El Ejército del Aire y del Espacio ha adjudicado el suministro de drones tácticos de pequeño tamaño a una unión temporal de empresas (UTE) liderada por las compañías españolas Etra Air y Sener, en un contrato valorado en 16,3 millones de euros (impuestos incluidos). La operación refuerza las capacidades de vigilancia e inteligencia de las Fuerzas Armadas mediante la incorporación de sistemas RPAS de Clase I mini de ala rotatoria.
La adjudicación contempla la adquisición de un total estimado de 37 sistemas RPAS, cada uno compuesto por dos drones y dos estaciones de control en tierra. El valor aproximado de este lote principal asciende a 4,4 millones de euros, con un precio unitario de 119.600 euros por sistema. Además de las aeronaves no tripuladas y los puestos de control, cada paquete incluye enlace de datos, caja de transporte, kit de reparaciones en campo y cargadores de baterías, configurando un sistema completo listo para despliegue operativo.
El contrato incorpora asimismo un conjunto relevante de equipos asociados que amplían las capacidades de la flota. Entre ellos destaca el Gimbal Pro, del que se adquirirán 37 unidades por un importe de 3,7 millones de euros; el sistema NIDO, con 15 unidades valoradas en 1,1 millones; dispositivos de suelta (37 unidades por 200.000 euros) y terminales RVT (74 unidades por 800.000 euros). Estos elementos permitirán adaptar los drones a distintos perfiles de misión.
En el apartado tecnológico, el expediente subraya que los sistemas estarán equipados con capacidades avanzadas, entre ellas altavoces, detectores de gases, sensores radiológicos, tecnología lidar, kits cautivos, cámaras multiespectrales y antenas 5G. También se incorporan detectores e inhibidores de RPAS y dispositivos interceptores de señales móviles, lo que apunta a un uso intensivo en entornos complejos y operaciones de carácter multidominio.
La adjudicación no se limita al suministro de material. El contrato incluye la formación de operadores y la prestación de servicios de reparación y mantenimiento correctivo por parte del adjudicatario, un aspecto clave para garantizar la disponibilidad operativa de los sistemas durante todo su ciclo de vida. La duración prevista del acuerdo es de tres años.
Aunque el presupuesto base se sitúa en 16,3 millones de euros, el valor estimado del contrato podría elevarse hasta 23,7 millones. Esta cifra incorpora una partida de 3 millones destinada a posibles modificaciones y otra de 4,4 millones vinculada a eventuales prórrogas contractuales, lo que deja margen para ampliar el alcance del programa en función de las necesidades operativas.
Según la documentación del expediente, gestionado por el Mando de Apoyo Logístico del Ejército del Aire y del Espacio, la licitación recibió una única oferta, presentada por una UTE integrada por cinco entidades: Etra, Etra Air, Sener Aeroespacial, Sener TAFS y Sistemas de Control Remoto (SCR). La ausencia de competidores refleja la especialización técnica requerida para este tipo de sistemas.
La memoria justificativa del contrato destaca el carácter transversal de estos RPAS, que serán empleados en misiones ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance) tanto en territorio nacional como en zonas de operaciones en el exterior. Entre sus aplicaciones previstas figuran operaciones terrestres, marítimas y anfibias, tareas de seguridad y vigilancia, apoyo a operaciones especiales y actuaciones en situaciones de emergencia.
El documento pone el acento en la necesidad operativa de disponer de sistemas ligeros, compactos y fácilmente desplegables. Para la mayoría de misiones ISR, señala el informe, se requiere una plataforma capaz de operar en espacios reducidos, transportable por una sola persona y preparada para condiciones meteorológicas adversas. Estas características encajan con los RPAS de tipo mini contemplados en el contrato, que buscan dotar a las unidades de una herramienta flexible de obtención de inteligencia en primera línea.
Con esta adjudicación, el Ejército del Aire y del Espacio avanza en la modernización de sus capacidades no tripuladas y refuerza la presencia de la industria nacional en programas de defensa tecnológica. El despliegue efectivo de estos sistemas durante los próximos años permitirá evaluar su impacto real en la operatividad de las misiones ISR y en la evolución del ecosistema español de drones militares.



