principal es civil, su entrenamiento es intensivo en esquí, escalada, movimiento en nieve y rescate en pendientes heladas, lo que los convierte en aliados esenciales en misiones donde otros servicios estatales requieren apoyo especializado en montaña.
- Escuelas especializadas como la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), con sede en Jaca, forman continuamente a cuadros de mando y personal en técnicas de montaña y operaciones en climas adversos, dando cabida a cursos básicos y avanzados que se traducen directamente en competencias operativas en nieve y hielo.
- Asimismo, unidades de operaciones especiales del Ejército —como el 19º Grupo de Operaciones Especiales “Maderal Oleaga”— reciben formación en guerra ártica y montañosa como parte de su repertorio de habilidades, aunque su despliegue suele estar más orientado a misiones precisas de alto nivel que a operaciones extendidas de montaña.
Colaboración con aliados y preparación internacional
La preparación española no se limita a su propio territorio. El Ejército de Tierra colabora habitualmente con aliados de la OTAN en entrenamientos específicos en ambientes de frío y montaña. Por ejemplo, unidades españolas han participado en ejercicios conjuntos en los Pirineos junto a Marines estadounidenses, donde se han puesto en práctica técnicas de supervivencia en frío, patrullaje con raquetas y operaciones ofensivas en terreno montañoso.
Además, misiones como la participación prevista en ejercicios multinacionales en Noruega, donde las temperaturas pueden alcanzar los -20 °C y los riesgos de avalanchas son reales, refuerzan no solo la interoperabilidad con otras fuerzas armadas, sino también la capacidad de España para operar lejos de casa bajo condiciones severas de nieve y hielo.
La Unidad Militar de Emergencias: respuesta en tormentas invernales
Aunque no se trata de unidades de combate, la Unidad Militar de Emergencias (UME) juega un papel fundamental cuando la nieve y el hielo vulneran la normalidad civil. Con batallones como el Quinto Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM V) entrenados para situaciones de tormentas invernales, conducción sobre nieve y vehículos especializados (como quitanieves o Transportes Oruga de Montaña), la UME es pieza clave en apoyo a la sociedad cuando las condiciones meteorológicas extremas ponen en riesgo vidas y servicios básicos.
España ha consolidado, por tanto, una capacidad robusta y especializada para actuar en territorios con nieve, hielo y clima severo. Esta capacidad combina:
- Unidades tácticas de montaña del Ejército de Tierra, con entrenamiento y doctrina específica para la guerra en frío extremo.
- Equipos de rescate y apoyo altamente entrenados como los GREIM, complementando la respuesta en terreno nevado.
- Formación continuada y cooperación internacional para asegurar que las fuerzas españolas puedan operar fuera de sus fronteras en condiciones severas.
- Unidades de emergencia orientadas a la respuesta civil ante nevadas severas, ampliando el alcance operativo más allá del ámbito estrictamente militar.



