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jueves, julio 30, 2026

Guantánamo, la prisión que no cerraron ni Obama ni Biden

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

El presidente Donald Trump ha anunciado, y cumplido ya con la llegada de los primeros reos, su intención de utilizar la base naval de Guantánamo, en Cuba, para albergar a migrantes indocumentados, sobre todo con antecedentes penales, desde donde proceder a su posterior deportación a sus países de origen. Este plan contempla la expansión del centro de detención de la base para alojar hasta 30.000 personas.

Esta iniciativa ha generado inquietud entre defensores de los derechos humanos y líderes internacionales. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha calificado la medida como una «criminalización» de los migrantes y ha enfatizado la necesidad de respetar los derechos humanos y el derecho internacional.

Además, expertos señalan que el uso de Guantánamo para detener migrantes podría conllevar desafíos legales y humanitarios, dada la controvertida historia de la base en términos de detención y tratamiento de prisioneros.

Pese a todo, ninguno de los dos últimos presidentes demócratas, Barack Obama y Joe Biden, lograron cerrar una base que no deja de estar en el foco de la polémica desde su habilitación hace décadas. Han tratado, sí, de reducir el uso de la prisión de Guantánamo, pero con distintos niveles de éxito y sin lograr su cierre definitivo.

Por ejemplo, Barack Obama, que gobernó entre 2009 y 2017), hizo un intento fallido de cerrar Guantánamo. De hecho, aprobó una Orden ejecutiva para cerrar la base como cárcel en 2009, pues afirmó que la prisión dañaba la imagen de EE.UU. y servía como propaganda para grupos terroristas. Sin embargo, el Congreso bloqueó la reubicación de los presos en cárceles dentro de EE.UU., mientras que muchos países se negaron a recibir a detenidos liberados. Lo único que se logró fue reducir el número de presos de 242 a 41. Obama priorizó trasladar a prisioneros considerados de bajo riesgo a terceros países.

Por su parte, Joe Biden, que ha ejercido la presidencia desde 2021 hasta hace pocas semanas, anunció en el primer año de su mandato su intención de cerrar la prisión, pero sin dar un plazo concreto. Continuó con la política de Obama de trasladar detenidos a otros países y a finales de 2023 quedaban 30 prisioneros, de los cuales 16 están en proceso de ser liberados. De nuevo, la falta de apoyo del Congreso y la resistencia del Pentágono han impedido su cierre. Biden ha mantenido la infraestructura operativa para casos de seguridad nacional.

La nueva política migratoria estadounidense

La administración Trump busca ampliar la capacidad de detención de migrantes, especialmente aquellos con antecedentes penales, para facilitar su deportación. Guantánamo, al estar fuera del territorio continental de Estados Unidos, ofrece una ubicación aislada que podría facilitar la gestión y control de grandes grupos de migrantes. La base cuenta con instalaciones que pueden ser adaptadas o ampliadas para alojar a un número significativo de personas, lo que permite una implementación más rápida del plan.

Durante una reciente entrevista con los medios, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó el compromiso del Departamento de Defensa de trabajar con otras agencias federales para reforzar la seguridad en la frontera sur.

Después de destacar algunas de las medidas que ha tomado el Departamento de Defensa para aumentar la seguridad fronteriza, incluida la asociación con el Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, el envío de guardias nacionales, marines y soldados en servicio activo a la frontera y el fortalecimiento de la frontera con barreras físicas adicionales, Hegseth habló sobre la detención de inmigrantes criminales en la Bahía de Guantánamo.

Poco antes de sus declaraciones, el presidente anunciaba su intención de firmar una orden ejecutiva instruyendo al Departamento de Defensa y al Departamento de Seguridad Nacional a preparar la Bahía de Guantánamo para la detención de 30.000 inmigrantes criminales. «El presidente Trump ha sido muy claro con (los países de origen de los migrantes) en que si (ellos) no están dispuestos a recibir de regreso a (sus) criminales… entonces los haremos responsables», dijo Hegseth.

Hegseth, que había servido como oficial en la Bahía de Guantánamo durante un despliegue de la Guardia Nacional en servicio activo entre 2004 y 2005, dijo que la Bahía de Guantánamo es el «lugar perfecto» para detener a los inmigrantes de manera segura. Aclaró que detener a los inmigrantes no necesariamente requeriría el alto nivel de seguridad utilizado para detener a los sospechosos de terrorismo durante la Operación Libertad Duradera y la Operación Libertad Iraquí.

«Los estadounidenses piensan en ‘Gitmo‘ como las imágenes que ven en la pantalla: los centros de detención con gente de los talibanes y de Al Qaeda… Esa es una parte de la Bahía de Guantánamo», explicó Hegseth. Agregó que la otra parte de la instalación es una estación naval estadounidense que ha proporcionado reasentamiento a migrantes y refugiados durante varias décadas.

Según el sitio web oficial de la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo, la base se ha utilizado para «operaciones migratorias, ayuda humanitaria regional y asistencia en caso de desastre», entre muchas otras actividades durante la historia de la instalación.

«Esto no son los campos», reiteró Hegseth. «Esto es un tránsito temporal que ya es la misión de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, donde podemos reunir a miles, y decenas de miles, si es necesario, para sacar humanamente a los ilegales de nuestro país, al que no pertenecen, y devolverlos a los países de donde vinieron siguiendo el proceso adecuado».

Hegseth calificó la operación de Guantánamo como un «plan en movimiento» y dijo que el Departamento de Defensa está «acelerando» la expansión del alcance de las deportaciones. «El presidente Trump se toma muy en serio la idea de expulsar a los delincuentes ilegales de nuestro país», dijo Hegseth. «Y el Departamento de Defensa no sólo está dispuesto a colaborar con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para defender la soberanía de nuestra frontera sur y avanzar en esa misión, sino que también está orgulloso de hacerlo».

¿Qué hay en Guantánamo?

La Base Naval de la Bahía de Guantánamo, ubicada en Cuba, alberga actualmente dos tipos principales de instalaciones de detención. Un Centro de Detención de Alta Seguridad, establecido en 2002 para retener a sospechosos de terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y en el que, a enero de este año, permanecen 15 detenidos en esta instalación.

Lo segundo es un Centro de Operaciones para Migrantes diseñado para alojar a migrantes interceptados en el mar, principalmente de origen cubano y haitiano. Este centro ha sido utilizado durante décadas para retener a migrantes en espera de decisiones sobre su estatus migratorio.

Estas dos instalaciones operan de manera independiente dentro de la base. El Centro de Detención de Alta Seguridad se enfoca en sospechosos de terrorismo, mientras que el Centro de Operaciones para Migrantes se dedica a la retención de individuos interceptados en el contexto de la migración.

‘Más se perdió en Cuba’

La Base Naval de la Bahía de Guantánamo tiene su origen en la intervención de Estados Unidos en Cuba durante la Guerra Hispano-Estadounidense (1898). Tras derrotar a España, Estados Unidos tomó el control de Cuba y estableció bases militares en la isla.

En 1898, las fuerzas estadounidenses desembarcaron en Guantánamo, una bahía natural estratégicamente ubicada. En 1903, Estados Unidos y Cuba firmaron el Tratado de Arrendamiento de la Bahía de Guantánamo. Cuba concedió a EE.UU. el uso perpetuo de la base a cambio de un pago anual simbólico. Este acuerdo se incluyó en la Enmienda Platt, que otorgaba a EE.UU. derechos de intervención en Cuba.

En 1934, EE.UU. y Cuba firmaron un nuevo tratado que ratificaba el arrendamiento de la base. Se estableció que solo podía ser revocado si ambas partes estuvieran de acuerdo. Durante la Guerra Fría, la base se convirtió en un punto estratégico contra la influencia soviética en Cuba. Tras la Revolución Cubana (1959), Fidel Castro consideró el acuerdo de 1903 ilegítimo y dejó de aceptar los pagos. Desde entonces, Cuba considera la base un territorio ocupado ilegalmente.

 

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