España y Barbados asumirán la copresidencia del grupo de defensores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, una responsabilidad que permitirá a ambos países impulsar la movilización política internacional para acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030.
El secretario general de la ONU, António Guterres, anunció este miércoles el nombramiento del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, como nuevo copresidente del grupo de los SDG Advocates, junto a la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, que continuará en el cargo que ocupa desde 2022. Sánchez sustituirá al ex primer ministro canadiense Justin Trudeau.
La designación se produce en un momento especialmente delicado para la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas ha advertido de la necesidad de acelerar el ritmo de aplicación de las políticas destinadas a combatir la pobreza y la desigualdad, avanzar en la igualdad de género, mejorar el acceso a la educación y la sanidad y hacer frente al cambio climático, entre otros objetivos incluidos en la Agenda 2030.
El grupo de defensores de los ODS está integrado por personalidades con capacidad de influencia internacional y tiene como misión apoyar al secretario general de Naciones Unidas en la promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en la movilización de gobiernos, instituciones y sociedad civil. La organización considera que, con menos de cinco años por delante para alcanzar el horizonte temporal fijado para la Agenda 2030, resulta necesario incrementar la ambición y acelerar la puesta en marcha de medidas concretas.
La copresidencia conjunta de Sánchez y Mottley ofrece, además, una dimensión política y geográfica significativa. España representa a un país europeo con una activa defensa del multilateralismo y de la cooperación internacional, mientras que Barbados, bajo el liderazgo de Mottley, se ha convertido en una de las voces más influyentes de los pequeños Estados insulares y de los países más vulnerables frente a la crisis climática y las desigualdades del sistema financiero internacional.
Para el Gobierno español, el nombramiento refuerza el papel de Sánchez en el ámbito multilateral y se suma a la participación de España en distintas iniciativas de Naciones Unidas relacionadas con el desarrollo sostenible. En mayo, España y Guyana ya asumieron el liderazgo de un proceso intergubernamental destinado a impulsar nuevos indicadores de progreso que complementen el Producto Interior Bruto y permitan medir mejor el desarrollo sostenible.
El nombramiento también supone un reconocimiento al compromiso de España con el sistema de Naciones Unidas y con la defensa de un multilateralismo renovado. El Ministerio de Asuntos Exteriores sostiene que la ONU debe desempeñar un papel central ante desafíos globales como el cambio climático, la creciente desigualdad, la transformación tecnológica y las crisis internacionales.
La nueva copresidencia tendrá como principal reto convertir el respaldo político a los ODS en una acción más rápida y efectiva. La propia ONU ha advertido de que el cumplimiento de la Agenda 2030 afronta importantes dificultades y que los avances logrados hasta ahora no son suficientes para alcanzar muchos de los objetivos fijados. En este contexto, Sánchez y Mottley deberán contribuir a mantener los ODS en el centro de la agenda internacional y a reforzar la cooperación entre gobiernos, organizaciones internacionales, empresas y sociedad civil.
La elección del presidente español se produce, además, en un contexto internacional marcado por la crisis de confianza en el multilateralismo y por el aumento de los conflictos y las tensiones geopolíticas. La ONU confía en que el grupo de defensores pueda contribuir a recuperar impulso político para una agenda de desarrollo que, según Naciones Unidas, sigue siendo esencial para abordar las causas profundas de la pobreza, la desigualdad y la inestabilidad mundial.



