Estados Unidos y la Unión Europea alcanzaron este domingo un acuerdo que pone fin a la ‘guerra comercial’ que enfrentaba a ambas partes desde que Donald Trump accedió al poder de la Casa Blanca y anunció su propósito de cambiar las reglas del juego comercial.
El acuerdo consiste en un arancel único del 15 % para la gran mayoría de las exportaciones de la UE. Un arancel que se aplica a la mayoría de los sectores, incluidos el automovilístico, los semiconductores y el farmacéutico y que supone un «límite claro», «sin acumulación» y que «lo incluye todo», celebró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El acuerdo de hoy «genera certidumbre en tiempos de incertidumbre», dijo Von der Leyen en una declaración pública, que «ofrece estabilidad y previsibilidad para los ciudadanos y las empresas de ambas orillas del Atlántico».
Como todo el mundo sabe, se trata de un acuerdo entre las dos economías más grandes del mundo, que intercambian 1,7 billones de dólares estadounidenses al año y que, juntos, representan un mercado de 800 millones de personas y casi el 44 % del PIB mundial.
Ambas partes también han acordado aranceles cero por cero para varios productos estratégicos. Esto incluye todas las aeronaves y sus componentes, ciertos productos químicos, ciertos genéricos, equipos de semiconductores, ciertos productos agrícolas, recursos naturales y materias primas esenciales. La lista está abierta a nuevas incorporaciones.
En materia de acero y aluminio, la UE y EE. UU. se enfrentan al desafío externo común de la sobrecapacidad global, aunque Von der Leyen anuncia que «colaboraremos para garantizar una competencia global justa», de modo que, «para reducir las barreras entre nosotros, se reducirán los aranceles y se establecerá un sistema de cuotas».
También se aumentará la cooperación energética. Así, la compra de productos energéticos estadounidenses diversificará las fuentes de suministro europeas y contribuirá a la seguridad energética de Europa, celebró la presidenta de la Comisión, que, con ello, subrayó, se sustituirá el gas y el petróleo rusos por compras significativas de GNL, petróleo y combustibles nucleares estadounidenses.
Por otra parte, los chips de IA estadounidenses ayudarán a impulsar las gigafábricas de IA europeas y ayudarán a Estados Unidos a mantener su ventaja tecnológica, dijo Von der Leyen.
Ursula von der Leyen agradeció personalmente al presidente Trump su «compromiso y liderazgo» para lograr este avance, que ha tenido Escocia como escenario, país al que viajó expresamente el mandatario estadounidense.
«Es un negociador tenaz», dijo de Trump, «pero también un negociador experto», agregó. También agradeció al comisario Maroš Šefčovič y a su equipo su «incansable labor y su hábil dirección; ellos han llevado a cabo la mayor parte del trabajo pesado. Y quiero agradecer a nuestros Estados miembros su confianza y compromiso. Nuestra unidad es nuestra fuerza, tanto dentro como fuera del país», concluyó



