Ha bastado que un periodista, enviado especial de El Español para cubrir la presencia del activista Vito Quiles en la Universidad de Navarra, fuera salvajamente atacado por manifestantes de ultraizquierda y contrarios al evento, para que haya saltado a la luz, o al menos recirdado, que la maquinaria de la kale borroka nunca desapareció del todo. Estos son los grupos que estarían detrás de un regreso al pasado, la nueva generación de borrokas en País Vasco y Navarra.
El colectivo Indar Gorri surgió en Pamplona (Navarra) a finales de la década de 1980, concretamente en 1987. El grupo nació como una agrupación de aficionados del club de fútbol CA Osasuna que, hartos del trato que se les daba en estadios limítrofes y de la marginación de los seguidores locales, decidieron organizarse. Según relatos de sus fundadores, la intención original era más de “autodefensa, denuncia de agresiones” y para “dotar de mayor animación a las gradas”.
Su bautismo de fuego fue un partido Osasuna–Sabadell en diciembre de 1987, en el que desplegaron pancartas y bengalas por primera vez. Con el tiempo, Indar Gorri pasó de ser un simple grupo de animación de grada a tener una identidad mucho más marcada: mezcla de hinchada, reivindicación social y vinculación con corrientes de la izquierda abertzale y del independentismo vasco. Por ejemplo, en distintos trabajos de análisis de “ultras” del fútbol en España se dice que Indar Gorri “mantiene una fuerte identidad antisistema y de ultraizquierda”.
Durante los años 90 y 2000, el grupo se fue asentando en la grada Sur del estadio El Sadar, consolidando su presencia, visibilidad y capacidad de movilización. Pero también empezó a sufrir episodios de represión, sanciones y conflictos con las autoridades. En su 30.º aniversario (2017) ya se publicaba que “represión y trabas no impiden que Indar Gorri cumpla tres décadas”.
Por todo ello, el origen de Indar Gorri se sitúa en una combinación de animación futbolística, reivindicación de derechos de los socios/aficionados, identidad local navarra/universalista, y progresivamente un componente de radicalización política en el entorno de la hinchada.
Origen y contexto de GKS (Gazte Koordinadora Sozialista)
Por su parte, la Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) es una organización juvenil de carácter abertzale (nacionalista vasca) de marcada inclinación radical, vinculada al entorno más disidente de la izquierda abertzale. En medios policiales se ha descrito que un “talde” vinculado a GKS habría sido investigado desde al menos 2020 por el modus operandi violento y organizado, siendo calificado por la Policía Nacional como un “grupo criminal” dedicado a sabotajes, altercados y “kale borroka” en Navarra.
La actividad de GKS no se limita únicamente al ámbito deportivo o de hinchada, sino que está contextualizada en el movimiento juvenil independentista vasco, de protesta antisistema, con vínculos con la causa por la amnistía de presos de la izquierda abertzale. Así, el origen de GKS debe entenderse en el marco del movimiento nacionalista vasco pos-ETA, de liberación nacional, de protesta social radical, y del fenómeno de los colectivos “kale borroka”.
En concreto, investigaciones policiales referían que los detenidos vinculados al entorno de GKS habían intervenido en ataques contra sucursales bancarias, comercios, contenedores quemados, enfrentamientos con la policía, en una “perfecta planificación de guerrilla urbana”.
Objetivos declarados y no declarados
En cuanto a sus objetivos declarados, el propio Indar Gorri los ha enmarcado en términos de animación de la grada, soporte al Osasuna, reivindicación de derechos de los aficionados, identidad navarra, denuncia del trato recibido y reivindicación social. No obstante, el análisis externo identifica que su perfil ha evolucionado hacia la movilización política, la radicalidad de hinchada y la confrontación con las fuerzas del orden en determinados episodios. Por ejemplo, han sido objeto de sanciones considerables por permitir uso de bengalas, perturbar la seguridad del estadio, e incluso enfrentamientos ultras.
En el caso de GKS, los objetivos declarados podrían estar vinculados a la movilización juvenil, la protesta social, la izquierda abertzale, la emancipación política, el independentismo vasco. Pero según la Policía Nacional, los objetivos reales investigados eran otros: la comisión organizada de hechos violentos, desórdenes públicos, sabotajes, daños urbanos, enfrentamientos con la policía. En algunos informes se les califica como “grupo criminal con carácter de kale borroka” dedicado a la violencia urbana prolongada.
Vínculos entre GKS e Indar Gorri y superposición
Un aspecto clave es la superposición entre ambos colectivos. Las investigaciones policiales sobre GKS señalan que los miembros del “talde” investigado tenían militancia en estructuras de la izquierda abertzale, en GKS, y además “por su pertenencia al grupo ultra Indar Gorri”. En otras palabras, algunos miembros de Indar Gorri también estarían vinculados a GKS o militan en ambos entornos, lo que refleja un nexo entre hinchada radical y movimiento juvenil ultra-político.
En documentos institucionales, se afirma que la estabilidad en el tiempo de dicho grupo violento (GKS) estaba avalada por la “militancia en diferentes estructuras de la izquierda abertzale radical (actualmente en la GKS) y por su pertenencia al grupo Indar Gorri”.
Este nexo también se refleja en documentos de clasificación de grupos violentos juveniles: en Navarra se identifica que el grupo que actúa se mueve entre el entorno de la GKS y de Indar Gorri. Así pues, el fenómeno que representan ambos colectivos no es totalmente independiente: uno actúa en el mundo del fútbol y la grada (Indar Gorri) y otro en el mundo de la militancia urbana juvenil radical (GKS), pero los límites entre ambos pueden difuminarse cuando parte de la hinchada se moviliza en acciones violentas, se radicaliza y conecta con la kale borroka.
Ideología, vínculos y complicaciones legales
Indar Gorri: ideológicamente se le vincula a la ultraizquierda, nacionalismo vasco/navarro, a la postura antisistema. Según estudios de grupos ultras en España, su identidad es “de ultraizquierda”. Algunos informes comentan que expulsaron facciones más radicales (“Muchachos 14”) para reafirmar su perfil político-social. Hay también un componente festivo-reivindicativo que sus miembros reconocen, al ser la grada aparente reflejo de la calle, de la realidad social.
GKS: claramente vinculada a la izquierda abertzale radical, con simpatías hacia la causa de la amnistía, al movimiento ATA (Amnistía Ta Askatasuna) y estructuras de movilización juvenil.
Esto es lo que hay.



