Gonzalo León Serrano es catedrático emérito de Ingeniería Telemática en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), miembro del Comité Ejecutivo del Foro de Empresas Innovadoras (FEI) y vicepresidente de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad. Así mismo, forma parte del comité de innovación del Grupo Amper y del Instituto de Innovación Ricardo Valle.
Es también Académico Correspondiente de la Real Academia de Doctores de España y de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares. Posee, además, la Medalla al Mérito Militar.
En la UPM ha sido director de departamento, vicerrector de Investigación, adjunto al rector para Alianzas para la Innovación y director del Centro de Apoyo a la Innovación Tecnológica. Ha sido Delegado del Rector para relaciones institucionales en Defensa hasta diciembre de 2024. Otros aspectos destacados de su trayectoria es la creación de cuatro empresas tecnológicas con participación de la UPM y la dirección de cuatro cátedras universidad-empresa.
En el Gobierno español ha sido secretario general de Política Científica, subdirector general de Relaciones Internacionales en I+D, subdirector de la Oficina de Ciencia y Tecnología en la Presidencia del Gobierno y presidente del Comité Asesor de Grandes Instalaciones Científicas. Igualmente, ha sido asesor en la Secretaría General de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, representante español del Foro Estratégico de Cooperación Internacional del Consejo de la UE, presidente del Grupo de Trabajo UE-África en investigación e innovación del Foro Estratégico de Cooperación Internacional del Consejo de la UE y representante español en el Diálogo 5+5 en investigación innovación y educación superior con los países del Magreb y Sur de Europa.
Así mismo, ha trabajado con la Comisión Europea como presidente del Grupo Asesor de Investigación Espacial, presidente del Grupo de Expertos sobre la Estrategia de Lisboa para la I+D, presidente del Grupo de Expertos en Infraestructuras de Investigación y presidente del Ejercicio de Aprendizaje Mutuo de Sinergias entre los Programas Marco y los Fondos Estructurales. Ha sido relator del G7 para infraestructuras de investigación en nombre de la UE. Consultor en nombre de la Comisión Europea en políticas de investigación e innovación de la UE para los gobiernos de Sudáfrica, México, Rumania, Eslovenia, Túnez y Marruecos, y ha dirigido por parte de la UPM un total de 14 proyectos de investigación de los programas marco de investigación e innovación de la UE y de la ESA, y participado en otros, ha dirigido 15 proyectos de investigación nacionales y regionales y más de 25 proyectos con el sector empresarial y las administraciones públicas.
Por último, ha sido responsable de innovación en el Proyecto “Human Brain” de la UE y coordinador del nodo español de la infraestructura de investigación sobre el cerebro humano (EBRAINS) y presidente de la Comisión de nuevas tecnologías del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) del CESEDEN, Centro de Estudio Superiores de la Defensa Nacional (Ministerio de Defensa).
Acudimos a Gonzalo León en su condición de experto, de entre los más significados en España en el ámbito geoestratégico, para conocer sus consideraciones por medio de esta entrevista concedida a Delta13News.
Profesor ¿Qué experiencia se puede extraer desde el punto de vista tecnológico en la guerra de Ucrania?
Sin duda, la guerra ha sido un exponente claro de cómo los conflictos militares de alta intensidad aceleran el proceso de innovación tecnológica, como se ha demostrado en el caso de los dones aéreos y marítimos usados profusamente en los últimos tres años. En gran medida con el apoyo de muchas startups generadas en Ucrania en los últimos años con productos tecnológicos disruptivos.
No pocos entienden que Rusia no haya ganado ya la guerra de Ucrania, a la luz de la diferencia de capacidades militares que al principio presentaban ambos países. Hasta Donald Trump hace pocas semanas pedía a Rusia, en una de sus controvertidas afirmaciones en redes sociales, poco menos que dejara de machacar al ejército ucranio ¿Tan determinante ha sido y es la ayuda europea y de Estados Unidos al régimen de Zelenski?
Es evidente que Rusia ha tenido que modificar sus expectativas iniciales en 2022 de una ocupación rápida que forzase un cambio de gobierno en Ucrania. En mi opinión, la determinación inicial del pueblo ucraniano de luchar por su territorio, el acceso a información de inteligencia de Estados Unidos, y los errores tácticos rusos cometidos en los primeros meses fue muy relevante para evitar una ocupación inicial y permitir organizar la ayuda occidental en una guerra que ya ha cumplido sus tres años.
Posteriormente, la ayuda prestada a Ucrania por Europa y Estados Unidos en equipos, en inteligencia y en la formación de las tropas ucranianas ha sido efectivamente decisiva para su defensa; todo ello, a pesar de las dudas, retrasos y limitaciones al uso del material entregado con objeto de no provocar una escalada del conflicto.
Pone usted en valor la posición ucraniana y su determinación por enfrentar a un grande con es Rusia, sabiendo, presumiblemente, los riesgos…
Sí. Pero no hay que olvidar que la determinación de Ucrania también ha influido en su voluntad de acelerar el proceso de innovación mediante el desarrollo y aplicación de soluciones tecnológicas y tácticas por el gobierno ucraniano, su sistema académico e industrial y, especialmente, de muchas startups creadas en Ucrania durante estos años. En cierta forma, la aceleración del desarrollo tecnológico en las que la captura y procesamiento de datos en tiempo real, o la incorporación de los drones y vehículos autónomos han jugado un papel determinante. Todo ello, ha permitido mantener un campo de batalla más “transparente”, y ha reducido la relevancia de la gran diferencia existente en el número de fuerzas movilizadas por ambos bandos.
Cambiemos de escenario internacional. En el corto y medio plazo ¿a quién debería temer más Occidente, a países como Rusia o China o al terrorismo fundamentalista fomentado desde Irán o Yemen, por citar un par de ejemplos?
Hablar de “Occidente” de forma general es confuso porque la percepción del riesgo en la población, en su gravedad y procedencia, es diferente de unos países a otros; no es el mismo en Canadá que en Estonia por poner un ejemplo. Si nos referimos a la Unión Europea también existe esa diferencia entre países cercanos a Rusia que los situados en el otro extremo de la UE. Por este motivo, es muy relevante convencer a la población de todos los Estados miembros de que los riesgos son comunes y debemos hacerles frente de manera conjunta.
Debemos ser conscientes de que, sin despreciar el factor geográfico que sigue siendo muy relevante, nos encontramos en una situación en el que casi todo puede ser empleado como un “arma” en la batalla geopolítica: desde el flujo de bienes al de personas, el acceso a fuentes de energía, a la salud, y también el acceso a la tecnología. Todo ello, se combina con la extensión de la guerra híbrida en el que ataques cibernéticos o campañas de desinformación no están limitados a fronteras físicas y todos los países lo sufren; muchos de ellos alentados y organizados desde los gobiernos de otros países.
De forma más concreta, los potenciales peligros para la UE procedentes de una estrategia de Rusia de extensión del conflicto sobre algunos países cercanos a su frontera como puede ser Moldavia o los países bálticos son evidentes, y exige una posición firme de apoyo sustentada en una estrategia a largo plazo.
El caso de China es diferente porque, más allá de la explosiva situación en Taiwán, se trata para la UE de un riesgo más cercano derivado de la dependencia de determinadas materias primas como las tierras raras, y de la competencia en una guerra económica en la que los países, y Estados Unidos es un ejemplo, emplean todo tipo de “armas” como los aranceles o las restricciones de exportación e importación que también afectan a la UE.
El terrorismo islámico tiene una base diferente y también lo es en cuanto al riesgo que supone para los países occidentales. En el caso del Yemen, el impacto sobre la seguridad de las rutas comerciales en el Mar Rojo es manifiesto y, sin ocupación del territorio, será difícil de eliminar simplemente con protección naval y bombardeos esporádicos a bases de los hutíes en Yemen. Por otro lado, el terrorismo alentado por la explosiva situación existente en Oriente Medio afecta y afectará a Europa, aunque su papel geopolítico actual en la región sea menor que el que debiera. Como siempre, para solucionarlos, es necesario actuar sobre sus causas y no solo mitigar el impacto de los efectos.
Desde mi punto de vista, la UE deberá prestar una especial atención a la situación del Sahel en el que la presencia de Occidente ha sido prácticamente eliminada y en la que la presencia de Rusia (indirectamente) y, en menor medida, de China ocupan ese papel. En este caso, la capacidad de desestabilización de los países del Magreb, y en menor medida, de los países mediterráneos de la UE es muy relevante y obliga a cuidar las relaciones con los países del norte de África, con el fin de incrementar la seguridad europea.
Por cierto, ¿tiene una opinión formada tras la última conferencia de Munich, donde EE.UU, escenificó, de alguna manera, su alejamiento de Europa?
No creo que Estados Unidos “abandone” a Europa, pero sí que se ha producido un cambio sustancial en el tono del gobierno americano sobre la necesidad de que Europa asuma urgentemente una mayor responsabilidad en su defensa para poder centrarse en el Pacífico y en su confrontación geopolítica con China. Este requerimiento a los miembros europeos de la OTAN no es nuevo, y se viene repitiendo desde la administración de Obama.
Creo que la necesidad de incrementar la capacidad de defensa europea en el marco de la OTAN está ya aceptada por la UE tras los múltiples acuerdos del Consejo de la UE y la posición del Reino Unido. La discusión se centra en saber cuánto y para qué se necesita, y cómo financiarla y llevarla a cabo. Es un tema complejo porque la responsabilidad de la defensa recae en los Estados miembros y no en los órganos comunitarios. No obstante, la UE puede ayudar desde la política industrial acelerando la mejora de capacidades de la industria de defensa y reduciendo la fragmentación del mercado de defensa europeo.
Veremos cómo se desarrollan los trabajos preparatorios de la próxima conferencia de la OTAN en junio de 2025 para determinar hasta qué punto nos encontramos ante un rápido cambio de escenario provocado por Estados Unidos. Incluso en el caso de que los países europeos asuman con decisión un proceso de rearme y la asunción de mayores responsabilidades en el contexto de la OTAN, se necesita tiempo para hacerla efectiva y reducir la dependencia de Estados Unidos con objeto de mejorar su autonomía estratégica. Dependiendo del sistema de armas empleado, puede requerirse una década para disponer de un sistema avanzado alternativo.
A todo esto, en su doble condición de experto en el ámbito tecnológico, ¿cuál es, a su juicio, el papel de las tecnologías duales en el sector de la defensa y la seguridad actuales?
Las tecnologías habilitadoras más relevantes cono los semiconductores, base de los circuitos integrados, la inteligencia artificial o la nanotecnología son inherentemente duales; su empleo es fundamental tanto en productos para el mercado civil como para el militar. Este mismo carácter dual puede encontrarse en otras múltiples tecnologías como las de comunicaciones móviles, por satélite, los sistemas de navegación, los vehículos autónomos, los centros de proceso de datos, el cifrado, la realidad virtual, los sensores, y muchas otras.
Es evidente que, dado el peso que tiene el desarrollo tecnológico en los mercados civiles con enormes inversiones, se están produciendo continuas adaptaciones tecnológicas desde el mundo civil al militar; no siempre sencillas. Actualmente, son muchos menos los casos en los que sucede en sentido contrario, desde la aplicación militar a la civil. Esta necesidad también está promoviendo el desarrollo de sistemas duales desde su concepción inicial. En el caso de la UE tanto el sistema de navegación Galileo como la constelación de satélites IRIS2 demuestran la validez de este enfoque integrado.
En mi opinión, el carácter dual de la tecnología va a ser mucho más relevante en el futuro. Los programas de investigación e innovación europeos (como el próximo 10º Programa Marco de la UE, los de la Agencia Europea del Espacio, o el futuro Fondo Europeo de Defensa), así como los que pongan en marcha los Estados miembros van a prestar una mayor atención al desarrollo de tecnologías duales y a los procesos de adaptación de productos y servicios de un dominio al otro.



