El profesor de Derecho de Drones de la Universidad a Distancia de Madrid, Jordi Sandalinas, analista de Delta13News y director de Estudios Jurídicos de la Cátedra Delta13Sec, Jordi Sandalinas, afirma que la guerra de Ucrania ha transformado por completo el panorama de la tecnología militar, hasta el punto de convertir al país en una referencia mundial en el desarrollo y empleo de drones.
Según explicó en una entrevista concedida a Radio Nacional de España (RNE), la capacidad ucraniana para diseñar, fabricar y adaptar estos sistemas ha situado a Kiev a la vanguardia de una revolución tecnológica que está redefiniendo los conflictos armados modernos.
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Durante la entrevista, Sandalinas destacó que Ucrania no solo ha logrado producir drones a gran escala, sino que también ha desarrollado una notable capacidad de innovación. “Ucrania se ha convertido en un referente mundial a nivel tecnológico de drones, no solo por la capacidad de generar este tipo de aparatos a cientos en semanas, sino en la capacidad de generar sistemas de contraingeniería y de nuevas adaptaciones”, señaló.
El analista recordó que numerosas empresas ucranianas han surgido al calor de la guerra y se han especializado en la impresión 3D de drones y sistemas defensivos destinados principalmente a la fabricación de aeronaves FPV (First Person View), utilizadas con fines militares.
Sandalinas subrayó que el desarrollo tecnológico alcanzado por Ucrania le ha permitido incluso exportar conocimiento y capacidades a otros países. “Para mí es una de las potencias a nivel de drones, a nivel de ofensiva y contraofensiva”, aseguró, al tiempo que recordó que los sistemas ucranianos han sido capaces de alcanzar objetivos situados a gran distancia de la línea del frente, incluyendo zonas próximas a ciudades rusas como San Petersburgo.
El experto destacó además el cambio radical experimentado por el conflicto desde sus primeros meses. Recordó que al inicio de la invasión rusa gran parte de la atención internacional se centró en la entrega de carros de combate Leopard y cazas F-16 a las fuerzas ucranianas. Sin embargo, a su juicio, la evolución del conflicto ha demostrado que los drones se han convertido en una herramienta mucho más decisiva. “Ucrania ha demostrado que no necesita ese tipo de armamento para poner en grandes apuros a Rusia”, afirmó.
Según explicó, el peso de estas tecnologías en el campo de batalla es cada vez mayor. “Los drones actualmente causan un 80% de las bajas en el conflicto de Ucrania”, aseguró durante la entrevista. Para Sandalinas, esta realidad evidencia que sistemas relativamente baratos y fabricados mediante impresoras 3D pueden desempeñar funciones que anteriormente requerían armamento mucho más costoso desarrollado por grandes industrias militares.
El analista destacó igualmente el papel de empresas ucranianas como Skyfall o Wild Hornets, que en apenas unos años han logrado consolidarse como actores clave en el desarrollo de estas tecnologías. “Estas compañías ucranianas, fundadas hace tres y cuatro años, ya trabajan a destajo para producir drones y enfocarse incluso en nuevas formas de aplicar y coordinar los drones como sistemas de inteligencia artificial”, explicó.
En su opinión, la necesidad de responder a la invasión rusa ha impulsado una aceleración tecnológica sin precedentes. “Es tremendo cómo el conflicto ha obligado o ha forzado a Ucrania a convertirse en una superpotencia en lo que a drones se refiere”, añadió.
Sandalinas considera que este fenómeno está obligando a replantear las estrategias militares tradicionales en todo el mundo. A su juicio, grandes potencias como Estados Unidos, Rusia o China están observando con atención la evolución del conflicto para adaptarse a una nueva realidad en la que pequeños drones de bajo coste pueden desempeñar misiones que antes requerían plataformas multimillonarias. “Todos los países están haciendo un giro y para mí es muy importante el hecho de que con tecnología tan barata se puedan realizar tareas con mucha más eficacia y con una posibilidad muy baja de detección”, señaló.
El experto también se refirió a la expansión del uso de drones en otros escenarios internacionales. Citó los conflictos en Oriente Medio, Sudán, el Sáhara Occidental y el sur del Líbano como ejemplos de una tendencia que no deja de crecer. Recordó que los drones kamikaze iraníes Shahed-136 marcaron un antes y un después en este ámbito, aunque destacó especialmente la capacidad ucraniana para desarrollar sistemas propios mediante ingeniería inversa. “Lo que no se esperaba es que Ucrania hiciese todo este esfuerzo de ingeniería inversa utilizando partes incluso de drones rusos para formar drones ucranianos”, afirmó.
Asimismo, destacó el creciente empleo de drones conectados mediante cables de fibra óptica, una tecnología diseñada para reducir las posibilidades de interferencia electrónica. Según explicó, estos sistemas son más difíciles de detectar y bloquear, una ventaja que está adquiriendo cada vez mayor relevancia en el campo de batalla contemporáneo.
La inteligencia artificial fue otro de los asuntos abordados durante la entrevista. Sandalinas aseguró que el futuro de los drones estará estrechamente vinculado al desarrollo de algoritmos capaces de adaptar el comportamiento de estas aeronaves a las circunstancias cambiantes del terreno. “Ahora, gracias a la inteligencia artificial, los drones tienen la capacidad de adaptarse a las circunstancias del terreno y de la situación en la que nos encontremos”, explicó. No obstante, defendió la necesidad de mantener siempre el control humano sobre las decisiones finales relacionadas con el uso de la fuerza.
Finalmente, el experto puso el foco en el impacto económico de esta transformación tecnológica. Según indicó, la industria vinculada a la fabricación de drones mediante impresión 3D ha experimentado un crecimiento extraordinario en apenas unos años. “Estamos hablando de una industria que ha pasado de mover alrededor de 700 millones de dólares a superar los 3.200 millones”, señaló.
Para Sandalinas, esta evolución demuestra que el sector no solo representa una realidad presente en los conflictos actuales, sino que se perfila como uno de los mercados tecnológicos y militares con mayor proyección de futuro a escala global.



