El portaaviones chino conocido como Fujian representa un hito en la evolución de la flota naval de la People’s Liberation Army Navy (PLAN). Con una construcción íntegra nacional, tecnología de lanzamiento electromagnético de aeronaves (EMALS) y una serie de capacidades reforzadas, marca un salto cualitativo respecto a modelos anteriores. La visita esta semana de los Reyes de España a China nos devuelve a la actualidad uno de los referentes militares más actualizado del país asiático.
China ya contaba con dos portaaviones previos: el Liaoning (CV-16) convertido a partir de un buque ruso y el Shandong (CV-17), construido parcialmente sobre base soviética/modificada. El Fujian (tipo 003) es el primero completamente diseñado y construido por China desde el inicio.
La quilla se colocó aproximadamente en 2016, fue botado el 17 de junio de 2022 y tras varios ensayos en el mar entró en servicio este pasado 5 de noviembre. Este portaaviones refleja la intención china de pasar de una fuerza naval centrada en ‘mar de cercanía’ a una fuerza de ‘aguas azules’ capaz de operar a gran distancia de costas propias.
Características técnicas y operativas
No es que China destaque por ofrecer información abierta, pero de lo que se sabe esto sería lo más relevante. Su desplazamiento a plena carga ronda los 80.000 toneladas, algunos informes estiman incluso más, Su largo es aproximadamente 315-320 metros y su manga cerca de 75 m en la cubierta de vuelo.
Una de las innovaciones fundamentales es la adopción del sistema de lanzamiento electromagnético (EMALS) para los aviones embarcados, lo que le permite operar aeronaves más pesadas con cargas útiles mayores, y recuperarlas mediante dispositivo de frenado. Este sistema lo convierte en el primer portaaviones chino con esa capacidad. En contraposición, los dos portaaviones anteriores operaban con “ski-jump” (rampa de despegue) y recuperación convencional, lo que limitaba el peso, combustible y munición de los aviones embarcados.
El ala embarcada del Fujian se compone de cazas, aviones de alerta temprana (AEW&C) y helicópteros. Se han identificado modelos como el KJ‑600 (AEW&C) como parte del equipo previsto. Los informes estiman un ala aérea de aproximadamente 40 aeronaves fijas más helicópteros.
A diferencia de los portaaviones nucleares de la United States Navy (US Navy), el Fujian es de propulsión convencional (probablemente turbinas de vapor o ciclo convencional) aunque sistemas exactos no han sido completamente divulgados. Esto implica que, aunque su alcance y persistencia en alta mar estén mejorados en relación con generaciones anteriores chinas, podrían seguir existiendo limitaciones frente a portaaviones nucleares de otros países.
El buque incorpora sistemas modernos de defensa aérea y de punto, como lanzadores de misiles HQ-10, artillería CIWS de 30 mm, lanzadores de señuelos y sistemas electrónicos de última generación. Estas defensas implican que el Fujian no solo está preparado para lanzar aviones, sino para operar en entornos contestados, donde la amenaza aérea o de misiles puede ser real.
El portaaviones ha realizado múltiples ensayos en el mar desde mayo de 2024, primero en aguas más cercanas y luego en operaciones de mayor alcance. En septiembre de este año, el Fujian navegó por el estrecho de Taiwán y entró en el mar de China Meridional para entrenamientos de largo alcance, lo que marca una capacidad de despliegue más allá de la zona inmediata costera. Esta progresión sugiere que la PLAN lo considera ya apto para actuar como núcleo de un grupo de ataque de portaaviones, con escoltas de destructores, fragatas, submarinos y apoyo aéreo.
Importancia estratégica y geopolítica
El Fujian permitirá a China extender su capacidad de proyección de poder hacia regiones más alejadas del litoral nacional, por ejemplo, el mar de China Meridional, el océano Pacífico occidental e incluso estaciones de apoyo en océanos más distantes. Esto refuerza la estrategia china de adquirir capacidad de “aguas azules”.
Con este portaaviones más avanzado y moderno, la flota de portaaviones china adquiere una dimensión muy diferente. Aunque todavía lejana de la capacidad global de la US Navy, representa una señal clara de ambición naval más allá del mero dominio regional, como se ha apuntado.
El bautizo del buque como “Fujian” lleva carga simbólica, pues la provincia de Fujian está situada frente a la isla de Taiwán. Su entrada en servicio y operaciones en el estrecho transmiten un mensaje de disuasión, o al menos de capacidad de presión, hacia la isla autónoma y hacia actores externos que puedan intervenir.
Así mismo, el desarrollo del portaaviones refleja cómo China apuesta por cerrar la brecha tecnológica en armas navales de alto nivel: construcción naval avanzada, lanzamiento electromagnético, aviones embarcados propios, etc. Esta aceleración contribuye a reforzar la industria militar y la autonomía tecnológica.
Capacidad comparativa frente a EE.UU.
Con todo, pese a su avance, el Fujian tiene aspectos en los que aún podría considerarse inferior a los portaaviones nucleares más avanzados de EE.UU., como el USS Gerald R. Ford. Por ejemplo, la propulsión convencional limita su autonomía, y aún se desconoce si puede sostener operaciones tan prolongadas sin apoyo.
Operar un portaaviones moderno requiere no solo del buque, sino de toda una cadena logística: bases de reabastecimiento, redes de apoyo aéreo y marítimo, operaciones conjuntas, entrenamiento intensivo, soporte de mantenimiento, etc. China ha avanzado rápido, pero el desarrollo operativo pleno de grupos de ataque de portaaviones lleva tiempo.
Navegar lejos de costas propias implica riesgos crecientes, empezando porque en escenarios de alta tensión, escoltas, submarinos enemigos, misiles antibuque y sistemas de guerra electrónica representan amenazas reales. Por ello, el Fujian deberá ser protegido por una red robusta para ser eficaz.
Implicaciones para la región Asia-Pacífico
Las operaciones del Fujian cerca del estrecho pueden incrementar la presión sobre la isla de Taiwán, ya que la capacidad de un portaaviones moderno abre la posibilidad de acciones más allá de la defensa costera. Esto podría alterar los cálculos de Taiwán, EE.UU. y otros aliados en la zona.
En cuanto al Mar de China Meridional, la presencia de un portaaviones capaz de proyectar poder en mar abierto refuerza las aspiraciones de China de controlar o al menos influir fuertemente en esta zona estratégica, en la que existen disputas territoriales con Filipinas, Vietnam y otros Estados. No en vano, países como EE.UU., Japón, Australia, India, etc., seguirán de cerca este desarrollo y podrían ajustar sus estrategias navales y de alianza en respuesta a una flota china más capaz de operar en alta mar.
No termina ahí el interés por esta herramienta militar. China ya ha comenzado la construcción de la próxima generación de portaaviones, el tipo 004, que se estima será nuclear, con desplazamiento superior a 110.000 toneladas. Además, China explora el uso de portaviones dedicados a drones o aviones no tripulados embarcados, lo que podría cambiar el perfil de las futuras operaciones navales.



